Opinión

Que nos dejó el Informe de Libertad Económica 2018

La libertad económica, tal como la define el ILE 2018, está relacionada con mayor riqueza por habitante y con mayores ingresos de los más pobres. No muestra una relación clara con la distribución de la riqueza.

Economía y Mercado

El pasado martes 25 de setiembre se publicó una nueva edición del Informe de Libertad Económica (ILE 2018) del Instituto canadiense Fraser, que es co-publicado en nuestro país por el Centro de Estudios para el Desarrollo.

El ILE 2018 mide la situación de la libertad económica en 162 países, considerando 42 datos de cada país que tratan de captar el estado de las decisiones personales, el intercambio voluntario, la libertad de entrar y competir en mercados y la seguridad de la propiedad.

Como resultados generales, debemos comentar que existen una serie de países que persistentemente aparecen como los más libres del mundo en términos económicos: Hong Kong, Singapur, Nueva Zelanda, Suiza, Irlanda y Estados Unidos ocupan los primeros lugares. En nuestra región, Chile es el mejor posicionado apareciendo en el lugar 15° del mundo. También es destacable el gran avance de Perú en los últimos años, que aparece consolidada como la segunda economía más libre de sudamérica en el lugar 44°.

En América Latina también aparecen muy bien posicionados Panamá y Costa Rica en los lugares 27° y 33° respectivamente. En el otro extremo de la tabla se ubican también varios de nuestros vecinos, siendo que Venezuela ocupa el último lugar de los 162 considerados, Argentina el 160° y Brasil el 144°. Queda expuesto que hay resultados muy disímiles entre nuestros vecinos.

Como conclusión general de la evolución global de la libertad económica, podemos decir que se está expandiendo, ya que el puntaje promedio del ILE aumentó significativamente entre 1980 y 2016, sin embargo, este aumento es mucho más pronunciado en los países en desarrollo, que han reducido la brecha con las economías más ricas.

Para el caso de nuestro país el ILE 2018 le da a Uruguay un puntaje de 7,16 en una escala que va del 0 al 10; con este valor Uruguay queda en el puesto 65° del ranking mundial, ubicándose en el segundo cuartil de economías más libres. Se observa un deterioro de la posición de nuestro país que llegó a ocupar el lugar 37° en el 2011 y a tener 7,39 puntos en el mismo año.

Esta caída en el ranking se debe en parte a un leve deterioro de nuestro puntaje, pero sobre todo a un importante aumento de la libertad económica en otros países. Perú es el caso más claro de esto, se trata de un país que avanzó mucho en los últimos años y sustituyó a Uruguay como la segunda economía más libre en América del Sur. Si desagregamos el análisis en las áreas que componen el índice podemos observar una leve evolución favorable en el área de “moneda estable” y una negativa en las áreas de “marco legal y derechos de propiedad” y en “libertad para el comercio internacional”.

De todos modos, es el área de “regulación” la que sigue siendo el punto más débil de nuestro país, donde queda en el lugar 102° de 162. Son la regulación del mercado de créditos y la del mercado laboral las que inciden en esta mala posición. En menor medida, también perjudica la posición de Uruguay el área de “moneda estable” donde ocupa el lugar 75° de 162; en este caso, es la inflación relativamente alta la que incide.

Los resultados globales del ILE 2018 vuelven a mostrar algunas tendencias muy claras y relevantes. En primer lugar la libertad económica, tal como la define el ILE 2018, está asociada con un mayor ingreso por habitante; los países del cuartil más libre tienen más del doble de ingreso que los del segundo cuartil y más de siete veces que los del cuartil menos libre.

En segundo lugar, la libertad económica también está asociada a un ingreso mayor de los sectores más pobres. El 10% más pobre de la población del cuartil más libre en el ILE 2018 tiene un ingreso del triple que la misma población del segundo cuartil. Cabe mencionar además, que el informe no logra establecer ninguna relación entre libertad económica y distribución del ingreso: la participación en el ingreso del 10% más pobre no tiene una relación clara con la libertad económica, según el ILE 2018.

El camino al desarrollo es complejo y no hay recetas únicas. Sin embargo esto no quiere decir que podamos ignorar la evidencia existente. Muchas cosas se han experimentado globalmente, y negarse a ver la evidencia es de una irresponsabilidad mayúscula. La mayoría de las cosas que hace Venezuela sabemos desde hace mucho que no funcionan y están condenando a su población al fracaso y la miseria. Por otro lado, hay países de distinto tipo que sistemáticamente aparecen bien posicionados en los índices y que son aquellos donde la gente mejor vive.

El ILE 2018 presenta información cuantificable y medible asociada al desarrollo económico y social. Quienes queremos que nuestro país procese las reformas pendientes para avanzar en una senda hacia el desarrollo no podemos ignorarlo.

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