ENTREVISTA

Las cuatro premisas que debe cumplir Argentina, según Ricardo López Murphy

A Argentina le bastaría con tener un riesgo país el doble que el de Uruguay, para pasar a una situación razonable.

Ricardo López Murphy, ex Ministro de Economía de Argentina. Foto: Marcelo Bonjour
Ricardo López Murphy, ex Ministro de Economía de Argentina. Foto: Marcelo Bonjour

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El ex ministro de Economía de Argentina, Ricardo López Murphy (candidato a presidente en su país en 2003 y 2007) enumera las cuatro premisas que “cualquier programa de gobierno sensato” debe contener para que su país se ubique en un rumbo que le permita salir de esta crisis, un problema que a su juicio tiene una dimensión “mucho mayor” que la que se enfrentaba en 2001 cuando se alejó del ministerio de Economía luego de presentar un plan de ajuste que no encontró eco, y sobre el cual “la historia hizo justicia” al ser aplicado con éxito en países como Portugal o Irlanda, subrayó.

López Murphy dice que Argentina debe mirar con atención a sus vecinos, entre ellos a Uruguay, donde rescata que existe debate de “alta calidad”. Aventura que vía turismo desde su país, vendrán “no muy buenas noticias” para Uruguay. A continuación, un resumen de la entrevista.

—Se especuló con su participación en este proceso electoral. ¿Qué pasó?
—Está muy limitado el lugar, en una sociedad muy polarizada, lo que no hace nada sencillo que el mensaje que pretendo generar encuentre receptividad en el dilema electoral. Esos enfrentamientos, muchas veces alimentados con fruición por ambos lados de la contienda, nublan la perspectiva de construir un mensaje diferente. Preferí mantenerme fuera.

—¿Es posible imaginarse cómo va a estar Argentina dentro de seis meses?

—Dentro de seis meses hay que anunciar un programa de gobierno que se concentre en cuatro cosas. Primero, para ordenar su situación Argentina debe crecer en base a exportaciones, porque sigue teniendo problemas externos a pesar del receso que tiene y un muy bajo nivel de inversión. Hace quince años que el volumen físico de las exportaciones no crece. Por tanto, no hay otra alternativa que crecer en base a exportaciones.

Segundo, el problema de déficit de inversión que tiene el país es delicado. El actual nivel de inversión permite que el stock de capital crezca al 1% anual. No hay forma de aumentar la tasa de crecimiento si no aumentamos la acumulación de capital.

La tercera, necesitamos una tasa de crecimiento dos puntos mayor que la que permite el stock de capital, para poder hacer frente al advenimiento de las nuevas generaciones al mercado de trabajo, el desempleo existente y para absorber el desempleo público.

Por tanto, necesitamos exportaciones, inversión, mucho crecimiento del empleo y también, por la crisis de credibilidad que hemos tenido, hay que balancear nuestra cuenta fiscal.

—¿Habla de un programa en concreto o de cualquiera que tenga pretensiones de gobernar?

—Todos. O vamos por ese camino o tendremos un problema enorme. Más allá de la pirotecnia electoral, no veo espacio para escaparse de esas circunstancias, salvo intentar un camino de ruptura con el mundo de características inéditas. Pero eso no sería nada racional.

La única manera de evitar una crisis monumental es atendiendo en serio los aspectos que nombré antes. Por otro lado veo inmensas oportunidades si se actúa con racionalidad…

—¿Cuáles son esas oportunidades?

—A pesar de todo, hemos tenido la mejor cosecha de nuestra existencia. En un contexto adverso, de brutales impuestos a la producción y las exportaciones, los agricultores argentinos han logrado una gran cosecha y están en condiciones de seguir creciendo.

Lo mismo ocurre con el turismo receptivo. En Argentina, cuatro millones de personas hacían turismo en el exterior y recibíamos dos millones y medio; eso no puede ocurrir en un país pobre como Argentina. Creo yo que eso está ocurriendo, aunque de una manera desordenada.

Exministro de Economía de Argentina, Ricardo López Murphy. Foto: Marcelo Bonjour
Exministro de Economía de Argentina, Ricardo López Murphy. Foto: Marcelo Bonjour

Otro aspecto: las reservas energéticas de Argentina son asombrosas. Nuestro proyecto tendría que ser gasificar a nuestros vecinos, y aún cubriendo todas las necesidades del país y la de los vecinos, convirtiendo la matriz energética de todos al gas natural, aún así nos sobra una enorme cantidad del energético. Ahí hay oportunidades.

Pero para aprovechar esto es necesario tener un riesgo país razonable. Basta con que sea el doble del riesgo país de Uruguay (148, al 21/6), con eso alcanzaría para mejorar la situación. Pero solo el doble, no seis o siete veces el riesgo país de Uruguay, que es lo que hoy tiene Argentina (826, al 21/6).

