ISAAC ALFIE

Días de furia en Uruguay

El lector pensará que me refiero a los acontecimientos de Argentina, vergonzosos por cierto.

Los cincuentones tienen previsto movilizarse frente al Palacio Legislativo el 5 de diciembre. Foto: F. Ponzetto
Foto: F. Ponzetto

Acontecimientos que nos recuerdan épocas muy tristes donde el Peronismo, que no admite la derrota en las urnas, practica cuasi golpes de estado, forzando salidas y llamados a elecciones donde ganan "con la fusta abajo del brazo", porque previamente crearon el caos y la sensación —quizás certeza—, que son los únicos que pueden gobernar un país donde el corporativismo (Estado, patronales, sindicatos e iglesia) heredado del fascismo de los años ´20, ´30 y parte de los ´40 del siglo pasado siguen vigentes y luchan por su permanencia. Esta vez, al menos por ahora, es distinto.

No me refiero a ello, sino a una serie de acontecimientos ocurridos aquí en nuestro país. Nosotros, siempre más pacatos, menos bullangueros, pero al final del camino no tan distintos, donde los efectos de largo plazo de las acciones son parecidos. En pocos días se votó la llamada ley de "cincuentones" donde, además de poner más presión sobre las espaldas de los contribuyentes, carece de sentido lógico en la gran mayoría de los casos, como he intentado explicar desde este espacio. La ideología se llevó puesto cualquier atisbo de sensatez, el objetivo es expropiarnos nuestro ahorro individual; punto. No le busquemos más explicación. Pero con ello no alcanzaba y, entonces, se votó una limitación a las comisiones que cobran quienes administran nuestro dinero, violando el principio de libertad de contratación. El sinsentido es tan grande que en lugar de mirar lo que importa, el rendimiento de los fondos netos de cargos, se topea el precio que se cobra. Personalmente si alguien me cobra 10 y el resultado es 5, lo prefiero a alguien que me cobre 1, pero me haga rendir 4 mis recursos. Si miramos el retorno neto de los fondos de largo plazo desde comienzos del sistema(1), advertimos que todas las administradoras han rendido parecido. La comisión es apenas un elemento de la ecuación. Una norma como la planteada genera condiciones para ir a un monopolio en el mercado, naturalmente el del administrador público; es más, como en tantas cosas, el sector público —y los privados donde pueden también lo hacen— tiene incentivos a generar subsidios cruzados entre sus actividades por un tiempo y de esa manera eliminar la competencia. Luego la historia la conocemos, sin competencia no hay estímulos a nada, los funcionarios públicos en general vegetan a costa de unos pocos que hacen la tarea, no hay posibilidad de reducir la plantilla, etc. Se dan las condiciones para decir "el sistema fracasó", como el relato construido sobre el tema de los "cincuentones", cuando lo que pasó es que los cambios legales minaron fuertemente las bases del sistema creado.

También se dictó un decreto mediante el cual se le impide a la enorme mayoría de la población elegir su prestador de salud bajo el pueril argumento de la "intermediación lucrativa" ¿cuál es la razón por la cual alguien me quiere imponer quién debe brindarme un servicio? ¿Cómo es posible que haya que pedirle autorización al superior gobierno para atenderse con determinado prestador? ¿Quién es el todopoderoso e iluminado funcionario que sabe y conoce mejor que yo mis necesidades? ¿Cuál es el interés general que se está protegiendo con esta medida, para limitar la libertad de las personas? ¿Somos todos tontos, que no sabemos lo que es mejor para nosotros? Una nueva limitación a nuestra voluntad.

A la carrera, sin pasar por comisión y en el medio del debate de los cincuentones, se votó "al galope" una ley que limita la propiedad privada de ciertas tierras, en función de cómo sea su forma de ocupación. Al respecto y como antecedente, cuando se dictó el nuevo reglamento de la llamada "vivienda de interés social", las reservas para el Estado hacían prever lo que pasó: el sistema virtualmente se paró porque, si bien al final todo es cuestión del retorno de la inversión, y los beneficios impositivos para ello ayudan, hay normas que imponen riesgos al rendimiento y ello conduce a un aumento de la tasa de retorno requerido. Más retorno requerido exante, menos inversión.

Para completar el cuadro, el Presidente bajó al barro y se metió en aspectos vedados a su investidura al hacer una arenga y discurso partidario, en el lugar que sea, no sólo en un comité de su partido. Hay otras leyes, o proyectos de ellas y decretos que van en el mismo sentido, pero con los casos reseñados sobra.

Las violaciones a la Constitución son constantes y, los casos citados no son la excepción. Imponer un tope de precio sin sentido, limitar la libertad individual sin que exista ningún argumento de interés general y la desafortunada intervención del Presidente, están entre ellas. Sabemos por la historia universal, pero también la nuestra, qué sucede cuando la carta magna pasa a ser "un librito molesto" a la veleidosa voluntad de quienes gobiernan. Lamentablemente caminamos, "a la uruguaya", con paso cansino hacia el populismo, donde el Estado nos impone reglas hasta en las cosas más nimias y cree tener derecho a entrometerse en la vida de la gente.

Dicho lo anterior, al menos nuestros legisladores no dan el bochornoso espectáculo de puestas en escena (2), "increíbles" discursos y peores argumentos, que escuchamos esta semana en el Congreso argentino o el brasileño cuando votaron la destitución de su presidente Dilma Rouseff. Ya me conformo con poco.

1)http://www.bcu.gub.uy/Servicios-Financieros-SSF/Paginas/Rentabilidad-Neta-AFAP.aspx

2)A vía de ejemplo, una parlamentaria argentina luego de su "discurso" comenzó a cacerolear en el recinto.

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