Opinión

Cumplir el acuerdo de París: sí, nosotros también

En diciembre de 2015, la gran mayoría de los países del mundo anunciaron y firmaron en París un acuerdo para combatir el cambio climático.

Los efectos del cambio climático ya se hacen sentir sobre la salud.
Foto: Archivo

Un objetivo principal del acuerdo fue mantener el aumento de la temperatura global muy por debajo de 2°C con respecto a la temperatura global promedio antes de la revolución industrial, e intentar limitar el incremento de la temperatura a 1,5°C.

En dicha instancia, Naciones Unidas encomendó al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) realizar un informe especial sobre las implicancias de cumplir con el objetivo de mantenernos por debajo de 1,5°C y las consecuencias de no hacerlo. A principios de octubre, el IPCC publicó el informe con un mensaje claro: hay que reducir las emisiones de carbono en gran medida y lo antes posible. Mientras tanto, diferentes estimaciones indican que vamos en camino a superar los 3,0°C para el 2100, incluso descontado todos los compromisos hechos por los diferentes países.

¿Pero por qué debe importarnos esto en Uruguay? Somos un país pequeño con pocas emisiones en términos relativos. Además, ¿por qué deberíamos pagar por un problema que —en gran medida— no hemos causamos?

Aunque sea injusto, la distribución de los impactos del cambio climático no está directamente relacionada con quienes generaron dicho problema. Muchos de los países que verán mayores consecuencias son países pobres y pequeñas islas, no necesariamente los países más industrializados y que más emiten. El impacto regional será muy desigual. Según análisis de The Guardian, cuatro de cada cinco personas afectadas viven en Asia (1). Si el aumento de temperatura llega a los 3,0°C se estima que en América Latina la ciudad más afectada será Río de Janeiro, impactando a 1.8 millones de personas, inundando desde la playa de Copacabana hasta el aeropuerto de Río (2). En todas las regiones, las ciudades que serán más afectadas son aquellas cerca de la costa, en especial las densamente pobladas.

Tampoco es justo con las generaciones futuras. Usando las palabras de Martin Wolf del Financial Times, "nuestros progenitores verán esto como un crimen (3)."

Pero más allá de lo justo, lo cierto es que en Uruguay no estaremos ajenos a las consecuencias.

Primero, afectará el sector agrícola-ganadero. El informe establece que no cumplir con la meta de 1,5°C (a diferencia de 2,0°C) afectará el rendimiento de los cultivos y su contenido nutricional. Además, se proyecta una pérdida de entre 7 y 10% del ganado alimentado a pasto a nivel mundial si la temperatura aumenta 2,0°C.

Segundo, el aumento de la temperatura eleva el nivel del mar y genera consecuencias sobre los sistemas costeros. Según un estudio mencionado en el informe, la cuenca del río Uruguay mostrará fuertes aumentos en el nivel de agua, aproximadamente un 15% superior al observado durante el período 1981-2000. Otro estudio de Climate Central estima que un aumento de 2,0°C provocaría inundaciones que afectarán a 7% de la población uruguaya. Estos datos son especialmente importantes para Uruguay, dado que gran parte de la población vive cerca de la costa y buena parte del turismo depende de ella.

En tercer lugar, el informe recomienda —entre otras medidas— la reducción del consumo de carne, leche, queso y manteca. Es decir, alienta a reducir la demanda de algunos de los principales productos de exportación de nuestro país.

Pero más allá de las consecuencias, lo cierto es que Uruguay también contribuye al cambio climático, aunque sea en menor medida. En términos absolutos, por el tamaño y grado de industrialización, nuestro país está bastante abajo en la tabla. En términos per cápita también estamos en la segunda mitad de la tabla, pero por encima de muchos países. En 2014, Uruguay emitió 1,97 toneladas métricas de CO2 per cápita (tmCO2), comparado con 0,32 tmCO2 en promedio en países de ingresos bajos y 1,47 tmCO2 en países de ingresos medios bajos. Por ejemplo, Costa Rica tiene un nivel inferior a Uruguay, de 1,63 tmCO2 per cápita. ¿Podrían los ticos reclamarnos a nosotros entonces?

Los países más industrializados (que más han contaminado) deben tomar medidas para combatir el cambio climático. Pero el éxito de la transición dependerá en gran medida de lo que hagan también las grandes economías emergentes como China, India, o Brasil, desde donde vendrá la mayor porción del crecimiento del consumo energético. Estos países, sin embargo, son más pobres que Uruguay (en términos per cápita). Por eso, si esperamos que países con menores recursos per cápita que Uruguay tomen decisiones que contribuirían a Uruguay, también tenemos que colaborar nosotros.

Uruguay ha hecho una transformación sustancial de la matriz energética, sustituyendo generación termal (gran contribuyente de emisiones de CO2) por generación renovable. Pero no es suficiente. Debemos por lo menos cumplir con nuestra parte del Acuerdo de París, y además empezar a pensar en políticas de adaptación. Esto implicará un costo, pero no hacerlo también, y el informe indica que la diferencia no será sustancial.

(1) Estimaciones en base a informe "Mapping Choices. Carbon, climate and rising seas. Our global legacy," 11/2015, Climate Central.

(2) The Guardian, "The three-degree world: the cities that will be drowned by global warming." 3/11/2017.

(3) Financial Times, "Inaction over climate change is shameful". 23 de octubre de 2018.

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