INTERNACIONAL

Duros castigos a los deudores en China

Se trata de frenar “las formas más oscuras del crédito”.

Se teme que si Anbang colapsara podría sacudir el sistema financiero chino. Foto: Archivo
Se teme que si Anbang colapsara podría sacudir el sistema financiero chino. Foto: Archivo

Una corte de Shanghái encarceló a un magnate que compró el hotel Waldorf Astoria con una montaña de deudas. Las pequeñas empresas chinas están diciendo cada vez más que les es imposible pagar sus pasivos, a medida que el dinero se encarece o se vuelve más difícil de conseguir. Para otros negocios privados, el costo de pedir prestado se ha disparado.

Enfrentando las inminentes consecuencias de una larga década de juerga crediticia, el gobierno chino está intensificando sus esfuerzos para erradicar los préstamos riesgosos y la espuma especulativa de la segunda economía más grande del mundo. Para lograrlo, Pekín está frenando las formas más oscuras del crédito y haciendo de los peores infractores espectáculos públicos, incluso mientras toma medidas para garantizar que los pequeños inversionistas y la economía en general no se vean afectados.

La señal más visible y reciente llegó cuando un tribunal de Shanghái condenó a Wu Xiaohui, fundador de una de las mayores compañías de seguros de China, a 18 años de prisión. Fue acusado de fraude y enfrenta cargos por utilizar su compañía, Anbang Insurance Group, para robarle a los inversionistas más de US$ 10.000 millones.

Pero otros signos están surgiendo, incluidos los créditos en suspensión de pagos de un número creciente de empresas y el aumento de las tasas de interés para muchos prestatarios.

"Como cualquier campaña de desendeudamiento, no se hará sin dolor", dijo Christopher Lee, un especialista en crédito de China en S&P Global. "Habrá perdedores".

La sentencia de Wu llega tras un mes de esfuerzos por parte de Pekín para que Anbang sirva de ejemplo para otros grandes conglomerados chinos que pidieron mucho dinero para comprar activos "trofeo" de alto perfil, como hoteles y estudios de Hollywood.

Los acuerdos de alto perfil provocaron temores de que la creciente deuda amenazara a la economía china en general. Desde que Wu cayó en desgracia, los directores de otras compañías privadas chinas que pidieron profusamente préstamos para hacer negocios en el extranjero, han comenzado a vender activos para pagar sus deudas.

China también ha restringido a su ingobernable sector de banca en la sombra, un área turbia en la que los prestamistas no bancarios conectan a los usuarios de crédito con aquellos dispuestos a prestar a cambio de grandes retornos; en muchos casos, los pequeños inversionistas desconocen los riesgos potenciales. Como resultado de las nuevas reglas del gobierno, ese dinero se está agotando o se está encareciendo. Por ejemplo, el costo de recaudar recursos a través de préstamos fiduciarios (una forma popular de banca en la sombra en China) ha aumentado drásticamente, del 7 al 10% en los últimos 12 meses.

En lo que va del año, 13 compañías han incumplido pagos de sus bonos, y ese ritmo se ha venido acelerando en las últimas semanas. Los incumplimientos fueron raros o inexistentes en años anteriores, en parte porque las autoridades locales presionaban a los prestamistas para que perdonaran o extendiesen las fechas de pago, con el objetivo de preservar los empleos y mantener estable la economía.

Las bancarrotas también se dispararon: los nuevos casos crecieron más de la mitad en 2017 en comparación con el año anterior, según un estudio de Orient Capital Research. En su informe, la firma de investigación advirtió que esperaba ver un aumento significativo en los incumplimientos por parte de las compañías chinas nuevamente este año.

El crédito en general se ha vuelto más caro para muchas empresas. Las tasas de los bonos también están aumentando, lo que hace que sea más costoso para ellas aprovechar esa fuente de recursos.

El gobierno chino está jugando cautelosamente. Incluso, el mes pasado inyectó más dinero en el sistema financiero para contener el daño potencial. También se muestra moderado con compañías más grandes, como Anbang.

"Hay muchas compañías privadas que a diario incumplen sus deudas. Y vemos que el gobierno está permitiendo que algunos fracasen", dijo Fraser Howie, un exbanquero en Asia y coautor de tres libros sobre el sistema financiero chino.

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