Tema de análisis

El dólar pone presión sobre la inflación

La variación anual en los no transables subió un punto porcentual respecto al cierre de 2017.

Billete Verde: la moneda estadounidense acumula un alza de 15,47% en lo que va del año; en Argentina el aumento es de 121,19%. Foto: AFP
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Hace tan solo doce meses, los precios al consumidor registraban un incremento del 5,8% anual y parecía que se iniciaba una nueva etapa en la que se conseguía mantener la variación de precios dentro del rango anunciado por el gobierno. Desde entonces, se inició un proceso de aceleración de la tasa de crecimiento de los precios y en los doce meses a septiembre del 2018 llegó al 8,3%. Es un nivel que no se observaba desde enero de 2017, tal cual se puede ver en el gráfico que aparece en la parte alta del cuadro que ilustra la nota y un regreso al rango implícito de los últimos años entre 6% y 10%.

El aumento de los precios en el último año tiene mucho que ver con el tipo de cambio y todo parece indicar que la evolución en el corto plazo va a estar signada por este precio. Como elemento coyuntural se destaca además que en los últimos meses también tuvieron incidencia los precios de las frutas y en particular las verduras frescas por factores climáticos adversos para la producción.

Debido a la volatilidad que presentan los precios de las frutas y verduras frescas y también los combustibles, suelen generar movimientos brutos al alza y a la baja en el índice de precios. Para analizar mejor la evolución de la inflación es que se realiza habitualmente una medida excluyendo estos precios, que es la llamada inflación núcleo o subyacente. En el gráfico se incluye esta medición que resulta más estable que la de inflación total pero con las mismas tendencias, pues al final de la historia lo que predomina es la variación general de precios y la expansión de dinero.

Del gráfico se destacan la aceleración, tanto de la inflación observada como la subyacente a partir del mes de mayo, momento en que ambas traspasan el techo del rango meta de inflación. Precisamente fue en ese momento que el tipo de cambio se aceleró en respuesta a las turbulencias cambiarias en los países vecinos.

El comportamiento del tipo de cambio en los últimos meses es el principal causante de esa evolución. En el gráfico de la parte alta se observa que la inflación alcanzó un pico alto en el primer semestre de 2016, para caer en los doce meses siguientes y acelerarse desde entonces.

La canasta de bienes que sirve de base para calcular el IPC contiene una serie de productos que se ajustan automáticamente al tipo de cambio. Se trata de productos importados que en muchos casos se venden en plaza en moneda extranjera, caso automóviles y electrodomésticos, como así también los viajes al exterior. Si durante casi dos años el dólar en plaza no se movió, esos precios tampoco lo hicieron, ya que a los efectos de calcular la variación del IPC se los valúa en pesos.

Los bienes que replican inmediatamente el comportamiento del tipo de cambio tienen un peso del 5,8% en la canasta que releva el INE. La cotización del tipo de cambio está aumentando desde el mes de abril. Lleva acumulado desde entonces un incremento del 16%. Sólo por el impacto de esa variación el incremento en pesos de estos bienes aportó un aumento al IPC de 0,9%

Otros bienes también ajustan al tipo de cambio como la carne, ya que el precio del ganado se fija en dólares. En este caso en particular, el precio también está afectado por el valor internacional. En particular en lo que va del año el valor en dólares de la media res de novillo, valor de referencia para el precio en las carnicerías, se situó 8% por encima del observado un año atrás.

Todos estos precios atados al tipo de cambio constituyen la parte transable del IPC, que precisamente es la que más subió en los últimos meses, tal cual se muestra en el gráfico del medio. Se muestra allí una línea que refleja la evolución del tipo de cambio acumulado en los últimos doce meses que se mide con los valores del eje de la derecha, y una serie de barras que reflejan la inflación transable en el último año móvil, que se mide en el eje de la izquierda. Se ve claramente que las tendencias son similares y que desde que el dólar se valorizó en la plaza local también lo hicieron los transables.

Pero la suba de los precios no responde solo al tipo de cambio. Cuando se observa la evolución de los no transables (ver el gráfico en la zona baja a la izquierda) se ve que en el año terminado en septiembre la variación acumulada supera en casi un punto porcentual a la registrada al finalizar 2017.

La aceleración de la inflación es una mala noticia ante el desarrollo de la séptima ronda de los Consejos de Salarios, ya que las pautas que fijó el gobierno establecen aumentos diferenciales según se trata de un sector en problemas, intermedio o dinámico. Los aumentos propuestos para el primer año son 6,5%, 7,5% y 8,5% respectivamente. Los valores observados en los últimos doce meses se asemejan a los de los aumentos recomendados para los sectores pujantes y en la realidad actual de la economía, estos no son tantos.

Este es un aspecto muy importante para el clima de la negociación. Si bien es cierto que los aumentos deberían ser analizados en función de la inflación futura y no de la pasada, inciden de manera importante al momento de sentarse a negociar. Otra atenuante frente a la diferencia entre las pautas y la inflación observada en los últimos doce meses es que en las pautas se prevé que todos los salarios, al final del convenio, tendrán un aumento por lo menos igual al de la inflación.

De todas formas, los consejos están evolucionando lentamente y la diferencia entre la inflación pasada y los aumentos sugeridos es determinante. Esto lleva a que una parte de los aumentos de salarios que deberían haber comenzado a regir en julio aún no se han concretado. El gráfico que aparece a la derecha en la parte baja muestra la variación de los salarios privados en los últimos doce meses que a partir de julio se redujo al 6% anual.

Esto lleva a pensar que en lo que queda del año se sumará una presión adicional sobre los precios con los aumentos acordados y su retroactividad. De todas formas, es probable que algunas empresas hayan ajustado los precios de sus productos al alza adelantándose al incremento de costos futuro.

Resulta difícil entonces que el IPC vuelva al centro del rango oficial que es el 5% y lo más probable es que se mantenga en el centro del rango implícito marcado por los dos últimos gobiernos en el 8%. Dependiendo de la evolución del tipo de cambio un poco más abajo o por encima de esta media pero en el rango del 6% al 10%.

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