HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Disminuye el gasto por menor financiamiento

La inversión extranjera directa (IED) está en su nivel más bajo desde la crisis de 2002.

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Los montos de los préstamos personales solicitados iban de $ 60.000 hasta 90.000. Foto: Archivo

El saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos al cabo del segundo trimestre del presente año refleja la contracción que sufrió la demanda interna ante el menor financiamiento externo. Ese menor financiamiento se vio reflejado en una disminución de la inversión extranjera directa (IED), una salida de colocaciones en cartera y una caída de los activos de reserva de la autoridad monetaria. Asimismo, hubo un descenso de las exportaciones ante la caída de los precios internacionales. Debido a todo ello cayeron las importaciones, lo que motivó que en un breve lapso el sector privado pasara de ser deficitario a superavitario.

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Todos estos cambios fueron en respuesta a un nuevo contexto internacional, en el que las expectativas apuntaban a una suba de las tasas de interés. Distintos problemas que se fueron sucediendo en el mundo fueron posponiendo tal suba, al punto tal que en los últimos meses se revirtió el proceso de salida de capitales desde los mercados emergentes fundamentalmente hacia Estados Unidos, y tímidamente comenzaron a retornar las colocaciones de cartera, lo que ha hecho apreciar las monedas.

Pensando en los próximos trimestres, ello puede tener un impacto favorable en el consumo, lo que podría repercutir en un afloje momentáneo del ajuste que procesó el sector privado, Cabría esperar entonces un aumento de las importaciones, al menos en el corto plazo, lo que permitiría superar el estancamiento del consumo, aunque sin llegar a los excesos de gasto de unos años atrás.

Pero esta primavera no se consolidará hasta tanto no repunte la inversión y por el momento no cabe esperar un repunte de la IED, al menos hasta que se aclare el panorama político regional. Mientras tanto pueden normalizarse las condiciones en el mundo desarrollado y efectivizarse la suba de las tasas, lo que depreciaría las monedas afectando nuevamente al consumo y posponiendo las inversiones.

En el gráfico alargado que aparece en la parte superior del cuadro se muestra el ajuste de la demanda interna. El saldo en cuenta corriente refleja el exceso del gasto interno. Dos años atrás la cuenta corriente registró un déficit equivalente al 5,3% del PIB, porcentaje que se redujo al 1,4% en la actualidad. Esa contracción de cuatro puntos se explica por el comportamiento del sector privado, ya que el déficit fiscal no ha cambiado en el período. En ese lapso los privados pasaron de una situación de exceso de gasto y por consiguiente de endeudamiento, a una de ahorro.

Tal ajuste se puede apreciar en la evolución del consumo y la inversión. Hace cinco trimestres que el consumo privado está estancado y a lo largo de los dos últimos años la inversión cayó consistentemente. En el último trimestre hubo un repunte tras ocho caídas consecutivas, pero es muy pronto para hablar de un cambio de tendencia.

La balanza de pagos brinda información relativa a la inversión, fundamentalmente bajo la modalidad de IED, pero también a través de los flujos de importación de maquinarias y equipos.

En el caso concreto de la IED, en los últimos doce meses a junio del presente año se situó en el equivalente al 2,3% del PIB, el valor más bajo desde el año 2002, en plena crisis, cuando alcanzó al 1,4%, tal cual se muestra en el gráfico alargado abajo.

Se ve en el gráfico que entre los años 2006 y 2013, la IED promedió casi el 6% del PIB. Fueron años en los cuales entre otras cosas se instalaron las plantas de celulosa, pero en los que también el país captó inversiones en otras áreas de la economía. Por ejemplo en el agro, destino de la tercera parte de los flujos de IED entre 2003 y 2008. Fueron los años del fuerte crecimiento de la soja, estimulada por precios crecientes.

Pero hay un rubro que no es tan puntual, sino más permanente a lo largo del tiempo, que es el de la construcción, que en promedio, y a lo largo del tiempo ha explicado también la tercera parte de los flujos de IED.

Existe una altísima correlación entre la IED destinada a la construcción y la IED de origen argentino, tal cual se muestra en el gráfico chico de la izquierda. Y a su vez, dada la importancia que tiene la IED en los momentos de auge de la construcción, resulta evidente la fuerte influencia de los inversores argentinos en la suerte del sector.

La caída de la IED en los últimos años, que retrotrae a los niveles registrados en 2007, se explica en buena medida por las dificultades que experimentaron nuestros vecinos para retirar dinero de su país y el encarecimiento de los activos en Uruguay.

El proceso de normalización por el que atraviesa la economía argentina es una buena noticia para la construcción uruguaya. Pero difícilmente vuelvan los capitales en la magnitud registrada unos años atrás hasta tanto no se adecuen los precios internos. Por lo pronto, el último dato del mes de agosto señala que las compraventas de propiedades inmuebles en Buenos Aires aumentaron 50% respecto al mismo mes del año anterior.

Otro canal que ayudó a la mejora de la cuenta corriente fue el turismo. En los años anteriores y gracias a la apreciación del peso se abarataron los viajes para los uruguayos. Con la depreciación que sufrió el peso durante el segundo semestre de 2015, viajar ya no resultó tan atractivo.

En el gráfico chico de la derecha se muestra la evolución del número de viajantes desde y hacia nuestro país en el primer semestre de los últimos tres años. Se observa el freno de las salidas en 2016 y el constante aumento de los ingresos.

Esas evoluciones globales esconden algunos comportamientos particulares. En primer lugar, el menor número de viajes de uruguayos se da en el segundo trimestre del presente año, ya que en el primer trimestre las salidas fueron muy importantes. En aquellos meses Brasil estaba muy barato, pero también se viajó masivamente hacia Argentina y hacia Norte América y el Caribe. En el segundo trimestre cayeron todos los destinos, salvo Norte América y el Caribe.

Con respecto al turismo receptivo, son los argentinos quienes explican su aumento, ya que disminuyen los turistas provenientes desde los restantes orígenes. En este caso, al igual que con las salidas, disminuyó el ingreso de turistas en el segundo trimestre, aunque en un porcentaje inferior.

Con miras a la temporada que se aproxima, y dado el abaratamiento relativo de Uruguay frente a sus vecinos es dable esperar un mayor número de visitantes. A su vez, y a diferencia de lo que aconteció el verano anterior, al no estar barato Brasil como lo fue en aquel momento, no es dable esperar una salida de uruguayos tan importante como en 2015, para quienes resultará más atractivo veranear en casa.

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