OPINIÓN

Dilema fiscal para el 2018

Dada la decisión del gobierno de aumentar el gasto, el gobierno deberá optar por un nuevo ajuste o un peligroso incremento del déficit fiscal.

Foto: Pixabay
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El debate económico del 2018 pasará en gran medida por la situación fiscal y las decisiones que se tomen en la rendición de cuentas. Es buen momento, entonces, para repasar algunos datos fiscales al cierre de 2017 y el panorama que se abre para el presente año, a la luz de la información con que contamos.

Cierre de 2017.

Los datos de recaudación de la DGI a diciembre del año pasado muestran que a lo largo del año, la recaudación bruta aumentó 7,7% en términos reales y 6,2% en términos netos, una vez deducida la devolución de impuestos. Este crecimiento es significativamente mayor al crecimiento de la economía y se explica mayormente por las medidas de ajuste fiscal.

Los impuestos que aumentaron más significativamente su recaudación fueron el IRPF y el IASS. El IRPF aumentó su recaudación un 26,3% en términos reales, mientras que el IASS lo hizo en 21%, al tiempo que otros impuestos como el IVA incrementaron su recaudación en 3%, y el Imeba tuvo una variación negativa de 3,2%. El incremento de IRPF y del IASS se debe al ajuste aplicado a comienzos de 2017, que implicó el aumento de las tasas para ambos impuestos y la eliminación de deducciones para el primero. A su vez, el mecanismo de actualización de la Base de Prestaciones y Contribuciones (BPC) por el Índice de Precios al Consumo (IPC) frente a un salario real en aumento, determinó que más trabajadores pasaran a ser contribuyentes del IRPF.

El incremento de la recaudación se concentró, por lo tanto, en los impuestos que pagan directamente trabajadores y jubilados, aunque no debe perderse de vista la composición total de la recaudación, que sigue basada mayoritariamente en impuestos al consumo. En efecto, en 2017, 55,9% de la recaudación se debió a impuestos al consumo, dónde se destaca el IVA con una recaudación que representó el 45,8% del total. Mientras tanto, los impuestos a la renta sumaron el 36,5% del total recaudado, con el IRPF representando el 17,8% de los ingresos totales, el IRAE 14,4% y el IASS 2,4%. Los impuestos a la propiedad, por su parte alcanzaron el 6% del total.

Debe destacarse que desde 2005, la evolución de los ingresos del Estado presentó un incremento exuberante, en el entorno del 70% en términos reales, al tiempo que el incremento del gasto público fue aún mayor, ubicándose cercano al 90%. Esto explica la brecha fiscal que analizamos en el siguiente apartado, pero también el incremento de la presión fiscal que sufrimos en el mismo período. De esa forma, mientras que la relación gasto público sobre PIB era inferior al 29% hacia 2005, en 2017 trepó hasta superar el 33%, lo que constituye un máximo histórico.

Discusión fiscal 2018.

La información conocida la semana pasada sobre la evolución de las finanzas públicas, muestra que pese al "ajuste fiscal dinámico" que aplica el gobierno desde 2015, el déficit fiscal no ha retrocedido. En efecto, se corrigió el dato del cierre de 2017, que ahora quedó en 3,6%, al tiempo que el déficit fiscal a enero 2018 fue de 3,7%. La explicación evidente de este resultado es que los recursos adicionales que volcaron los contribuyentes uruguayos se utilizaron para incrementar el gasto y no para mejorar la situación fiscal.

Dado este panorama, se vuelve crucial la rendición de cuentas que presentará el Ministerio de Economía y Finanzas al Parlamento dentro de unos meses, la última en que pueden determinarse algunos incrementos de gasto como consecuencia de que el año próximo es electoral. El gobierno ya ha anunciado que existirá un aumento del gasto, incluso ha fijado prioridades muy amplias. El análisis de lo que ocurrirá en los próximos meses debe basarse más en las posibilidades que determina la economía política que uno estrictamente técnico.

Cualquier analista con estos datos en la mesa concluirá que no hay "espacio fiscal" para aumentar el gasto, por el contrario, lo que debería hacer el gobierno es disminuirlo para lograr de una vez bajar el déficit fiscal. Pero teniendo en cuenta que ya existe un anuncio oficial que determina que el camino elegido será volver a aumentar el gasto, esta información debe tomarse como parte de la realidad; guste o no.

Esta decisión, junto al incremento del gasto público endógeno y otros gastos "imprevistos" vinculados a la seguridad social, por ejemplo, determinarán que el incremento de los ingresos por el crecimiento económico y los ajustes ya aplicados no serán suficiente para compensarlos. Dicho con otras palabras, si el razonamiento esgrimido es correcto, el gobierno se enfrenta, producto de sus propias decisiones, a elegir entre un incremento importante del déficit fiscal o tomar nuevas medidas de ajuste fiscal en la rendición de cuentas.

Dado que el dilema parte de una decisión equivocada, que es aumentar el gasto cuando debería disminuir, no hay opciones buenas, y se deberá optar por el mal menor. Debido a que el déficit fiscal ya es demasiado alto, lo que fue reconocido por el propio Ministro de Economía la CED, Hernán Bonilla, déficit fiscal, rendición de cuentas, gast, ingressemana pasada en el foro organizado por ACDE, la mayor probabilidad decanta hacia un nuevo ajuste fiscal. En buen romance, es altamente probable que el sufrido contribuyente uruguayo vuelva a pagar el pato de la boda.

(*) Economista Hernán Bonilla, director del CED.

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