OPINIÓN

Los deportistas de élite y sus desprotegidos patrimonios

La regla general —desafortunadamente— es que los deportistas de élite (lo mismo que muchas figuras del espectáculo) no suelen tomar decisiones inteligentes en materia de inversiones y, mucho menos, proteger sus patrimonios para tiempos en los cuales los ingresos no van a ser tan grandes. 

Los trofeos de Boris Becker, en subasta. Foto: AFAP
Los trofeos de Boris Becker, en subasta. Foto: AFAP

Inevitablemente, las carreras de deportistas y artistas tienen sus vaivenes.

El caso de Boris Becker

Pocos partidos de tenis quedaron tan grabados en mi memoria como aquel en el cual Boris Becker venció en cuatro sets a Kevin Curren para ganar su primer Wimbledon.

Corría Julio de 1985 y este joven, talentoso y carismático tenista alemán se convertía, al mismo tiempo, en el primer jugador no preclasificado, el primero de origen alemán y el más joven (17 años y 222 días) en ganar Wimbledon.

Si la memoria no me falla, Becker sigue siendo el jugador más joven en haber ganado el torneo y el único que lo hizo sin ser cabeza de serie, aunque solo seis años después de su primer campeonato en All England, su compatriota Michael Stich se convertía en el segundo tenista alemán en lograr esa corona.

Durante su carrera profesional, Boris Becker ganó 49 torneos en singles (6 de ellos de Grand Slam) y 15 en dobles, acumulando premios por más de 25 millones de dólares. Esta cifra lo coloca, aún hoy, dentro del Top-10 de tenistas que más dinero han ganado, siendo uno de los pocos exjugadores que pueden darse ese lujo teniendo en cuenta que las cifras que se manejan en la actualidad son muy superiores a las que se veían en los 80’ o 90’.

A pesar de ello, en junio de 2017 Boris Becker se presentó en bancarrota.

Las principales causas detrás de dicha bancarrota fueron las siguientes:
• tres matrimonios fallidos;
• una hija no reconocida frente a quien perdió un juicio por US$5:000.000; y
• problemas con las autoridades impositivas que le ocasionaron multas por US$3:500.000.

El de Boris Becker claramente no es un caso aislado. De hecho, de acuerdo con las estadísticas, podría sostenerse que Becker no solo no fue una excepción a la regla, sino que justamente fue la regla.

La lista de deportistas multimillonarios que lo perdieron todo incluye a Mike Tyson, Allen Iverson, Marion Jones, Bjön Borg, Andreas Brehm, Iván Zamorano y muchísimos otros. Incluso, últimamente se ha hablado de los severos problemas financieros que enfrentaba Lady Gaga antes de su última película.

En este contexto, destaco los casos de Anthony Devon Walker, Michael Andrew "Duff" McKagan y Xavier Francisco Xavier Serbiá Queipo.

El primero fue un destacado jugador de la NCAA (donde fue campeón en 1996) y la NBA (donde jugó en Boston, Miami, Dallas, Atlanta y Minnesota a lo largo de 13 temporadas) quien pasó también penurias económicas luego de su retiro y que, a partir de 2010, se unió a Morgan Stanley como consultor de su departamento especializado en deportistas y artistas (la llamada “Global Sports and Entertainment Division”)

El segundo, conocido músico que formó parte de los “Guns N’ Roses”, “10 Minute Warning”, “Velvet Revolver” y “Loaded”, se graduó en Negocios y Economía en la Universidad de Seattle y posteriormente fundó la firma de wealth management Meridian Rock, desde donde ayuda en este tipo de cuestiones a muchos de sus colegas.

Xavier Serbiá, finalmente, a quien seguramente algunos de Uds. conozcan por su programa de Economía en CNN Money o por su libro “La riqueza en cuatro pisos”, fue uno de los integrantes del famoso grupo de música juvenil “Menudo” (donde fue compañero de Ricky Martin) y apareció en varias películas y sitcoms.

Las estadísticas que demuestran los riesgos

Me parece oportuno, compartir con ustedes algunos datos estadísticos que ayudan a tomar cabal dimensión del problema que estamos tratando.

Acá el objetivo no es ni remotamente ayudar a una familia a transferir su riqueza a la segunda o tercera generación o proteger esos bienes frente a terceros o ante situaciones extraordinarias que puedan eventualmente acaecer. Se trata, por el contrario, de lograr que al menos queden activos mientras quien los originó siga vivo y el principal riesgo para ese patrimonio, por irónico que pudiera parecer, es justamente quien lo generó.