—Usted ha puesto a Uruguay de ejemplo en otras oportunidades…

—Es que, por ejemplo, compare la performance de la cadena de valor de la carne en Argentina con Uruguay, o Paraguay o Brasil; a todos les ha ido mejor, teniendo en realidad Argentina mejores tierras. Por eso digo que hay que mirar a nuestros vecinos, con eso ya podríamos progresar mucho. No estoy hablando de Dinamarca, hablo de Uruguay. Bastaría con prestar atención al camino que han seguido ustedes.

—Los ajustes en las cuentas fiscales que lleva adelante el gobierno de Macri tras el acuerdo con el FMI, han sido considerados “similares” a los que quiso instrumentar usted cuando fue ministro de Economía (2001). ¿Es así?

—No lo creo. Primero la dimensión del problema de ahora es mucho mayor. En aquel momento tuvimos un terrible shock externo compuesto por la caída en el precio de las commodities debido a la crisis asiática, la crisis rusa y la violenta devaluación de Brasil. Hoy el mundo crece a una tasa alta, las tasas de interés son extremadamente bajas en términos reales, el precio de los commodities son bastante mayores… por tanto no asimilaría una situación con otra. En aquel momento, Argentina tenía por delante superar una instancia muy adversa desde el punto de vista coyuntural pero estaba muy bien organizada y su gasto no era extravagante como es ahora. Pasamos de gastar 25 puntos del producto en aquella época a gastar 44 ahora. Es un animal diferente.

Como le dije antes, hace 15 años que no crece el volumen físico de las exportaciones y 12 años que no crece el ingreso real. Y eso incluye a los dos contendientes de la actual campaña: el gobierno “de antes” y el actual.
Para comparar con aquel programa que yo propuse aplicar, deberíamos mirar lo que hizo luego Irlanda o Portugal, con el euro. Con conocimiento de lo que había pasado en Argentina se siguió ese camino. La evidencia histórica demuestra que yo tenía razón.

—Las últimas cifras del Indec son enormemente preocupantes (PIB primer trimestre 2019 interanual, -5,8%)…

—Los desequilibrios que teníamos a mediados de 2018 eran colosales. Seis o siete puntos de déficit en cuenta corriente sin invertir. ¡Nos endeudábamos para consumir!, un disparate. La corrección de ese desequilibrio es muy traumática, máxime que debe hacerse en medio de una enorme crisis de confianza. De todos modos, creo que ya la situación tocó fondo en el último trimestre del año pasado y el primero de 2019: los números que estamos viendo, para la corrección del déficit que se está dando, no sorprende. La caída del PIB es muy parecida a la caída del déficit de cuenta corriente.

—Usted sigue con bastante cercanía la coyuntura uruguaya, ¿qué rescata de este momento?

—Que en el debate uruguayo no se escuchan los dislates que oigo en Argentina. A mi juicio, es de alta calidad, con respeto y equilibrio. Por ejemplo, Uruguay sabe que tiene que hacer un gran esfuerzo para llevar adelante una reforma en la seguridad social. Habrá que corregir edad, años de aporte, incentivos a permanecer en el mercado de trabajo, etc. Noto que el liderazgo, de un lado y del otro reconoce el problema.

Exministro de Economía de Argentina, Ricardo López Murphy. Foto: Marcelo Bonjour
Exministro de Economía de Argentina, Ricardo López Murphy. Foto: Marcelo Bonjour

De la misma forma, se reconoce el estancamiento de la economía, las dificultades del muy alto déficit fiscal, saben que tienen que hacer reformas, más o menos fáciles de vender a la opinión pública, pero el mercado de trabajo, la innovación, la inversión, eso necesita cambios. Y veo que ese debate está en el liderazgo uruguayo. Muchas veces en Argentina ese debate no está. Ahora ha comenzado a aparecer por parte de algunos asesores; no al nivel de Uruguay, pero menos loco que antes. Empiezo a encontrar en Argentina una menor propensión a decir disparates.

—¿Qué puede esperar la región de Argentina a corto plazo?

—El futuro de Argentina va a requerir un tipo de cambio real alto, competitivo; no creo que volvamos a los años 2016-2017 que resultaron tan atractivos para Uruguay por el tipo de cambio que había en Argentina. Eso lo va a reflejar el turismo en Uruguay.

Entiendo que si se toman decisiones racionales Argentina debería comenzar a crecer después de mucho tiempo, aunque no sea vigorosamente, y eso va a ayudar a toda la región. Más inversión, más empleo productivo, más exportaciones de Argentina, le harán bien a la región, incluido Uruguay.

Pero ese efecto derrame que puede ocasionar Argentina, también lo esperamos nosotros, especialmente desde Brasil. Estos tres o cuatro años muy malos de Brasil son una situación de crisis que no vivió nunca en su historia. Entonces, estamos pagando nuestra incompetencia y la crisis del gigante de la región.

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