Tema de análisis

La economía tiende hacia el estancamiento

El consumo privado, que explicó la expansión en 2017, será afectado por la devaluación.

El CEF se relaciona con el Poder Ejecutivo a través de él. Foto: Fernando Ponzetto
Ministerio de Economía y Finanzas. Foto: Fernando Ponzetto

Es un guarismo que está a tono con el desempeño de los dos trimestres anteriores, confirmando así el moderado ritmo de expansión que presenta el nivel de actividad, afectado por factores internos, pero también por un contexto internacional que ya no resulta tan favorable.

La economía uruguaya creció 2,2% en el primer trimestre del año respecto a igual período de 2017.

Al respecto, cabe aclarar que los datos comentados corresponden al primer trimestre cuando aun no se había desatado la corrida cambiaria en Argentina ni en Brasil.

Los cambios en los precios relativos a nivel regional afectarán sin duda el desempeño económico en los próximos trimestres, dato fundamental a tener en cuenta en momentos en que el gobierno se apresta a enviar al Parlamento su proyecto de Rendición de Cuentas, instancia en la que se estila aumentar los gastos a financiar con los recursos provenientes del crecimiento futuro. Sin embargo, dado el particular crecimiento que está experimentando la economía y el shock externo que recibió en el último mes, es de prever que la tónica sea de estancamiento, lo que amerita prudencia.

En el gráfico que aparece en la parte alta del cuadro se muestra la evolución de la economía uruguaya en años móviles, desde el año 2010 a la fecha. La tendencia del largo plazo es a la desaceleración, con pequeños ciclos en el ínterin. En particular, el gráfico refleja la pequeña recesión que experimentó la economía uruguaya en el año 2015, la rápida recuperación en el año 2016 y enlentecimiento en los últimos trimestres que llevan el crecimiento al 2,2% anual.

Para evaluar mejor los impactos que tendrán los cambios en el contexto internacional y particularmente el regional sobre el desempeño futuro de la economía uruguaya, conviene detenerse a analizar cómo se comportó en la recuperación tras la mini recesión de 2015 y cuál fue el desempeño tanto desde el punto de vista de la oferta como del gasto.

En el gráfico que aparece a la izquierda en la parte media del cuadro se muestra la evolución del PIB, discriminando al sector Transporte y Comunicaciones del resto. Lo que allí se muestra es su contribución al crecimiento total del PIB en el trimestre correspondiente. Se ve claramente que Transporte y Comunicaciones es el sector que más incide en el crecimiento observado en los dos últimos años. Es más, salvo en el último trimestre de 2016 y el primero de 2017, en los restantes su contribución fue superior a la de las restantes ramas productivas en conjunto.

El que impulsa al sector Transporte y Comunicaciones es este último. Se trata de una actividad muy particular, que si bien tiene un crecimiento exponencial seguramente esté sobre ponderado ante la fuerte caída de sus precios finales. En todo caso, la contribución al crecimiento de los restantes sectores es muy magra, inferior al 1%.

El gráfico que aparece a la derecha en la parte media muestra la contribución desde el lado del gasto. Se desagrega allí el aporte del consumo privado del resto. A partir del año 2017, todo el crecimiento lo explica el consumo privado.

Estas dos gráficas resumen el tipo de crecimiento que mostró la economía uruguaya en los dos últimos años, concentrado en pocos sectores y en el consumo privado.

No se trata de un crecimiento sólido. De hecho, fue tapando distorsiones que le fue siendo cada vez más difícil ocultar. En particular desde el punto de vista de la oferta, si consideramos los sectores productores de bienes, es decir el agro, la industria manufacturera y la construcción, su contribución al desempeño económico es negativa, no así los servicios, tal cual se observa en el gráfico que aparece a la izquierda en la parte baja del cuadro.

No es de extrañar entonces que los sectores productores de bienes sean los que más han perdido puestos de trabajo. La explicación de tal desempeño, más allá de las particularidades de cada sector, radica en la falta de competitividad que vienen soportando desde hace varios años. Son los que más sienten el encarecimiento en sus costos de producción respecto al precio final, en particular el costo salarial que se incrementó 13% medido en dólares en los tres últimos años.

Además de este contexto general, inciden factores particulares, como el clima.

Las condiciones favorables en 2017 posibilitaron una cosecha récord de soja, que cayó a menos de la mitad en este ejercicio ante un clima adverso. Ello tendrá un impacto negativo, que se extenderá a toda la sociedad en los próximos meses.

Un caso particular es el de la construcción, que tras tres años de caída en su nivel de actividad, registró un repunte del 2,1% en el primer trimestre del año impulsado por el sector privado en Montevideo. Se trata de un sector que habrá que seguir con mayor atención en los próximos trimestres, ya que a fines del pasado año las perspectivas, fundamentalmente en el Este eran favorables, pero los proyectos pueden verse afectados por la situación actual en Argentina.

Por su parte, el crecimiento de los servicios se explica por el Comercio y los Impuestos netos sobre productos (básicamente IVA). Su evolución se corresponde con la evolución por el lado del gasto, que muestra al consumo privado como el gran motor.

Esta evolución es la contracara de las dificultades que enfrenta el sector productor de bienes. El incremento de las remuneraciones medidas en dólares estimuló el consumo de bienes importados, y en particular el de automóviles. Ello impactó favorablemente en el consumo y también en la recaudación.

El consumo se vio estimulado también por el mayor ingreso de turistas. Pero ese aumento de las exportaciones de servicios fue más que compensado por el descenso de la inversión, tal cual se muestra en el gráfico que aparece abajo a la derecha del cuadro.

La caída de la inversión es un dato preocupante, ya que refleja desconfianza por parte del sector empresarial respecto al futuro inmediato. Este rubro se ve afectado a su vez por el cambio que se procesó en la región en el último mes y medio. Las devaluaciones en nuestros vecinos los abarataron relativamente, al tiempo que las proyecciones de crecimiento para el presente año se corrigen permanentemente a la baja.

La menor demanda desde la región unido al freno del consumo interno, que ya se venía procesando, pero se agravará ante la devaluación del peso y el encarecimiento de los bienes importados, impactará directamente en el consumo privado que era el motor del crecimiento en los últimos trimestres.

Como contrapartida, la devaluación del peso ayuda a recomponer en parte la rentabilidad del sector productor de bienes transables, aunque ello no será tan automático, máxime teniendo en cuenta que la región se abarató más que nosotros, lo que le permite competir relativamente en mejores condiciones en los mercados internacionales.

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