Javier de Haedo

Se confirma deterioro fiscal en octubre

Conocidos los datos fiscales a octubre, transcurridos ocho meses de gestión del actual gobierno, se confirma que se ha continuado profundizando el deterioro fiscal.

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Deterioro fiscal

Es claro que un nuevo gobierno puede actuar sólo parcialmente en su primer año de gestión en la medida en que rige el presupuesto del período anterior. Tampoco puede hacer demasiado en materia de ingresos públicos, salvo aumentar impuestos, dado que aquellos están directamente relacionados con la actividad económica, la que tiene una evolución sobre la que poco se puede hacer en el corto plazo. Pero, en cambio, puede hacer bastante en las empresas estatales mediante el ajuste de sus tarifas y de sus inversiones, como efectivamente se hizo al inicio de este período e incluso durante la transición entre los dos gobiernos.

El gobierno esperaba que a esta altura ya se hubieran registrado mejorías en la situación fiscal, en la medida en que en las proyecciones quinquenales se previó reducir el déficit en dos décimas por año desde el 3,5% del PIB en 2014 hasta el 2,5% proyectado para el año 2019. Concretamente, para 2015 se proyectó un déficit de 3,3% del PIB.

Sin embargo, la realidad muestra un divorcio importante con esa proyección: en los 12 meses a octubre, el déficit fiscal se ubicó en 3,9% del producto. Este número merece dos ajustes de similar magnitud y de signos opuestos, por lo que a fin de cuentas sigue siendo 3,9% del PIB. Uno, el "efecto 2 de noviembre" que se debió al adelantamiento del pago de los salarios de octubre por el feriado de esa fecha. O sea que en octubre se pagaron dos meses de salarios, lo que tuvo un impacto negativo de 0,3% del PIB en las finanzas públicas. Dos, el "efecto Pdvsa" por el cual se registró como un ingreso de Ancap en septiembre el ahorro generado por pagar anticipadamente y con quita, la deuda de esta empresa con la venezolana. Esto tuvo un impacto positivo de 0,3% del PIB en las finanzas públicas y su inclusión en éstas es discutible: de hecho, no se computan las pérdidas de idéntica naturaleza que se dan al cancelar anticipadamente la deuda pública uruguaya pagándose precios de mercado que están por encima de la par.

Veamos a continuación que ha estado sucediendo con los cinco principales aspectos que inciden en la evolución de las finanzas públicas.

Uno, el gasto público. El gasto primario del sector público no financiero crece al 9,3% interanual acumulado a octubre, pero esta cifra está influida por la importante contracción de las inversiones en las empresas estatales. Si se considera el gasto primario y corriente, el crecimiento es de 13,0%. En el caso de las inversiones, hay un aumento de sólo 1,8% en el gobierno y una caída de 21,7% en las empresas estatales. Como en todo proceso de ajuste fiscal las inversiones están jugando contractivamente (también en el nivel de actividad), pero el gasto corriente y primario sigue subiendo con firmeza, por encima de lo que sería razonable, es decir la suma de inflación y crecimiento esperados.

Hay un aspecto positivo y tiene que ver con la cuenta de intereses, que en parte ha crecido por pagos anticipados por recompras de Letras de Regulación Monetaria, momento en el cual se liquidan los intereses. Esto está afectando negativamente las cuentas fiscales actuales pero las va a mejorar para adelante debido a la fuerte reducción del stock de deuda.

Dos, los ingresos públicos. La desaceleración es notoria en los últimos meses, especialmente en el caso del BPS. Y en la DGI, en el caso del IVA a las importaciones, a pesar del aumento en el tipo de cambio. En el último trimestre, los ingresos sumados de DGI y BPS sólo subieron 4,0% interanual en términos nominales.

Tres, Ancap. Hay una importante mejoría en el resultado financiero (US$ 327 millones interanual a octubre), pero en parte es debida a la reducción de los stocks (US$ 91 millones, por menor precio del stock). También mejora por el referido "efecto Pdvsa" (US$ 159 millones). El resto es por mejor gestión financiera, por la brecha entre precios de combustibles y crudo. Seguirá ayudando.

Cuatro, UTE. No hay acá mejoras si se tiene en cuenta no sólo el resultado financiero sino también las versiones al FEE (que las hubo en 2014 y no en 2015) y los dividendos vertidos al gobierno. Hay un deterioro interanual de US$ 36 millones en diez meses.

Cinco, Antel. En este caso hay una mejoría interanual de US$ 156 millones a octubre. Dos tercios de esta mejoría se deben a menores inversiones, a pesar de que el ajuste empezó bien entrado el año. En el último trimestre la reducción interanual fue del 73%. O sea que Antel seguirá ayudando crecientemente a las cuentas fiscales.

El futuro fiscal dependerá del balance entre mejorías adicionales por Ancap, Antel e intereses versus el desbalance entre ingresos y gastos primarios del Gobierno y el BPS, donde queda claro que, como se ha dicho, el supuesto sobre el futuro crecimiento de la economía, piedra angular del presupuesto, estaba equivocado en la medida en que asumía un crecimiento ilusorio y con él, una recaudación impositiva exagerada.

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