El Análisis

Economía ajusta e impacta en importaciones

Compras al exterior de bienes de consumo duradero muestran caída de 10% en el año.

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La actividad en la terminal está siendo afectada por la medida. Foto: M. Bonjour

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

La nueva realidad de la economía se ve reflejada plenamente en las estadísticas de las importaciones uruguayas en lo que va del año.

La situación en el mundo es que hay dificultades para lograr crecimiento económico en todas partes y los precios ajustan a la baja. Esto lleva a que las importaciones estén más baratas cuando se miden en dólares. Esta evolución se junta con la devaluación de todas las monedas en relación al dólar. De esta forma, lo que se gana por un lado se pierde por otro y en definitiva hay un encarecimiento de las importaciones en moneda nacional o en comparación con los ingresos de los hogares. Esto lleva a que se reduzcan las importaciones junto al enlentecimiento en el ritmo de crecimiento del PIB.

A mediados de 2015 la economía se encuentra en una "zona de peligro" que por el momento parece manejable pero, si no se atiende adecuadamente, se puede transformar en un círculo vicioso que termine en una recesión.

Si no puede ver los gráficos haga click aquí.

Cuando se miden las importaciones en dólares se observan entonces dos tendencias: menores precios y menor cantidad comprada. En el período de un año terminado en julio se registraron compras de bienes al exterior por US$ 10.524 millones. Representa un 12,6% menos que lo observado un año atrás, que a su vez estuvo dentro del rango histórico más alto. Son varios millones de dólares menos.

El caso del petróleo es ilustrativo de lo que sucede. Hay una fuerte reducción en la participación de este insumo en las importaciones que se ilustra en la gráfica superior del cuadro adjunto. El nivel de importaciones en períodos de doce meses medidos en dólares se encontraba estable en US$ 2.125 millones en el primer semestre del año pasado y cayó persistentemente hasta el nivel de US$ 1.200 en julio de 2015. En buena medida la caída se explica porque el petróleo crudo es más barato. En el primer semestre del año el valor promedio del barril de crudo era US$ 53 mientras que un año atrás el promedio se ubicaba en US$ 101.

Pero la baja en el barril no se tradujo en su totalidad al precio del combustible local y entre la devaluación y el ajuste tarifario de Ancap se llegó en el primer semestre a un precio del litro de nafta apenas por debajo del observado un año atrás. No se encareció la nafta, aumentó el parque automotor y las ventas de nafta y el total refinado registra una leve baja que se puede imputar al enlentecimiento en el nivel de actividad económica en el país.

El petróleo crudo y sus derivados representan el 11% del total importado y frente a una variación en los precios de tamaña magnitud, impacta notoriamente en la cifra total de compras al exterior. Sin embargo, tal como se ilustra en el gráfico del medio del cuadro, el resto de las importaciones también tuvieron una caída significativa. En este caso no es persistente sino que tiene la forma de un escalón que baja en el segundo trimestre del año. Pasa de US$ 9.800 millones anuales a US$ 9.300 millones y posiblemente siga bajando en el resto del año.

Es un retroceso en el monto total que se observa en todos las categorías del gasto. En el caso de los bienes de consumo final, hay una reducción del -5,3% en el último año. La baja es más fuerte (del orden del -10%) en los automóviles y los bienes duraderos que a su vez son los que acusan más la suba del dólar y principalmente la incertidumbre de la evolución de dicha moneda en comparación con los salarios a futuro. Incluso las compras al exterior de alimentos y bebidas todavía mantiene una tasa positiva de variación anual (+1,2%).

Los bienes de capital que son representativos de la inversión en el país registran una contracción del -4,3% a pesar que el sector privado compró este año más maquinaria y equipos que en el año anterior. Se trata de un rubro que tiene oscilaciones y en este momento no se puede decir que mantenga una tendencia ascendente.

Al ser Uruguay un país pequeño requiere mucho de los insumos importados para poder producir y agregar valor nacional a la producción. Es así que la actividad manufacturera se encuentra estrechamente vinculada a la importación de los insumos intermedios no energéticos. En este caso, la variación en el último año también fue negativa (-6,8%).

Las condiciones de compra mejoraron pero también lo hicieron las condiciones de venta de nuestros productos. Por eso el impacto de tener menores precios para las compras no es totalmente bueno. El país tiene menos poder adquisitivo en el exterior y eso también lleva a que se compre menos. El gran desafío macroeconómico es acompañar esta reducción con las rigideces a la baja que existen en los precios locales. Si no se logra un ajuste de precios relativos, el impacto sobre las cantidades será muy fuerte. Esto es especialmente cierto y preocupante en el caso de los salarios y el empleo.

En los dos gráficos de la parte baja del cuadro se ilustran las principales variaciones de precios en el último año y en todos los casos hay una marcada caída. En primer lugar se ilustra la evolución reciente de los precios de los bienes de consumo final junto con los insumos intermedios excluyendo el petróleo crudo. En el segundo trimestre del año el nivel de precios promedio en estas dos categorías había bajado en dólares -3,6% y -7,5% respectivamente.

Es notoria la baja de precios en dos de los principales proveedores: Brasil y China. En el gráfico de la derecha en el nivel más bajo del cuadro se ilustra la evolución reciente donde la tasas negativas son de -11,8% para Brasil que registró una fuerte devaluación y está en plena recesión. En el caso de China, que se encuentra en un estado de deflación, la variación en el último año se ubicó en -6,3%.

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