OPINIÓN

Empresas de petróleo y gas: ¿buenas o villanas?

La industria del petróleo y gas ha sido un gran actor en el mundo de la energía por décadas; todavía más de la mitad de la energía primaria del mundo proviene de estas dos fuentes.

Foto: Reuters
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Sin embargo, dado que es responsable de más de la mitad de las emisiones de dióxido de carbono del sector energético (el sector que más contamina), también se han convertido en la mala de la película. Así, la narrativa en la industria ha ido cambiando, desde un lugar donde hace no tanto tiempo todavía se dudaba si el cambio climático existía (y si era causado por el hombre), a un lugar donde ya eso está aceptado y el punto crítico de la discusión es sobre cuál será el rol de estas empresas en la solución. ¿Liderarán la transición energética? ¿Deberían hacerlo? ¿Están preparadas?

En Uruguay no hay producción de petróleo y gas (Ancap refina), pero lo que hagan las empresas mundiales —tanto públicas como privadas— tendrá impacto global, por eso igual nos afectará, así como hoy ya nos afectan. Además, los movimientos de estas empresas, y sus impactos sobre la cadena de producción y el consumo final, pueden ser una buena guía para Ancap y su rol en el mediano y largo plazo.

Mucho ruido. ¿Pocas nueces?

Son cada vez más las empresas que anuncian grandes objetivos relacionados al medio ambiente. Hace unos días la empresa Microsoft anunció que para 2030 tendrá emisiones negativas. Para cumplirlo planea, en gran medida, pasar a consumir sólo energía de fuente renovable y utilizar vehículos eléctricos. Además, creará un fondo destinado a desarrollar nuevas tecnologías que permitan reducir la huella de carbono. La semana pasada también fue novedad que Blackrock —el administrador de activos más grande del mundo— anunció que revisará su cartera para librarse de algunos activos que, debido al cambio climático, hoy se han vuelto de alto riesgo. Si bien la definición de “alto riesgo” es bastante permisiva, la decisión de Blackrock es una importante señal para el mercado y ha sido muy festejada por los activistas climáticos.

Pero las grandes empresas de Silicon Valley y las instituciones financieras no han sido las únicas, también muchas empresas de petróleo y gas han hecho anuncios últimamente. Muchas empresas han comenzado a invertir en, o comprar, proyectos renovables, transporte eléctrico, etc. Por ejemplo, Shell —una de las empresas que se ha posicionado con más fuerza hacia lo sustentable dentro de las grandes empresas (privadas) de petróleo— anunció que reduciría sus emisiones a la mitad para 2050, y desde una nueva división llamada “Nuevas Energías” ha comprado una empresa eléctrica, una que produce baterías y ha invertido en cargadores para automóviles eléctricos, entre otras.

A pesar de los grandes anuncios, y que cada vez se ven más molinos eólicos y proyectos renovables por el mundo, las emisiones de carbono siguen subiendo y el aporte de las empresas de petróleo y gas en inversiones limpias todavía es mínimo. La inversión de estas empresas en áreas fuera de su negocio principal ha sido inferior al 1%, según un informe publicado el 20 de enero por la Agencia Internacional de Energía (1). Hay que recordar que las empresas de petróleo y gas son muchas y que si bien los anuncios de algunas de las más conocidas suenan con mucha fuerza, estas son sólo una parte del universo. Por ejemplo, las siete empresas privadas más grandes representan, según el mismo informe, el 12% de las reservas de petróleo y gas, el 15% de la producción y el 10% de las emisiones estimadas de las operaciones de la industria. Más de la mitad de las reservas, y un tercio de la inversión de la industria está en manos de empresas de petróleo y gas estatales.

Desafíos del cambio

Otro gran tema de la industria es la cuantificación del impacto de los riesgos asociados a la transición. Por ejemplo, el riesgo que los activos queden en desuso y por tanto no repaguen la inversión como se esperaba al comienzo (un tema muy discutido en el caso de las plantas a carbón, especialmente en escenarios con impuestos al carbono) o los riesgos asociados al cambio climático (debido a fenómenos climáticos más severos y más frecuentes). El Banco Central de Francia, por ejemplo, anunció que los bancos comerciales y aseguradoras deberán hacer evaluaciones de sensibilidad de sus activos, lo que podría tener efectos sobre el riesgo crediticio de esos activos.

Incluso si las empresas de petróleo y gas tuvieran una participación más activa en la transición energética, las características del mercado de petróleo y gas son distintas a las del mercado eléctrico. Para empezar, las empresas de hidrocarburos usan mucho capital propio para financiar inversiones, mientras que los proyectos renovables se financian en general a través de empresas creadas exclusivamente para operar el proyecto y con fondos obtenidos para cada proyecto (project finance). Además, las empresas de petróleo y gas han tenido mayores retornos a la inversión —en relación al costo de capital— que las empresas eléctricas, aunque el retorno ha sido más variable (2).

Es difícil saber exactamente cuál es el papel que tendrán las empresas de petróleo y gas, pero no estarán libres de impacto. Por eso, hay algunos expertos que plantean que esta podría ser una oportunidad para las empresas de petróleo y gas, de convertirse en “empresas energéticas”. Los retornos de largo plazo más estables del sector eléctrico pueden ser un atractivo. Además, las empresas de petróleo y gas disponen de mucho capital propio y tienen mucho expertise y conocimiento del sector. Tal vez así pasarán de ser las malas a las buenas de la película.

(1) IEA (2020), The Oil and Gas Industry in Energy Transitions, World Energy Outlook special report , https://www.iea.org/reports/the-oil-and-gas-industry-in-energy-transitions.
(2) Según análisis para las 25 mayores empresas de petróleo y gas (según producción) y 25 mayores empresas eléctricas (según capacidad renovables instalada). IEA(2019), A capital allocation dilemma in energy transitions, https://www.iea.org/commentaries/a-capital-allocation-dilemma-in-energy-transitions.

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