OPINIÓN

¿Qué dice el sector privado en Uruguay?

Hace diez días estoy en Accra, Ghana, explorando la posibilidad de producir localmente.

OFICINA
Foto: Archivo

He encontrado inconvenientes varios (corte de luz, transporte público impredecible, bajo know how sobre tratados de comercio, etc.) y aunque las cosas despacio van saliendo, ha sido una linda prueba de los desafíos que el sector privado enfrenta en países en desarrollo.

También un recordatorio de que debí haber escuchado más lo que decían las estadísticas, y lo que me habían dicho sobre hacer negocios en el país (lo bueno y lo malo).

En Uruguay, y América Latina en general, las estadísticas de facilidad de hacer negocios y promoción del sector privado son considerablemente más positivas que en África Subsahariana. Por ejemplo, los países de África Subsahariana tienen un nivel promedio de electrificación del 35%, versus 85% a nivel mundial (99,7% en Uruguay). Sin embargo, siguen habiendo desafíos.

Recientemente, el Banco Mundial publicó los resultados de la última encuesta a empresas en Uruguay, realizada a 347 empresas en el país durante 2017 (*). En términos de desafíos, un cuarto de ellas dicen que el nivel de impuestos es el primer obstáculo, luego la informalidad (16%), y en tercer lugar el bajo nivel educativo de la fuerza laboral (12%).

Las empresas pequeñas y medianas son las que más declaran que el nivel de impuestos es el primer obstáculo, y que éste, además, ha ido creciendo con los años. En 2006, un 20,5% de las empresas encuestadas había identificado este problema como el primer obstáculo, y 23,8% opinó así en 2010 (ver gráfico). La informalidad, si bien se ubica en segundo lugar, cayó a la mitad, desde las primeras encuestas realizadas por el Banco Mundial en 2006. En sentido contrario, las empresas cada vez más han identificado el bajo nivel educativo como un obstáculo. Precisamente, subió más de 6 veces, desde 1,9% en 2006, a 11,8% en 2017.

Entre lo bueno: bajos niveles de corrupción respecto a otros países. Un 18% de las empresas identifican la corrupción como un desafío importante para hacer negocios en Uruguay, pero esto es la mitad que en el conjunto de América Latina.

La encuesta confeccionada por el Banco Mundial también muestra que para los empresarios uruguayos la incidencia de las coimas es mucho menor que en la región, e incluso en países de altos ingresos.

Las empresas también reportan lo fiabilidad de la oferta eléctrica: bajo número de apagones, y bajas pérdidas (en términos de ventas) debido a ello, al nivel de los países de altos ingresos. Dicho eso, la proporción de empresas uruguayas que consideran que la electricidad es un problema importante, es el doble que las de los países de altos ingresos.

Estos datos tiene subjetividad, dirán algunos. Esto es, que las empresas identifiquen un área como un problema mayor (o menor), no implica que objetivamente eso sea o se haya vuelto un mayor (o menor) problema. A veces las empresas pueden identificar que algún tema puede haber empeorado, pero no necesariamente sucedió. O empeoró más que su percepción. Pero aquí hablamos de niveles agregados de casi 350 empresas; entonces, es especialmente interesante e importante entender qué les preocupa, y qué valoran como positivo. Por eso es importante escucharlas, y por eso resumo esta encuesta del Banco Mundial.

Además, la preocupación por la calidad de la mano de obra es consistente con otros datos objetivos que muestran que la calidad educativa en Uruguay no ha mejorado en los últimos años. Además de los magros rendimientos: malos indicadores en términos de repetición escolar, alto nivel de abandono en los primero años del liceo y bajo nivel de finalización de secundaria, particularmente en hogares de menores ingresos.

¿Por qué importa lo que diga el sector privado? Porque el sector privado es un gran motor de trabajo, y si las empresas encuentran que la mano de obra no es lo suficientemente calificada, entonces, tenemos un problema. Particularmente en un momento en que el empleo se ha reducido.

La promoción del sector privado en Uruguay, y las condiciones que enfrente el sector, son considerablemente más positivas y alentadoras que en Ghana. Pero queda un gran margen para mejorar.

Encontrar mano de obra calificada es un problema serio y creciente en Uruguay. La informalidad todavía sigue siendo un problema para el sector privado, y las tasas impositivas pueden sobrecargar a las pequeñas empresas en particular.

Es muy importante prestar atención al sector privado, y no perder de vista cómo pueden contribuir las políticas públicas en la promoción de mayor empleo y crecimiento. En eso gana todo el país.

(*) Un 37% son pequeñas empresas (5-9 empleados), 39% medianas (20-99 empleados) y 23% grandes (más de 100 empleados). Además, 114 empresas en el sector de la manufactura, 114 en venta al público, y 119 otros servicios. Todas las empresas están ubicadas en Montevideo y Canelones.

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