ENTREVISTA

Debilidad china en 2019: PIB crecerá 5%

"Aunque la economía china perdió fuerza, todavía hay muchas oportunidades en las acciones de sus empresas", dijo, Haiyan Lee, analista responsable de Carmignac para el mercado chino.

Haiyan Lee explicó que la guerra comercial con EE.UU es uno de los principales motivos de la desaceleración de una economía que crecerá este año.
Haiyan Lee explicó que la guerra comercial con EE.UU es uno de los principales motivos de la desaceleración de una economía que crecerá este año.

Escepticismo, por lo menos hasta mitad de año. Así observan en Carmignac el talante de los mercados. En su conferencia anual realizada en París, Rose Ouahba, responsable de renta fija, y David Older, responsable de renta variable, asumieron las riendas del fondo tras 30 años en manos de su fundador, Edouard Carmignac. Después de un 2018 con deficientes resultados que redujeron el volumen de patrimonio en gestión, este año ha arrancado con un signo más positivo, aunque desde Carmignac se prefiere seguir en el tono de cautela. En esta coyuntura volátil, aseguran, los sectores con más empuje son las empresas del mundo tecnológico, la salud y también el consumo especializado. La gestora de fondos individualizó tres aspectos clave para este año: la mesura de la Reserva Federal, la limitada capacidad de maniobra del BCE y el pobre crecimiento de China.

Precisamente, sobre el gigante asiático y su futuro, Haiyan Lee, analista responsable de Carmignac para el mercado chino, explicó que la guerra comercial con Estados Unidos, así como la debilidad en la demanda interna y la inversión, son los principales motivos de la desaceleración de una economía que crecerá este año en el entorno del 5%, el dato más flojo en 28 años. A continuación, un resumen de la entrevista.

-El crecimiento del PIB de China en 2018 se desaceleró al 6,6 %, en comparación con el 6,8 % en 2017. ¿Cómo observa ese dato?

-Está bastante claro que el crecimiento de la economía se debilitó. Pero quiero invitarle a que mire más allá de esas cifras. Para dimensionar de manera correcta la caída del crecimiento chino, no basta con analizar la evolución oficial del PIB. Resulta más contundente profundizar con los datos mensuales de otras variables, como ser la producción eléctrica, la actividad en los puertos de carga y los ferrocarriles, entre otros, que han reflejado el impacto de la desaceleración económica. Por otro lado, está el consumo: las ventas de electrodomésticos del año pasado disminuyeron un 10%. La comercialización de automóviles también bajó un 6%. Estos son los problemas de hoy en China.

Como contrapartida, vale la pena considerar la calidad de crecimiento. En los últimos veinte años, China desperdició mucho dinero en proyectos inútiles. Como el objetivo era el PIB, los funcionarios locales gastaban dinero irracionalmente para mostrar resultados al gobierno. Había que gastar y crecer. Hoy hay otro cuidado. Se crece menos, seguramente pueda invertirse menos, pero hay mejor calidad del gasto.

-¿Qué ocurrirá este año?

-En mi opinión, los datos del primer trimestre de este año tampoco deberían ser muy buenos. Para el primer semestre, el crecimiento económico todavía puede ver cierta volatilidad. La proyección más cercana a una evolución del PIB para 2019 está en torno a 5%.

-¿Es necesario estimular la economía?, ¿puede hacerlo el gobierno chino?

-China está en condiciones de hacer un estímulo fiscal. El año pasado, el déficit fiscal principal fue menor a 2,8%. Este año podría aumentar a 3,2 o 3%, procurando dar un impulso a la economía y a su vez mantener el control en los niveles de deuda. Pero creo que no deberíamos esperar ningún estímulo fuerte este año o el próximo, a menos que la situación económica sea realmente mala.

En alguna medida, ya se ha estado haciendo un estímulo moderado, tratándose de mantener los ingresos personales. Y entre otras cosas, podría reducir el IVA en dos o tres puntos este año, así como recortar los ingresos corporativos en un par de puntos. Con moderación, ya que no está en condiciones de medidas que signifiquen un compromiso mayor. Su cuenta corriente es casi cero, entonces, si estimula, inyecta el dinero en el sistema y su moneda se depreciará.

-Usted ha dicho que esta desaceleración económica podría igualmente generar oportunidades en los mercados accionarios...

-Aunque el crecimiento de su economía se está desacelerando, todavía hay muchas oportunidades a largo plazo y muchas acciones son muy lí quidas. La mayoría de las acciones líquidas de los EM (mercados emergentes) están en China.

Después de un buen 2017, el 2018 fue de ganancias a la baja, sobre todo en el segundo semestre. A la espera de los resultados anuales (en el momento de la entrevista no habían sido publicados) recomendamos recortar nuestra exposición en China. De todos modos, el arranque del año mostró un rebote, debido a las conversaciones con EE.UU. por el diferendo comercial, menores expectativas de aumento de tasas y el anuncio de estímulos. Ese rebote nos recuerda lo que pasó a comienzos del año pasado, para caer después. Así y todo, este año podríamos ver una importante entrada en las principales compañías de China. Soy bastante positiva en esto. Cuando veamos debilidad en este stock, comenzaremos a tomar algunas posiciones.

