Paul Krugman

Una economía no tan mala

Según el economista Kevin O’Rourke, quien ha estado haciendo una comparación consecutiva entre la Gran Depresión que comenzó en 1929 y la Gran Recesión que empezó hace ya casi ocho años, el mundo acaba de pasar por un triste punto de referencia.

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La Fed sorprendió a los economistas que esperaban alza de tasas. Foto: Reuters

Si bien la crisis inicial esta vez no fue, ni con mucho, tan mala como el colapso de 1929 a 1933, la recuperación ha sido mucho más débil; y, en este punto, la producción industrial del mundo tiene un peor desempeño del que tuvo en el mismo punto en los 1930.

Sin embargo, las malas noticias no están distribuidas en forma equitativa. En particular, a Europa le ha ido muy mal, en tanto que a Estados Unidos le ha ido relativamente bien. Cierto, el desempeño estadounidense se ve bien solo si se califica sobre una curva. Con todo, el desempleo se redujo a la mitad, y la Reserva Federal se está alistando para aumentar las tasas de interés en un momento en el que su contraparte, el Banco Central Europeo, todavía busca desesperadamente formas de reforzar el gasto.

Ahora, yo creo que la Reserva está cometiendo un error. Sin embargo, el hecho de que las tasas en aumento es defendible, aunque sea a medias, es un signo de que a la economía estadounidense no le está yendo tan mal. Así es que, ¿qué hicimos bien?

La respuesta, básicamente, es que a la Reserva y la Casa Blanca les han preocupado las cosas correctas. (No tanto al Congreso.) Sus acciones no llegaron para nada a cubrir lo que debió haberse hecho; el desempleo debió haber bajado mucho más rápido de lo que lo hizo. Sin embargo, al menos, evitaron tomar medidas destructivas para combatir los fantasmas.

Empecemos con la Reserva. En su libro reciente, "The Courage to Act", Ben Bernanke, el ex presidente de la Reserva Federal, celebra la disposición de su institución para intervenir y rescatar al sistema financiero, lo cual, en efecto, era lo correcto. Sin embargo, todos hicieron eso.

El verdadero perfil de la valentía fue el comportamiento de la Reserva en 2010 y 2011, cuando se mantuvo firme de cara a las exigencias de que aplicara una política más severa, a pesar del elevado desempleo. La presión fue intensa, los dirigentes republicanos, incluido Paul Ryan, ahora el presidente de la Cámara de Representantes, acusaron a Bernanke de "degradar" al dólar y sugirieron que estaba ayudando en forma corrupta al presidente Barack Obama. Los defensores de la moneda fuerte aprovecharon el incremento en los indicadores de los precios al consumidor para decir que se trataba del precursor de una elevada inflación que estaba al llegar.

Sin embargo, la Reserva Federal se apegó a su postura, arguyendo que el aumento en la inflación era una irregularidad de una sola ocasión, impulsada, principalmente, por los precios del petróleo, y quedó demostrado que tenía razón.

Entre tanto, del otro lado del Atlántico, el Banco Central Europeo cedió al pánico inflacionario, aumentó las tasas de interés dos veces en 2011 y, al haberlo hecho, ayudó a empujar a la eurozona a una recesión doble.

Desafortunadamente, Estados Unidos terminó por también tener bastante austeridad, en parte, debido al impulso de gobiernos estatales conservadores, y en parte por imposición de los republicanos en el Congreso, mediante el chantaje relativo al techo del endeudamiento federal. Sin embargo, el gobierno de Obama, al menos, trató de limitar el daño.

El resultado de estas políticas no tan malas es que hoy tenemos una economía no tan mala. No es una gran economía, se vea por donde se vea: el desempleo es bajo, pero eso tiene mucho que ver con un descenso en la fracción de la población que busca trabajo, y la debilidad de los salarios asegura que no parezca prosperidad. No obstante, las cosas podrían estar peores. Y es posible que, en efecto, empeoren, razón por la cual será un error el posible el aumento de las tasas que haga la Reserva.

Funcionarios de la Reserva creen que el sólido crecimiento en el empleo del último par de años —lo que sucedió, por cierto, cuando el Obamacare entró totalmente en vigor, algo que los conservadores dijeron que acabaría con el empleo— continuará aun si suben las tasas. Yo me encuentro entre quienes creemos que Estados Unidos se enfrenta a un rezago en el crecimiento debido a la debilidad de otras economías, en especial, porque el dólar en aumento está haciendo que las manufacturas sean menos competitivas. Sin embargo, esos funcionarios podrían tener razón, en cuyo caso, esperar a incrementar las tasas podría significar cierta aceleración de la inflación.

Por otra parte, podrían estar equivocados, en cuyo caso, un aumento en las tasas podrían ponerle fin a las buenas noticias. Y ello sería muchísimo más grave que un modesto repunte en la inflación porque no está nada claro lo que la Reserva Federal podría hacer para enmendar el error.

No estoy seguro del porqué este argumento, que están planteando muchos economistas, no está agarrando mucho impulso en la Reserva. Sospecho, no obstante, que las incesantes críticas a sus políticas han agotado a los funcionarios, y quieren lanzarles un hueso a los críticos.

Sin embargo, esos críticos han estado equivocados todo el tiempo. ¿Por qué empezar a tomarlos en serio ahora?

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