OPINIÓN

Una estrategia muy poco clara

Nuevamente el BCRA cambió la estrategia en la tasa de interés, lo cual muestra cierto grado de desconcierto en la conducción económica. Esto no es sintonía fina, es desconcierto sobre qué camino tomar. Si bajan la tasa para reactivar la economía o si suben la tasa para frenar la inflación.

BCRA en medio de dudas.
Foto: Archivo

En el último comunicado sobre la política monetaria que emitió el martes 27 de marzo, dice textualmente: "El BCRA considera que el actual sesgo de su política es adecuado en su escenario base en el que, una vez concluidos los impactos transitorios arriba mencionados, la inflación desciende al sendero buscado. El BCRA está listo para actuar, ajustando su tasa de política monetaria, si ello no ocurre".

En otras palabras, el BCRA está anunciando que si la inflación no cede luego de marzo o abril, puede volver a cambiar su política monetaria y subir o no bajar la tasa de interés en caso que la inflación no ceda.

Pero unos párrafos más arriba, también señala el comunicado del Central, refiriéndose a que se espera una baja de la inflación: "Cuatro motivos fundamentan esta perspectiva favorable. La política monetaria es más contractiva que la observada durante la mayor parte del año pasado. Las negociaciones salariales están pactándose de manera consistente con la meta del 15%. El proceso de ajuste de precios regulados se desacelerará fuertemente después de abril. Finalmente, el nivel relativamente elevado del tipo de cambio real y la propia acción del BCRA llevan a no prever, en los próximos meses, depreciaciones significativas del peso".

El primer dato a considerar es que difícilmente se cumpla la meta del 15% de inflación para el año en curso. La inflación acumulada en el primer bimestre fue del 4,2%. Si se confirma el 2% para marzo, el primer trimestre habrá tenido una inflación del 6,3% lo que implica que en los 9 meses restantes la inflación tendría que ubicarse en el 0,9% mensual para llegar a la meta del 15% anual que anunció el jefe de gabinete, el Ministro de Hacienda, el de Finanzas y el presidente del BCRA.

El segundo aspecto es que en los 4 puntos que el BCRA señala como centrales por los cuales espera una menor tasa de inflación, tres de ellos son costos de producción: aumentos de salarios, las tarifas de los servicios públicos y el tipo de cambio. Y los costos de producción no determinan los precios. En economía la cosa funciona al revés, son los precios que la gente está dispuesta a pagar por un determinado producto los que determinan los costos de producción en que puede incurrir una empresa. La suba de salarios no genera inflación. La inflación la genera la expansión monetaria, que en este momento está en el 29% anual. En todo caso la suba de salarios, si las empresas suben los precios porque le suben los costos de producción, pueden aumentar los precios, si y solo si, el BCRA convalida esos aumentos con emisión monetaria.

¿Por qué si al gobierno le cuesta dominar la inflación bajó la pobreza? Recordemos que sobre el filo del fin de semana extralarge, Macri pudo anunciar el dato de pobreza que bajó al 25,7% en el segundo semestre de 2017 desde el 30,3% del segundo semestre de 2016. Como decía al comienzo del párrafo, la noticia es buena, pero ojo con el manejo de las estadísticas, porque se está comparando contra el peor período luego del traspaso de gobierno. Recordemos que en 2016 se salió del cepo cambiario, se devaluó fuerte y subieron las tarifas de los servicios públicos. En 2016 la inflación estuvo en el 40,7% con una devaluación del 60% con relación a noviembre 2015, y en 2017 el tipo de cambio estuvo quieto y los ajustes de tarifas fueron menores. En otras palabras, como el 2017 era un año electoral, el gobierno pisó el tipo de cambio y postergó los incrementos de las tarifas de los servicios públicos. Eso ayudó a contener la canasta básica y bajar la pobreza.

De todas maneras, vale la pena aclarar que el salto del 2016 tampoco fue culpa de Macri. Vamos a ponerlo de esta forma, el 30% de pobreza del segundo semestre de 2016 estadísticamente le corresponde a Macri pero lo generó Cristina Fernández.

Recordemos que la pobreza se calcula estableciendo una canasta de bienes y servicios que necesita una persona para alimentarse sin desnutrirse, ciertos remedios, ropa, transporte y otros pocos bienes. Es una canasta IPC más chica. Supongamos que esa canasta tiene un valor de $ 5.000 mensuales. Si una persona gana más de $ 5.000 no es pobre. Si gana menos de $ 5.000 es pobre. En períodos de saltos inflacionarios importantes, esa canasta suele dispararse en valor y los salarios ir por detrás del aumento de la canasta. Por eso en los momentos de fuerte ajuste salta la pobreza. Ejemplo, Duhalde hace el gran zafarrancho en 2002 y deja una pobreza del 54,3% y al año siguiente Néstor Kirchner la había bajado al 47,8%. Bajar 6 puntos la pobreza en un año no fue una genialidad de Néstor Kirchner, fue un tema estadístico. Y siguió bajando hasta el 26,9% en 2006. Recordemos que el INDEC es destruido en 2007, de manera que las cifras, hasta ese momento, son confiables.

En síntesis, este dato a la baja es una buena noticia, pero hay que esperar a que evolucione el primer semestre de 2018 dado que los precios se aceleraron y podrían dar un aumento de la pobreza cuando llegue el momento de hacer la medición a mitad de año.

Para terminar, tomando los últimos 30 años, la pobreza tuvo un piso del 25%, salvo en 1994 que tocó un piso del 16%, y los picos de la hiperinflación en 1989 y en 2002, llegando al 54% y 55% respectivamente

Buena noticia la de la baja de la pobreza, pero todavía no descorchemos champagne.

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