BÁRBARA MAINZER

Desafíos a la ley de gravedad en las finanzas

Si usted quiere invertir en bonos del Tesoro de Japón, de Suiza o de algunos países europeos, la tasa de retorno posiblemente sea negativa. Es decir, usted pone 100 y, sumando amortizaciones y pago de intereses, le devolverán menos de 100. Aunque suene contraintuitivo, le estará pagando a los gobiernos por prestarles dinero.

Recientemente empresas de Alemania y Francia han emitido bonos denominados en Euros a tasa negativa. Y países como Italia —que tiene un sistema bancario altamente endeudado y que hasta no mucho era incluida, junto a Grecia, dentro del grupo de países europeos denominados "Piigs" por sus severos problemas económicos y financieros—, hoy ve sus bonos soberanos de corto plazo cotizar a tasa negativa.

Algunos de los principales Bancos Centrales —como el europeo y el japonés— le cobran a los bancos por mantener saldos en efectivo.

Recientemente, bancos en Alemania comenzaron a cobrarle a los clientes por depositar su dinero. En Suiza es algo que pasa hace ya un tiempo; en Dinamarca desde 2012. Son países donde la ley de gravedad en finanzas se invierte. En estos excéntricos países se paga por prestar dinero y se pide dinero prestado… prácticamente gratis.

Se estima que hay aproximadamente 15 billones de dólares en bonos que rinden tasas negativas, lo que representa más de 25% de la deuda de los países desarrollados.

Sin precedentes.

Estamos en terreno desconocido. En ocasiones, bonos de corto plazo han tenido tasas negativas. Esto aconteció, por ejemplo, durante la gran depresión en los años ´30. Pero jamás a estos plazos y para tantos países simultáneamente.

Se puede decir que es como un experimento de política monetaria sin precedentes, algo que se veía como virtualmente imposible.

Si nos retrotraemos a lo que se aprende en los cursos de "Economía 101" nos da escalofríos: si puedo tomar préstamos a tasas tan bajas, proyectos casi sin rentabilidad pasan a ser atractivos; se pueden producir burbujas en los precios de los activos, incluso fabricación masiva de cajas de seguridad donde poner el dinero. Pero por ahora nada apocalíptico está pasando.

Y países como Uruguay se ven beneficiados. Inversores, en busca de rentabilidad, se vuelcan a mercados y activos donde las tasas son más atractivas. Entre ellos los mercados emergentes. Recientemente nuestro país ha logrado fondearse a tasas que representaron mínimos históricos, extender la duración de su deuda y diversificar la base de inversores. Para ponerlo en perspectiva: la demanda de bonos en la emisión realizada a los pocos días del Brexit fue de 10% del PIB, es decir, inversores dispuestos a poner dinero que representa un décimo del valor producido anualmente en un solo día.

Razones.

Dicen que el dinero habla. Y algo nos está diciendo. Hay quienes dicen que el mundo se dirige a una "japonización" con una trampa de deflación y estancamiento.

Lo cierto es que uno de los factores que explica estas tasas extremadamente bajas son las políticas monetarias aplicadas por varios de los bancos centrales del mundo. Recientemente, el Banco Central de Inglaterra bajó la tasa de referencia a 0,25%, un mínimo histórico. Esto representó la vez numero 667 que algún banco central bajó la tasa desde que comenzó la crisis financiera.

No solo han bajado las tasas de referencia a niveles cercanos a cero —en algún caso bajo cero—, sino que han aplicado medidas de quantitative easing, política monetaria aplicada por algunos bancos centrales cuando las políticas tradicionales no tienen el impacto esperado; consiste mayormente en comprar bonos soberanos y, en algunos casos, también corporativos de mediano y largo plazo, aumentando su precio y bajando su rendimiento.

Baja inflación, elevadas tasas de ahorro en algunos países, bajo crecimiento, aversión al riesgo derivado de riesgos geopolíticos y de mercado y factores demográficos, son otras de las posibles causas.

Por si faltaran anomalías este año: acciones y bonos parecen haber revertido sus roles. Los bonos fueron una fuente de apreciación de capital mientras que las acciones fueron una fuente de ingresos.

¿Qué hacer?

Los inversores en renta fija han tenido retornos extraordinarios este año. También han tenido retornos extraordinarios en los últimos 30 años. Son retornos que, en promedio, no se repetirán. Esto tendrá profundas implicancias en la administración de portafolios y, en particular, para los sistemas de pensiones.

De los principales bancos centrales del mundo, la Reserva Federal es la única que tiene un sesgo contractivo en su política monetaria. En su reunión del 21 de septiembre anunció que no subiría en esta oportunidad su tasa de referencia (que está en un nivel de 0,25% a 0,50% desde diciembre 2015, luego de una década en niveles de 0%) pero que está cuidadosamente monitoreando los datos económicos para oportunamente subirla. Otros bancos centrales como el japonés, el europeo y el Banco de Inglaterra continúan con sus políticas monetarias ultra expansivas.

Tendremos que acostumbrarnos por un tiempo largo a convivir con tasas bajas y volatilidad. Habrá que esmerarse más para conseguir retornos decentes en los portafolios. Habrá que recalibrar la estrategia.

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