BÁRBARA MAINZER

El dólar y sus mitos

Hay una creencia muy enraizada en el imaginario colectivo uruguayo: que el dólar es la moneda de resguardo de valor y garantía de estabilidad. Sin embargo, el dólar muchas veces no fue el mejor resguardo para el ahorro.

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Los uruguayos nos habituamos a operar con dos monedas: el peso para transacciones diarias y el dólar, como reserva y como moneda para bienes de mayor valor como casas, autos e incluso otros de menor valor como un mouse.

Estamos acostumbrados a pensar en dólares y seguimos su cotización en forma diaria, casi como un deporte nacional. Se ha llegado a hablar de obsesión y fanatismo.

Hay varias explicaciones a este fenómeno. Por un lado, décadas con alta inflación llevaron a que el atributo del peso como reserva de valor se fuera perdiendo. Y apareció un sustituto: el dólar.

Por otro lado, dos eventos en las últimas décadas tuvieron consecuencias devastadoras y se vivieron con mucha angustia e intensidad: la "tablita", en 1982, y la crisis del 2002. Ambas estuvieron asociadas a fuertes devaluaciones y continúan muy presentes en la memoria colectiva.

Pregunta del millón

¿Cuánto va a valer el dólar a fin de año?. El dólar a nivel internacional se ha fortalecido recientemente. Varios factores están contribuyendo para que esta tendencia continúe: la Fed ha comenzado un proceso de suba de tasas, mientras que otros bancos Centrales aún continúan con políticas monetarias expansivas. Este diferencial de tasas a favor de Estados Unidos vuelve mas atractivo invertir en dólares. A ello se suma una economía virtualmente en pleno empleo, una inflación que, aun siendo baja está repuntando y un nuevo gobierno que planea aumentar el gasto con políticas fiscales expansivas.

A nivel local, analistas privados encuestados por el BCU esperan que en promedio el tipo de cambio se encuentre levemente por debajo de 33 pesos a fin de año. Esta misma encuesta realizada a fines de 2015 arrojaba que los analistas esperaban un dólar a 35 pesos para fines del 2016. Las proyecciones se ajustaron al alza y llegaron a pronosticar valores de 38 para luego bajar. El dólar finalizó el año en 29.

Las proyecciones fallidas fueron blanco de cuestionamientos. En el Frente Amplio, por ejemplo, se reclamó autocrítica en un tweet difundido el 2 de enero desde su cuenta oficial: "Comienza el 2017 y la cotización del dólar no es de $ 39, sino de $ 29. Para analizar y considerar la responsabilidad al realizar pronósticos". Dos columnas recientes de los economistas Javier de Haedo y Gabriel Oddone analizan las razones del "desacierto" en los pronósticos.

Es difícil proyectar monedas. El mercado cambiario es muy líquido y hay varios factores que influyen en su precio. Y en un mercado como el uruguayo, se agrega la complejidad que una orden de 5 millones de dólares puede mover el precio.

¿En qué invertir?

Una de las decisiones centrales a la hora de invertir es en qué moneda hacerlo. Decisión que depende crucialmente de la situación de cada uno, de sus objetivos y tolerancia al riesgo.

Por ejemplo, si se trata de una persona que se va a vivir a Estados Unidos debe acumular ahorros en dólares. Si vive en Uruguay, gana en dólares y sus gastos son en pesos, probablemente le convenga cubrir ese descalce de monedas con inversiones en pesos. Si se está preparando para su jubilación debería tener una parte significativa en inversiones en pesos, que acompañen el aumento del costo de vida. No hay que olvidar que los jubilados consumen muchos servicios (salud, acompañamiento, etc) y estos son bienes no transables cuyo precio evoluciona con el aumento de precios domésticos.

Los uruguayos aprendieron a endeudarse en la moneda de sus ingresos sin embargo eligen mayoritariamente al dólar para depositar sus ahorros (incluyendo el "colchón bank").

A pesar de que está incorporado que el peso no es resguardo de valor, en las ultimas décadas ha sido, en promedio, más rentable invertir en pesos.

Parecería que se prefiere perder rentabilidad y colocar en dólares para cubrirse de una devaluación abrupta o un episodio inflacionario. Los estudiosos del comportamiento humano dicen que es mucho más lo que nos duele perder que lo que disfrutamos de ganar. Otra explicación es la falta de conocimiento y educación financiera. Y aquí tienen un rol muy importante a cumplir los asesores: educar a los inversores para que tomen decisiones de manera informada, planificada, oportuna y responsable.

El refugio que no fue.

A pesar de que en el imaginario de los uruguayos el dólar es sinónimo de estabilidad, encontramos varios ejemplos en los que ahorrar en la moneda americana implicó una pérdida de poder adquisitivo.

El dólar en enero 2011 cerró en 19,7. Finalizó el 2016 en 29,3; 47% mas alto. La inflación fue de 61,1%, con esos dólares se compran menos bienes.

En abril 2003 el dólar finalizó en un valor similar al actual. La inflación en ese periodo fue de 74%. Los dólares tuvieron una brutal perdida en términos reales.

Un apartamento en Montevideo que valía aproximadamente US$ 90 mil en 2008 pasó a valer más de US$ 150 mil en el 2013. El que ahorró en dólares para comprar ese apartamento posiblemente no le alcanzó. Sin embargo, el valor de ese inmueble en relación al ingreso promedio de una familia se mantuvo prácticamente incambiado.

En los ´90, cuando se llevo adelante un plan de estabilización con ancla cambiaria, los precios y los salarios subieron más que el dólar. Y se dio la paradoja de personas que compraron propiedades con una deuda en UR y que pagaban todas sus cuotas puntualmente, y en dólares debían cada vez más.

Para quienes ahorran para un viaje, ahorrar en dólares puede no ser la mejor moneda de referencia. Es el caso de, por ejemplo, destinos como Europa o Brasil.

Estos ejemplos muestran que los que asumen que ahorrar en dólares es la opción segura, pueden estar tomando riesgos que quizás no consideren.

(*) Economista, CFRA Charterholder

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