Vayamos a los fríos números.
• Un estudio realizado por Xpro, una organización sin fines de lucro que brinda ayuda a ex-futbolistas ingleses ha llevado adelante una investigación sobre este tema, cuya conclusión fue que el 60% de los jugadores retirados de la liga inglesa cae en bancarrota apenas cinco años después de finalizar su carrera.
• De acuerdo con información suministrada por la asociación de jugadores de la NBA, y negada por la NBA, casualmente ese mismo porcentaje (60%) y ese mismo plazo (cinco años desde el retiro) aplican también a exjugadores de la NBA, cuyos salarios y premios, en promedio, son mucho más altos que la media de los futbolistas ingleses.
• En el caso de la NFL, de acuerdo con un estudio realizado en 2009, la situación es aún más preocupante: el 78% de estos deportistas habían quebrado o había vivido situaciones extremas en materia financiera dentro de los dos años después de retirarse.

Las razones detrás de estas estadísticas

Evidentemente, los deportistas —aún los más exitosos— comparten una característica esencial con relación a la generación de riqueza: producen mucho dinero durante una etapa relativamente corta de su vida y precisan que les alcance para un periodo de tiempo mucho mayor, durante el cual sus ingresos disminuyen en forma drástica.

A la situación descripta en el párrafo anterior, que aplica a todos los deportistas, hayan manejado bien o mal su dinero, se suman —en general— las siguientes:
• poseen un bajo nivel de instrucción;
• adquieren bienes caros que se deprecian rápido (relojes, automóviles, etc.) y/o otros cuyos costos de mantenimiento son muy elevados (aviones, yates, etc.);
• asumen la responsabilidad de mantener económicamente a terceros;
• reciben mal asesoramiento al invertir;
• tienen problemas con el juego, de índole familiar (divorcios, hijos no reconocidos, etc.) y/o con autoridades fiscales; y
• confían en exceso en asesores poco escrupulosos (contadores, agentes, asesores financieros, etc.).

A fin de graficar este último punto, y de acuerdo con la revista Sports Illustrated, se calcula que “al menos 78 jugadores de la NFL perdieron más de $42 millones entre 1999 y 2002 por haber confiado su dinero a personas de mala reputación, como fue el sonado caso de Stanford Financial Group del hoy convicto Robert Allen Stanford, acusado de un complejo fraude financiero.”

Objetivos de la Planificación Patrimonial para deportistas de élite 

Algunos consejos prácticos: cuando se habla de planificación patrimonial en el caso de los deportistas de elite, en general se incluye lo siguiente.
• representación del deportista y búsqueda de sponsors
• negociación de contratos profesionales y gestión de eventos;
• gestión de las relaciones externas e imagen; y
• planificación del futuro post-profesional.

De estas tareas u objetivos, claramente al que más importancia se debería dar es al último. En la práctica, sin embargo, sucede todo lo contrario.

Nosotros insistimos en lo siguiente:
• nunca es tarde para obtener una buena educación, aunque sea no formal;
• es importante considerar los aspectos tributarios de cada transferencia y cerrar en forma prolija el paso por cada país en el cual van a jugar (nos referimos más que nada a bajas fiscales, impuestos de salida y demás);
• establecer un trust, que en muchas ocasiones puede ser fondeado por sponsors, al cual no puedan tener control ni acceso directo y destinar a él, de ser posible una porción relevante de los ingresos; y
• en el caso de querer ceder la imagen a una estructura fiduciaria, hacerlo al comienzo de la carrera, por un precio de mercado, a una estructura que no controlen y que tenga substancia.

Si bien este tema da para mucho más, el nivel de detalle excede los objetivos del libro.
Finalizamos, entonces, con dos tan recordadas como oportunas frases de George Best, mítico jugador de futbol del Manchester United que a los 22 años ya había ganado dos ligas inglesas, una Champions y el Balón de Oro y que, con toda su carrera por delante, se convirtió en un adicto al alcohol, a las fiestas y a las mujeres, lo cual lo llevó a alejarse del Manchester United y a vagar de equipo en equipo hasta que debió abandonar el futbol con más pena que gloria:
• “Gasté mucho dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto lo malgasté”
• “No mueran como yo”.

Esperamos que esta última la haya pronunciado luego de comprender que —de haber protegido su patrimonio de una manera distinta— le habría durado bastante más.

(*) abogado fundador y CEO de Untitled.


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