OPINIÓN

Antes y después de la pandemia del Hemisferio Norte

Las crisis permiten observar hechos poco usuales: economistas liberales con apego militante a la ortodoxia, parecen resucitar a Keynes.

Foto: Reuters
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Parafraseando a Stephen Covey decimos “Salud first, Economía second” y en este sentido, se ha planteado una discusión bizantina que, para variar, tiene una versión más extrema en la sociedad argentina, pero que también hemos instalado aquí. Antes de entrar en ella, ciertas aclaraciones.

Nobleza obliga reconocer que, algunas declaraciones sobre las acciones del Gobierno del Cr. Danilo Astori, dan muestras de cierta sensibilidad política, acorde a las circunstancias. Honestidad intelectual mediante, el comentario hace justicia respecto de la crítica que hicimos en la última columna, por intervenciones que sí fueron inoportunas.

Resucitando a Keynes

Las crisis permiten observar hechos poco usuales: economistas liberales con apego militante a la ortodoxia, parecen resucitar a Keynes. A raíz del COVID-19, Alemania, líder de la economía europea, se aleja del déficit cero y acrecienta el peso del endeudamiento, interviniendo empresas para que no caigan.

Estados Unidos inyecta U$S 2 billones, el mayor paquete de estímulo fiscal de la historia moderna y Canadá baja la tasa de referencia casi a 0 y vuelca más de 100 mil millones a la Economía. Se pagará parte de los sueldos de Pymes para evitar despidos y se habilitan préstamos hasta 40 mil. Se dará un subsidio de 2.000/mes a trabajadores autónomos y se agrega la baja de tarifas eléctricas del precio del combustible.

Gobiernos y colegas más ortodoxos se sensibilizan. En Argentina algunos economistas liberales critican al Gobierno por el escaso apoyo a Pymes y otros sectores. Es más de lo que hubiéramos imaginado, con desafíos que van más allá de lo profesional e involucran convicciones y sentimientos.

“Deja Vu”

El nuevo gobierno no tuvo tiempo de tomar cabal conocimiento de la realidad, ni tomar las medidas más urgentes, ni hacer todos los nombramientos para gestionar, enfrentándose con una crisis global, identificada, pero no advertida por las autoridades salientes.

Tras el gran desafío de desandar los desmanes de la gestión anterior, se vio en la necesidad de lidiar con una crisis económica, más una crisis sanitaria de proporciones épicas. Tenía una visión y diagnóstico distinto a todo lo que venía y el desafío de nuevas formas de hacer políticas públicas, diferente a formas instaladas en los gobierno del FA, pero también antes. Se trataba de un gobierno distinto a todo lo anterior y que se sostiene en un pacto multipartidario inédito y un “affectio-societatis” que le va a dar o no su significado.

Se aprueba una medida de emergencia inédita, el Fondo COVID-19 que incluye un impuesto transitorio a los ingresos altos del sector público, una norma que limita las “dietas” de legisladores y se incrementan ayudas para los grupos más afectados de la población (Mides, MEF). Van a faltar medidas, pero la dirección es la correcta.

Las medidas no eran obvias, basta recordar la crisis 2002-05, que para muchos significó la salida del sistema de cobertura y el aumento dramático de la pobreza e indigencia, a niveles indecentes (1). Caer en la subestimación de los dramas sociales no se está repitiendo y no es casualidad, sino aprendizaje y consecuencia, creemos, de una lectura más certera de la realidad.

Debe ser ahora

El premio nobel Paul Romer propone testeos masivos para frenar el COVID-19,: “es más barato que destruir toda la economía”. Creemos que peca de voluntarista y, en el otro extremo, los estadísticos no dudan, tienen datos y son concluyentes y los médicos no tienen porque asumir ni los riesgos ni los costos.

El matemático Ricardo Freiman (2), recomienda declarar “urgente” la cuarentena total, por un mes y con opción a más. Compartimos, tenemos la constatación de la presencia del virus, de su agresividad, velocidad de expansión y tenemos conocimiento de las consecuencias por los errores cometidos. Ciertos factores no los podemos controlar, pero sí podemos controlar la frecuencia de contactos y la distancia entre personas. Se tiene la autoridad y el apoyo político, no se necesita nada más.

Una estrategia gradual podría tener menor costo inicial pero a mediano plazo los costos económicos-sociales podrían ser inmedibles y los efectos en la salud catastróficos. Nadie luego querrá hacerse cargo del error y, por tanto, las especulaciones sobre costos y economía resultan pueriles.

Catástrofes y liderazgos

Más de un año atrás se reunían en Paris 80 mandatarios para festejar el aniversario del final de la 1ª Guerra Mundial, que dejaba 17 millones de muertos y un conflicto mal valorado, que generó suspicacias sobre los motivos que decidieron la entrada de Estados Unidos (3).

Superada la 1ª. Guerra, surgió la mayor pandemia del siglo, que mató 50 milones. Este hito hizo al mundo tomar conciencia de la necesidad de acciones globales (4). En solo meses sucumbió más gente que con cualquier otra patología en la historia (5).

Como en otras catástrofes, se sospechó de que los gobiernos tuvieron que ver, por acción u omisión. Hace cinco años, pruebas de laboratorios con coronavirus que agregaban proteínas y lo aplicaban sobre murciélagos y ratones, hacían que el virus pasara al humano y alcanzara una agresividad letal sobre el aparato respiratorio. Sin juzgar este hecho, está claro que es importante mantener la credibilidad de los gobiernos en base a transparencia, prudencia y acciones oportunas. El sentido común, la coherencia y la velocidad de reacción serán claves, ya que, se demostró, hay consecuencias que ni la ciencia pudo prevenir.

(1) La severidad del ajuste fiscal hacia fines de 2000-05 fue una estrategia reconocida por expertos y muchos sectores, pero en lo personal hemos sido críticos; trajo consecuencias graves, profundizo la pobreza, motivó cambios irreversibles en la opinión pública y alteró los equilibrios entre grupos de poder político-económico y social. Conllevó al acrecimiento en los padecimientos de los más vulnerables y dio la fortaleza intelectual necesaria para que el FA lograra el gobierno y luego tuviera el margen justo para acometer programas sociales que lo consolidaron en el poder los años subsiguientes
(2) Profesor de matemática-Facultad de Ciencias-UdelaR, Coordinador del Centro Académico de Big Data: "..los modelos estadísticos para epidemias son bien conocidos, …,la mayoría depende de unos pocos parámetros fundamentales: tiempo medio de incubación y de contagio, frecuencia promedio del contacto entre las personas y probabilidad de contagio, entre otros…"
(3) Ver informe sobre Historia de EEUU-Guerra y Política Exterior, John L.Chapman
(4) Ver. Christian Tams, Prof. Derecho Internacional-Univ.Glasgow
(5) Ver Informe de la BBC, reporte global oct/2014


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