OPINIÓN

El costo de la paz cambiaria

En general no se consiguieron tasas reales superiores al 5%, número escaso considerando la incertidumbre económica y política reinante.

Universidad Torcuato Di Tella. Foto: Wikipedia.
Universidad Torcuato Di Tella. Foto: Wikipedia.

Durante 2018, los depósitos a plazo fijo no ajustables por CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia que no es otra cosa que un ajuste por inflación del capital depositado) se incrementaron el 63%, esto significa un aumento en términos absolutos de $ 372.400 millones. Considerando la alta tasa de inflación, luce difícil argumentar que la gente hizo más depósitos a plazo fijo en pesos por confianza en la moneda local. Es más, el fuerte aumento del 1.100% de los depósitos a plazo fijo ajustables por CER muestra la falta de confianza en el peso por el aumento de las expectativas inflacionarias.

De acuerdo a las expectativas inflacionarias que mensualmente mide la Universidad Torcuato Di Tella a nivel nacional, se observa que se mantuvieron en el 30% la mayor parte del año y que este aumento de las expectativas inflacionarias llevó al incremento de los depósitos a plazo fijo ajustables por CER.

Es más, si uno compara la tasa Badlar, que es la tasa de interés que se paga por depósitos a plazo fijo por más de 1 millón de pesos, con la tasa de inflación esperada según la encuesta de la UTDT, puede verse que hasta agosto la tasa de interés solo superaba en 5 puntos máximo a la tasa de inflación esperada. Es decir, la tasa de interés real le ganaba por poco a la inflación con lo cual no era suficiente recompensa para que aumentaran los depósitos a plazo fijo como aumentaron. Se justifica un poco más las tasas reales esperadas hacia el final de 2018, pero si se compara las tasas de interés con la inflación anual verdadera, no resultaba tan interesante hacer un depósito a plazo fijo en pesos, salvo que uno apostara a que la tasa de interés le iba a ganar al dólar. En general no se consiguieron tasas reales superiores al 5%, número escaso considerando la incertidumbre económica y política reinante.

Los que hicieron depósitos a plazo fijo sin ajuste por CER tuvieron tasas reales negativas en los primeros cuatro meses del año y luego las tasas le ganaron por nada a la inflación. Lo que si se verifica que el tipo de cambio se quedó tranquilo a partir de la segunda mitad del año porque aumentó fuertemente la tasa de interés y el apoyo del FMI alejó por un tiempo el miedo a una devaluación. En realidad el segundo acuerdo firmado en 2018 tranquilizó al mercado. Es a partir de la combinación de altas tasas de interés más el apoyo del FMI que se tranquiliza el mercado de cambios pero por la apuesta tasa versus dólar.

La contrapartida de estas fenomenales tasas de interés es la fuerte recesión en que entró la economía a partir de abril de 2018. De acuerdo al Estimador Mensual de Actividad Económica que elabora el INDEC, en noviembre la actividad cayó un 7,5% respecto a igual mes de 2018, acumulando 8 meses consecutivos de caída.

El nivel de actividad económica tiene un fenomenal nivel de recorrido hacia abajo cuando se toma el EMAE desestacionalizado (Estimador Mensual de Actividad Económica que anticipa la evolución del PBI). Es más, el índice desestacionalizado está en niveles cercanos al momento más crítico del 2002, más precisamente, casi en el mismo nivel de mayo de 2002 en plena crisis luego del default y la salida de la convertibilidad.

La ausencia de ajuste del sector público está pulverizando al sector privado con fuertes disminuciones en el nivel de actividad que llega puntos preocupantes, salvo el sector agropecuario.

Por otro lado, el Índice de Producción Industrial que informa Orlando Ferreres y Asociados, cayó el 9,6% en diciembre respecto al mismo mes de 2017. El acumulado de todo el año 2018 muestra una baja del 4,7% con relación a 2017.

Otro indicador de actividad informado por el INDEC, muestra que las ventas de los shopping centers durante noviembre aumentaron el 20,6% en términos nominales, esto implica que estuvieron unos 27 puntos porcentuales por debajo de la inflación o, si se prefiere, fuerte caída en términos reales.

En lo que hace a las ventas de los supermercados en noviembre, tuvieron una caída en términos reales del 12,5% respecto a noviembre de 2017 en tanto que los autoservicios mayoristas registraron una caída del 14,7% en términos reales.

Por el lado del comercio exterior, el 2018 cerró con un déficit de balance comercial de U$S 3.820 millones, con exportaciones que aumentaron el 5,1% e importaciones que bajaron el 2,2%.

La caída de ventas y los problemas de cobranzas golpean a las empresas. El porcentaje de cheques rechazados respecto al total de cheques presentados en la cámara compensadora se mantiene alto pero estable, en el 1,7% del total de cheques ingresados a la cámara compensadora. La situación no empeoró con relación a los últimos 3 meses, pero está un 45% por encima de diciembre de 2017 la cantidad de cheques rechazados por falta de fondos.

Los puestos de trabajo que se están perdiendo en el sector privado es otro indicador de la recesión. Noviembre 2018 versus noviembre 2017 el empleo en blanco del sector privado se redujo en 117.700 puestos de trabajo, en tanto que en el sector público (nación, provincias y municipios) solo cayó en 6.800 puestos de trabajo. Estos datos muestran claramente que es el sector privado el que está soportando el ajuste de la economía, mientras el sector público se niega a bajar sus gastos.

De lo anterior se desprende que la paz cambiaria lograda en estos meses tiene que ver con la especulación tasa versus dólar y no por un efecto confianza. La contrapartida es una fuerte recesión que, posiblemente, en los próximos meses pueda encontrar un piso por mejores exportaciones y un salario real que deje de caer evitando que el consumo siga bajando. Mucho más no se puede esperar de este modelo económico.

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