¿Desaceleración global sincronizada?

Europa se convierte en el epicentro de la ralentización económica mundial

Las cuatro grandes instituciones internacionales rebajan en un mes sus pronósticos sobre la actividad de la zona euro.​

Desaceleración en Europa. Foto: Pixabay
Desaceleración en Europa. Foto: Pixabay

"Los mejores años han quedado atrás y las perspectivas van a oscurecerse algo". La profética frase pronunciada días atrás por el comisario europeo, Günther Oettinger, de visita en Madrid, era el anticipo de los malos augurios que Europa iba a recibir.

Poco después, la OCDE publicaba sus pronósticos sobre la economía mundial. Europa recibió la mayor corrección desde los tiempos de la Gran Recesión. El BCE también vislumbra nubes oscuras en el horizonte y el esta misma semana ha echado un jarro de agua fría sobre las expectativas de suba de tasas.

Las principales organizaciones internacionales (FMI, OCDE, BCE y Comisión Europea) enumeran desde hace trimestres los principales escenarios de incertidumbre: la guerra comercial entre China y EE.UU., la fragilidad de los mercados emergentes, los problemas de Canadá y Turquía. Y junto a esto, destaca Europa con sus propios contratiempos causados por la fragilidad de la economía italiana, oficialmente en recesión, y la debilidad de Alemania, constipada por los problemas que atraviesa su todopoderosa industria automovilística. Algunos focos como el Brexit y la guerra comercial son persistentes y su propia existencia lleva a aplazar inversiones que restan fuelle a la actividad.

Crecimiento escuálido del 1%. Europa emerge como una de las zonas más afectadas por estas inestabilidades. Los cálculos de las principales organizaciones internacionales dicen que la eurozona apenas crecerá un magro 1% este año. Una cifra tan débil que un simple suspiro podría desatar una tormenta impredecible.

Las palabras de Gita Gopinath, la flamante economista jefa del FMI, el pasado enero en Davos fueron premonitorias: "los riesgos para las perspectivas emanan principalmente de una agudización de las tensiones comerciales y un deterioro de las condiciones financieras". Aunque China y EE.UU. anuncian cada semana avances en la negociación para poner fin a la guerra arancelaria, lo cierto es que siguen desafiándose. "Una mayor incertidumbre del comercio desalentará en mayor medida la inversión y perturbará las cadenas mundiales de suministro", agregó Gopinath ante los poderosos congregados en Davos. Por eso es especialmente preocupante la caída de las exportaciones chinas y el deterioro de su sector exterior.


"La buena noticia a inicios de 2019 es que el riesgo de una recesión absoluta es bajo. La mala es que nos estamos dirigiendo a un año de desaceleración global sincronizada: el crecimiento caerá por debajo de las proyecciones en la mayoría de las regiones", escribió hace unas semanas el economista y gurú Nouriel Roubini en un artículo publicado en Project Syndicate, advirtiendo de que si las incertidumbres se materializan, "la desaceleración sincronizada de 2019 podría llevar a un estancamiento global y a una fuerte desaceleración en 2020", año en que numerosos economistas anticipan una nueva crisis.

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