JORGE CAUMONT

Crece la economía y sube el desempleo

La economía uruguaya ha declinado levemente en el segundo trimestre del año frente al primero, pero ha mostrado expansión interanual (1,4%), es decir, frente al mismo trimestre de 2015.

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desempleo

Por otra parte, el desempleo trepó significativamente ubicándose en su mayor nivel de los últimos ocho años (8,6%) y refleja una clara tendencia al alza que se extiende desde el comienzo del segundo semestre de 2014. La información narrada, de origen oficial, presenta una aparente inconsistencia que, sin embargo, no es tal y que se puede perfectamente explicar. En efecto, es posible estar creciendo cuando se analiza la situación desde el punto de vista de un indicador como el producto interno bruto (PIB) y ese registro estar simultáneamente acompañado con un incremento persistente de la tasa de paro forzoso —un indicador en términos relativos— y con el del número de personas desempleadas, un indicador en términos absolutos.

El crecimiento.

El aumento de la producción global en el segundo trimestre del año lo explica básicamente dos sectores: el de las comunicaciones y, tal vez por una razón circunstancial —sequía el año pasado—, el sector referido a la generación de energía eléctrica con fuentes renovables —hidroeléctrica y eólica—. Sectores como el de las actividades primarias —agricultura y ganadería—, el de la industria manufacturera, la construcción y el comercio, tuvieron declinación interanual en igual lapso. La declinación es significativa en el caso de algunos de ellos como en el de los tres primeramente nombrados —entre 3,6% y 5,8%—. En resumen, solo dos sectores explican el crecimiento del PIB y uno de ellos por una razón circunstancial. Los sectores que han crecido en términos interanuales no emplean intensivamente los servicios del trabajo —no se caracterizan por ocupar contingentes significativos de mano de obra—. Por el contrario, los sectores que decrecen son los que, en la economía uruguaya, emplean mano de obra con mayor intensidad. Es indiscutible que tanto la industria como sobre todo la construcción y el comercio utilizan con mayor intensidad los servicios del trabajo que los de otros factores de producción.

Razones.

Solo por eso entonces, ya hay consistencia entre los dos resultados: crecimiento con menor empleo. Pero existen otras razones por las cuales también se puede admitir que ocurran simultáneamente esas dos circunstancias aparentemente contradictorias. Entre ellas encontramos al menos dos, y ambas tienen que ver con el nivel salarial nominal y el valor de la productividad de los trabajadores. Una se refiere a un efecto sustitución de mano de obra menos calificada por mano de obra más calificada y consecuentemente más eficiente. La otra tiene que ver con la sustitución de mano de obra en general pero en particular la menos eficiente, por otros factores de producción, fundamentalmente por inversiones en maquinaria, realizadas por las empresas con o sin subsidio estatal.

En la medida en que el crecimiento se enlentece y en numerosos sectores comienza a darse una situación de menor actividad e incluso de receso, el abatimiento de costos de producción se vuelve tan lógico como natural y necesario a nivel de empresas. Es por ello que para evitar el costo de salida que tiene el despido de trabajadores y acompañar el ciclo de enlentecimiento y caída de actividad, comienzan a darse negociaciones entre empresarios y trabajadores tendientes a reducir, en la etapa declinante del ciclo, el salario nominal. En la medida en que el salario nominal difícilmente se pueda reducir en la negociación, el paso siguiente es el de la reducción del salario real con ajustes menores al aumento de los precios de los productos de cada empresa. Si las negociaciones no culminan como pretenden los empresarios que enfrentan la necesidad de abatir sus costos, entonces el corolario inevitable es el desempleo con sustitución de trabajadores menos calificados por otros más calificados, o con sustitución por otros factores de producción. En ambos casos se ahorran costos laborales, propósito que generalmente está detrás de las decisiones empresariales cuando el salario nominal supera al valor de la productividad del trabajo del empleado.

La sustitución de mano de obra por otros factores de producción, diferentes a la mano de obra no calificada, y más eficientes que ella, se vincula con las inversiones. En la última década, las inversiones de las empresas han sido financiadas por ellas o, en última instancia, realizadas con renuncia tributaria de la administración de gobierno. Las empresas han presentado proyectos de inversión en la órbita oficial para lograr exoneraciones impositivas.

Tras algunos años de haber sido los proyectos presentados y culminado el período durante el cual la empresa que los ejecuta realiza las deducciones impositivas que la libera de las condicionalidades para ello, las inversiones pueden sustituir mano de obra durante una etapa baja del ciclo económico como el que ahora vivimos o, también, de manera permanente cualquiera sea la fase por la que se atraviese.

Crecer con desempleo en alza es, entonces, una situación factible. Lo inconsistente es requerir un comportamiento salarial que no se ajuste al valor de la productividad del trabajador.

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