Las oportunidades estarían en sectores con un alto desarrollo a futuro y en rubros no tan directamente ligados al ciclo económico. Por ejemplo, en salud y biotecnología, la educación, servicios, entretenimiento, en el área de automatización, en las telecomunicaciones y en el área de medio ambiente.

-¿La disputa comercial con Estados Unidos puede generar más daño en la economía?

-La guerra comercial ya ha dejado consecuencias. Afectó negativamente el gasto de capital de las empresas, por lo que, especialmente las más pequeñas han estado viendo una disminución en los pedidos de exportación. Las principales empresas comenzaron a reubicar parte de sus producciones fuera del país. De hecho, este proceso ya había comenzado debido a los estándares ambientales más altos de China, que vuelven muy difícil obtener una aprobación para abrir una fábrica. Esta realidad, junto con las dificultades generadas por la conflictiva relación con Estados Unidos, movilizan a las empresas fuera, pero no todas pueden hacerlo. Es necesario tener una determinada escala, se necesita capital, por lo que los destinos preferidos son los países del sudeste asiático cuyos costos aún están al alcance de las empresas de China.

Pero eso también va cambiando. En Vietnam, que es el favorito de las compañías chinas, el salario está aumentando muy rápidamente, de 15 a 20% por año, la tierra es muy demandada, los parques industriales están muy concurridos, todo ello impulsado precisamente ​por las compañías chinas; algo similar está ocurriendo en Tailandia, Filipinas e India. Este proceso se inició hace un par de años y las consecuencias son visibles. Basta ir al área de Cantón, donde fábricas textiles o electrónicas, otrora exitosas, hoy están cerradas. Muchas empresas no saben qué pasará con ellas este año, si no se avanza en la negociación con Estados Unidos.

-¿Qué implican los nuevos plazos?

-La postergación de la aplicación de la suba de aranceles es una buena cosa, porque significa que hay negociaciones, pero la incertidumbre de por sí ya daña el comercio. Hubo un buen comportamiento del intercambio comercial hasta diciembre pasado, ya que los compradores con sede en EE.UU. se apresuraron a cerrar negocios, pero ya en el último mes de 2018 comenzó a verse la retracción.

-¿Cómo califica este enfrentamiento?

-En este conflicto comercial pierden ambos países. Tal vez el impacto inmediato sería mucho más negativo para China, pero a largo plazo, el interés de Estados Unidos también se verá muy afectado. Un ejemplo muy simple: hemos visto muy malos datos de ventas de Apple, lo que provocó correcciones de corte en las semanas posteriores. Apple ha estado vendiendo a China muy bien hasta 2017, pero el año pasado fue ligeramente para las empresas chinas son sus principales compradoras, por ejemplo Huawei. Si Estados Unidos deja de vender, los fabricantes chinos están en problemas, pero a largo plazo, perder sus ventas en un mercado como China es un golpe duro para EE.UU. Entonces, la tecnología no será probada por millones y millones de consumidores anuales. La guerra será perder-perder.

El déficit comercial que argumenta Trump fue una excusa para lanzar la guerra comercial. Vea: el 99% de los iPhones se fabrican y ensamblan en China, pero este país solo contribuye del 6% al 7% del valor del iPhone, aunque se contabiliza 100% como una exportación. Estadísticamente parece una cosa, pero el agregado de valor es limitado. Y esto pasa en varios rubros.

-Este momento de menor fortaleza económica, ¿está minando el poder de Xi Jinping?

-La fortaleza de Xi Jinping pasa por decisiones muy importantes que han cambiado temas muy delicados. Cuando llegó al poder, se dio cuenta de los altos niveles de corrupción y que si eso continuaba, el Partido Comunista perdería el control. Solo era cuestión de tiempo. Así pasó tres años tomando medidas anticorrupción, y lo logró. Si Ud. va a China y quiere invitar a un funcionario local a cenar, no puede. Lo tienen prohibido. Hace diez años, en cambio, planteaban sin problemas: “te daré una concesión pero tú me das algo de dinero”. La corrupción estuvo siempre en casi todas partes, hasta en el maestro en la escuela. Hoy eso ha cambiado, aunque no puedo afirmar que sea sostenible. Si solo hay una parte que controla el poder teóricamente, no es sostenible.

Xi ha entendido la necesidad de dar una imagen más limpia y controlar al partido, y que la gente esté feliz, especialmente en el campo. Realmente ha consolidado su poder en las zonas rurales, dándoles mejores infraestructuras, entre otras cosas. Pero, en las ciudades más grandes, las principales empresas privadas están preocupadas por el estilo de Xi Jinping y muchos en los últimos años han tratado de sacar el dinero para asegurar una parte de su riqueza.

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