Presiones a theresa May

Los conservadores británicos, que no quieren concesiones, prefieren un Brexit sin acuerdo

Una reciente encuesta muestra cuál es la postura de los conservadores, que pone en jaque a la primera ministra.

Theresa May. Foto: Pixabay
Theresa May. Foto: Pixabay

Con menos de tres meses para que el Reino Unido abandone la Unión Europea, la mayoría de los miembros del Partido Conservador del país prefieren salir del bloque sin acuerdo alguno que aceptar el plan negociado por la primera ministra Theresa May, según muestra una encuesta realizada a miembros del partido.

Rechazando la propuesta de May, los encuestados ignoraron las advertencias de que una salida al borde del precipicio podría llevar a una abrupta alza de precios y escasez de alimentos y medicina, efectos que han predicho economistas, analistas y, cada vez más, los miembros del Gabinete que están definiendo los términos del acuerdo.
La encuesta de 1215 miembros del Partido Conservador, llevada a cabo a finales de diciembre como parte de un estudio académico en curso, halló que no desean hacer concesiones.
El mes pasado, May retrasó un voto en torno a su acuerdo del Brexit poco popular, esperando que la presión de la próxima fecha límite del 29 de marzo obligara a los legisladores a aceptar que su acuerdo es mejor que las alternativas, como una salida sin acuerdo o un segundo referendo. El Parlamento se reanudará la semana siguiente, y la votación está programada para la semana que comienza el 14 de enero.
No obstante, May sufrirá la presión de tener que reunir apoyo para el acuerdo dentro de su propio partido, a juzgar por los hallazgos del Party Members Project, que es financiado por el Economic and Social Research Council.
Cuando se les dio a elegir entre una salida sin acuerdo, el acuerdo de May o permanecer en la UE, el 57% prefirió salir sin acuerdo, el 23% prefirió el acuerdo de May y el 15% optó por permanecer en la UE.

“Lo que de verdad es notable es lo mucho que apoyan una salida sin acuerdo y lo poco convencidos que se muestran ante el argumento de su propio gobierno de que sería muy difícil gestionarla y resultaría económicamente nociva”, dijo el líder del estudio Tim Bale de la Universidad Queen Mary de Londres. “Parecen creer que, en realidad, será algo bueno para la economía”.
Los resultados se oponen a la opinión pública en general. Cuando se le pidió a un amplio grupo de votantes que eligiera entre las mismas opciones, el 42% optó por permanecer en la UE, el 25% eligió no tener acuerdo alguno y el 13% respaldó el acuerdo de May. (El resto dijo que no votaría, no sabía o no quiso responder).
Hay una gran brecha en la percepción del efecto económico que tendría abandonar el bloque sin un acuerdo.
Los funcionarios del gobierno han advertido que una salida sin acuerdo podría saturar los puertos, provocar escasez en las fábricas e interrumpir el suministro de alimentos y medicinas. En una reunión del Gabinete antes de Navidad, Gavin Williamson, el ministro de Defensa, aceptó poner en estado de alerta a 3.500 soldados. El ministro del Medioambiente, Michael Gove, advirtió que las exportaciones británicas a la UE podrían estar sujetas a aranceles del 40 por ciento, y que las inspecciones podrían causar retrasos, lo cual plantea una amenaza para los agricultores a pequeña escala.
No obstante, el 76% de los miembros del Partido Conservador que fueron convocados a realizar la encuesta rechazaron esas advertencias por ser “exageradas o inventadas”, y el 64% mantuvo que una salida sin acuerdo tendría un efecto positivo y no negativo.
“De algunas maneras, lo que vemos es una suerte de repetición de lo que observamos en el gobierno de David Cameron, es decir, un liderazgo incapaz de convencer a sus propios miembros de respaldar la línea del partido”, comentó Bale, refiriéndose al ex primer ministro.

Los riesgos de una salida sin acuerdo, agregó, habían sido minimizados por los medios noticiosos de derecha, tales como los tabloides Telegraph y Express, así como por “los políticos célebres que muchos de ellos admiran”. El gobierno ha recorrido una delgada línea al proyectar las consecuencias, a la vez tratando de advertirle a la sociedad sobre el riesgo además de asegurarle que el Estado está preparado.
La misma encuesta halló opiniones igual de firmes pero opuestas entre los miembros del Partido Laborista. En una encuesta de 1.035 miembros, el 72% señaló que quiere que el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, apoye un segundo referendo en torno a la salida de la Unión Europea. Corbyn ha criticado desde hace mucho a la UE, y se ha mostrado reacio a adoptar esa medida.
Entre los miembros del Partido Laborista, el 89% señaló que creía que un Brexit sin acuerdo tendría un efecto negativo en la economía a mediano o largo plazo. Además, el 82 por ciento dijo que las advertencias sobre las interrupciones severas a los servicios a corto plazo, como la escasez de alimentos y el aumento de los precios, eran realistas, a diferencia del 35% del electorado en total.

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