LA MAYORÍA DE PATRONES Y TRABAJADORES QUIEREN QUE TODO FUNCIONE BIEN

Los empresarios no hemos sabido vender nuestra imagen

Según el empresario y presidente de la recientemente formada Confederación Empresarial del Uruguay, Diego Balestra, hay una idea equivocada en la sociedad de lo que representa ser empresario, y asume que buena parte de la responsabilidad es de los propios empresarios.

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Diego Balestra. Foto: Marcelo Bonjour

Admite que deben cambiar esa imagen y para ello hay que trabajar en una mejor comunicación de los valores y la ética empresarial, hacia el colectivo y la sociedad toda. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Qué significa promover y defender al empresario?

—Al empresario y a la empresa. A la persona y su creación. Entiendo que hay una visión equivocada sobre los empresarios, y la culpa de eso la tenemos nosotros mismos, que no hemos sabido hacer lo suficiente para comunicar y que la gente entienda qué es lo que representamos.

La mayoría de los empresarios son de perfil muy bajo; prefieren que no se sepa mucho lo que hacen, y en eso se incluye una cantidad de obras que se realizan fuera de la empresa. Es una persona solidaria, aquel que trabajó, llegó a montar su negocio y le va bien colabora con su entorno y su gente. No es la imagen que se quiere trasmitir a veces, no es esa persona que muchas veces es denostada al barrer, en una generalización que resulta un insulto al empresario.

Eso es un handicap que está dando el país muy grande, porque lo que está sucediendo, es que mucha gente con capacidad de emprender, prefiere no hacerlo porque ve que el nombre del empresario es mala palabra.

—El país no prepara a su gente para ser empresario…

—El concepto de "ser empresario" no existe en el mundo educativo. Por lo menos en los primeros años de formación del individuo. Pero es algo innato, la persona que es emprendedora ya lo comienza a demostrar bien temprano en la vida. Con una idea, con un proyecto, con habilidades para hacer negocios, pero las herramientas se las va procurando uno mismo.

Y hay una falla en los empresarios también a la hora de estimular el emprendedurismo. No hemos sabido trasmitir los valores que están detrás de una empresa y comunicar a toda la sociedad el rol que cumple el empresario emprendedor.

—¿El empresario se preocupa realmente por la educación?

—La famosa igualdad del despegue, ponernos en las mismas condiciones en el arranque como en el Uruguay de 1950, hoy no existe. Uno recorre el camino que hacían muchos chicos que en esa época cursaban la escuela pública y ve la gran diferencia. En aquella época no teníamos los niveles de deserción y abandono que hay hoy y se podía hacer carrera, con esfuerzo, para llegar a niveles académicos importantes o tener su propio emprendimiento personal al que dedicaban la vida para hacerlo crecer. Tenemos que mejorar la educación para que todos tengan, al inicio de su vida laboral, las mismas posibilidades desde el punto de vista de formación, y se diferencien por sus talentos, la voluntad, el esfuerzo, el trabajo.

—Al empresario se lo ve muchas veces como alguien solamente ávido por ganar dinero…

—Es curioso cuando se dice que los empresarios piensan exclusivamente en ganar dinero. Es que el éxito de un emprendimiento está en ganarlo. La razón de la existencia de una empresa es generar recursos. Y esos recursos son los que pagan sueldos, o los que el Estado recibe en forma de impuestos y redistribuye en la sociedad para aquellos que tienen otras necesidades en la vida. Si el empresario no gana dinero, ¿qué impuestos cobra el Estado?

Me parece que hay una tergiversación en los valores que se manejan. Si el empresario es exitoso y gana dinero, está bien, de eso se trata, mientras mantenga y honre sus compromisos con sus empleados, con el Estado y con la comunidad. O no entendemos cuál es el régimen en el que vive el país, que es el capitalismo, o hay mala intención cuando se nos critica.

—¿Cuál debería ser el lucro justo?

—Viviendo dentro de lo que marca la ley, y cumpliendo con los requisitos y compromisos previstos, está en su derecho de obtener un lucro. Si gana mucho o gana poco, eso es problema de la eficiencia y la capacidad del trabajo, de la idea, de la búsqueda del éxito.

Las empresas deben ganar buen dinero, los trabajadores tener un buen sueldo y el Estado recibir lo que le corresponde. Es un "ganar ganar". Ningún empresario monta una empresa para que sus trabajadores estén disconformes, es un pensamiento muy corto, sin fundamento.

Se discute si lo que gana para sí está bien. Si paga los sueldos que debe pagar a sus empleados. Un buen empresario, que son la mayoría, cumple con sus empleados dentro de las condiciones establecidas —acorde con la formación y capacidad de la persona— y no tendría por qué sentirse molesto de reconocer que le va bien y gana dinero. Pero no lo sabemos trasmitir, entonces, tomamos el camino de "cuando menos me vean y sepan de mí, mejor es". Y eso es negativo. Debemos trabajar en eso para cambiar esa cultura.

—¿Cómo se hace?

—Esas cosas se trasmiten a través de actividades entre empresarios, de actitudes que sirvan de ejemplo, de información que circule, de poner sobre la mesa el conocimiento y qué es lo que hace cada uno. Me parece que son tareas que van muy bien con lo que estamos pensando en la Confederación. Un ámbito donde se junten los empresarios y que se pueda trabajar en el mediano y el largo plazo. No vamos a discutir sobre la coyuntura. Nos proponemos trabajar en los valores del buen empresario, en la ética a la hora de llevar una empresa adelante día a día, esos son temas que nos interesan mucho. También todo aquello que tiene que ver con asuntos como la competitividad, la educación y otros grandes temas que hacen al futuro del país. Pero afirmar el concepto de ser empresarios éticamente responsables nos interesa mucho. Vamos a ver cómo nos va, el esfuerzo lo queremos hacer.

—Siempre va a estar la discusión si el empresario está realmente dispuesto a pagar lo que cree merecer el empleado…

—Queremos que los trabajadores ganen bien, pero por otro lado queremos productividad. Que se trabaje más y mejor. Hay muchos ejemplos de cómo funciona eso en varios países europeos. Y no vivir en la lógica del conflicto que tenemos acá. No podemos estar peleados con la vida todos los días. Creo que se fomenta un enfrentamiento por parte de minorías que no debería existir, y los temas deberían resolverse de otra manera.

—Pero hay responsabilidades compartidas…

—Por supuesto, nunca hay una parte solo que carga con la responsabilidad. Hay buenos y malos trabajadores y lo mismo ocurre con los empresarios. Son minorías, pero hay trabajadores que prefieren que la empresa se funda con tal de lograr su objetivo personal, y hay empresarios que prefieren no darle beneficios a la gente y eludir sus responsabilidades con el Estado. Deberíamos avanzar por una línea de colaboración y no de confrontación, dejar de buscar culpables y mirar para adelante. Todos. Y ahí está el tema de los valores y la ética de que hablábamos.

Diego Balestra.

Presidente de la Confederación Empresarial del Uruguay. Fue Presidente de la Cámara de Industrias durante cuatro períodos.

Ingeniero Agrónomo, egresado de la Universidad de la República. Empresario del sector avícola.

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