Economista - Jorge Caumont

Enfoque desde la demanda agregada

La economía se contrajo en el segundo trimestre del año respecto al primero. El comportamiento fue similar al del año pasado en igual trimestre y superior en el primer semestre de 2015 al de los primeros seis meses de 2014.

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De acuerdo con el informe del BCU, los resultados señalados se deben "principalmente al desempeño negativo (del sector) de Suministro de Electricidad, Gas y Agua, por el efecto de la sequía sobre la generación de energía eléctrica de origen hidráulico". Totalmente cierto lo dicho por la autoridad monetaria cuando el enfoque se hace desde el punto de vista de la reacción de la producción a la demanda por sus productos y servicios. Pero exclusivamente en base al comportamiento de los sectores productivos, es difícil estimar lo que ocurrirá en los trimestres que siguen: ¿se volverá a crecer ahora que ha llovido?.

Alternativo.

Para estimar lo que ocurrirá en los próximos meses con la actividad económica no es correcto mirar las perspectivas de la producción de los diversos sectores, apelando a variables exógenas que afectan únicamente a la oferta de bienes y servicios. Para producir es necesario que haya demanda. El enfoque desde el punto de vista de la oferta —producción local más las importaciones de bienes y de servicios—, debe ser necesariamente dejado de lado como causa y considerarse efecto de lo que pasa con variables tales como el consumo privado y público, la inversión y las exportaciones, cuyo conjunto define a la demanda agregada por bienes y servicios. Es la evolución de esas variables la que dará lugar al comportamiento esperado de la producción local y de las importaciones. De la proyección de esos determinantes en el tiempo y sobre la base de lo que son hoy, es que podremos analizar la respuesta de la producción e importaciones, de bienes y servicios.

Existe cierta coincidencia sobre los determinantes del consumo privado —de empresas e individuos—. Una de las variables explicativas es el ingreso disponible en términos reales o en dólares —el que sea mayor— cuyo aumento incentiva al consumo y su declinación lo reduce. Otro determinante es la tasa de interés, que cuando es baja impulsa a consumir antes que ahorrar, y lo contrario se da cuando es más alta. Y también la riqueza influye sobre el consumo privado: si aumenta favorece un mayor consumo y si cae explica uno menor. Y esos determinantes no apuntan a impulsar un mayor consumo en los meses que vienen: el ingreso cae en dólares; las tasas de interés tienden a subir y la riqueza —real y monetaria— declina. También se coincide que el comportamiento de las dos variables primeramente descriptas como determinantes del consumo privado son las que mayoritariamente explican el movimiento de la inversión, por lo que este componente de la demanda agregada no es claro que suba.

El consumo público, otro componente de la demanda agregada y que como instrumento para mejorar la actividad debería ser expansivo, lo será de acuerdo con anuncios oficiales, pero también según esos anuncios, no considerablemente. Al menos en los dos años que vienen, como se comunicara al igual que se hizo con la intención de no modificar al alza impuestos que afectarían al ingreso disponible a la baja y a través de ello, al consumo privado.

Finalmente, el restante componente de la demanda agregada lo constituyen las exportaciones de bienes y de servicios. Altamente concentrada en China y en la zona, las ventas de mercaderías al exterior dependen de la situación económica en los países compradores y de la relación cambiaria con ellos. Y la situación económica regional y exterior no es de alta demanda de productos y servicios como los que Uruguay produce y vende, el proteccionismo comercial aumenta y los precios internacionales están en una baja que puede continuar por la apreciación esperable del dólar a nivel global ante un factible nuevo apriete monetario en Estados Unidos. Es difícil pensar que en volumen las exportaciones de bienes y de servicios puedan subir en los próximos trimestres. La respuesta a lo que ocurrirá con los componentes de la demanda agregada no la dará solamente la producción local, sino también las importaciones, que en declinación, seguirán compitiendo con la producción local sustituidora de esas compras externas.

En resumen.

A mi juicio, la producción local no depende exclusivamente de la voluntad de los empresarios, sino del incentivo que brinde la demanda de parte de empresas, familias e individuos; del gasto público; de las inversiones públicas y privadas; de la demanda que tengan del exterior y de la respuesta que pueda dar la competencia de las importaciones. Todos esos determinantes evolucionan en un contexto local, regional y mundial difícil, muy diferente al que hubo desde hace ya años pero en especial al que siguiera a la respuesta de la Fed a la quiebra de Lehman en setiembre de 2008. Lograr el crecimiento de la economía, no ya a la tasa media de expansión de los últimos nueve años, excepcional y solo comparable con la tasa media de crecimiento del período 1943-1955, será sumamente difícil.

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