HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Comportamiento disímil en el crédito bancario

Caen préstamos al sector empresarial, al tiempo que se recuperan para el consumo.

Pesos
Foto: Archivo El País

El comportamiento del crédito bancario al sector privado refleja las particularidades que presenta la economía uruguaya con sus claro oscuros. El saldo de los préstamos otorgados al sector empresarial se reduce, en consonancia con el descenso de la inversión. Ello está asociado a la menor competitividad que en algunos casos es acuciante como lo reflejan las movilizaciones del agro. Por su parte, el crédito al consumo muestra una incipiente recuperación en el último trimestre, aunque sin alcanzar los valores de un año atrás y el hipotecario mantiene una leve tendencia ascendente.

El crédito otorgado por el sistema bancario al sector privado residente muestra un leve incremento del 0,2% medido en dólares comparando los saldos al mes de noviembre de 2017 con igual mes del año anterior. Como los préstamos se otorgan tanto en moneda nacional como en dólares, el dato anterior no refleja adecuadamente el comportamiento del crédito, que se ve afectado por la evolución de los precios relativos.

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En tal sentido, lo más conveniente es analizar por separado. El crédito concedido en moneda extranjera es levemente superior en monto al otorgado en moneda nacional. Al mes de agosto del presente año los saldos ascendían a US$ 7.647 millones y US$ 6.856 millones, respectivamente.

En el gráfico que aparece en la parte superior del cuadro se muestra la evolución del crédito bancario al sector privado residente. Se observa allí el índice del crédito en dólares y el crédito en moneda nacional expresado a valores de agosto de 2017.

Desde el año 2016, la tendencia ha sido a la baja en ambas monedas, aunque en los últimos meses se observa una incipiente recuperación. En el caso de los préstamos concedidos en pesos, la recuperación es más clara y no ha dejado de crecer en los tres últimos meses, período en el que se incrementó 2,1% en términos reales, lo que equivale a una tasa anualizada del 8,7% real.

El crédito en dólares recién muestra una recuperación en noviembre, por lo que es prematuro hablar de una reversión de tendencia, máxime ante los reclamos a los que estamos asistiendo en los últimos días. De todas formas, no todo el sector empresarial está atravesando por una situación delicada, y en algunos sectores no debería sorprender un mayor endeudamiento, aunque más no sea capital de trabajo en las actividades vinculadas al turismo receptivo.

En el gráfico que aparece en la parte media del cuadro se muestra la evolución del crédito bancario al sector productivo medido en dólares corrientes. En este caso no se hizo ningún ajuste, ya que el grueso de los préstamos concedidos a esos sectores es en moneda extranjera.

Se ve allí que en general los saldos comenzaron a disminuir en el año 2016, reflejando los problemas de competitividad y también el acceso al mercado de valores, que en ese año aportó fondos importantes al financiamiento de las empresas a través de emisiones.

Complementando el análisis del endeudamiento empresarial, se muestra en el gráfico que aparece en la parte baja a la izquierda el índice de morosidad, que está aumentando.

Dos sectores merecen algunos comentarios. En primer lugar, el agropecuario, que es el que registra el mayor incremento de la morosidad. De la información de endeudamiento por subsectores agropecuarios que brinda el BCU se pueden extraer algunas conclusiones sobre el desempeño del sector, que ayudan a entender los reclamos.

En primer lugar, el endeudamiento global de la agricultura cayó, al tiempo que aumenta su morosidad. Buena parte de este endeudamiento es para financiar la siembra, que se paga con el fruto de la cosecha. En general no son préstamos a largo plazo. Si la cosecha es buena y los precios adecuados se repaga la deuda, y si las perspectivas son favorables ingresan nuevos actores y aumenta el endeudamiento.

Por otra parte, si la cosecha es mala, como aconteció con los cultivos de verano en 2016, se dificulta el pago y aumentan las dificultades para pagar la deuda. La buena cosecha del pasado verano permitió pagar le deuda y eso explica su caída.

Por su parte, la mayor morosidad se explica por las dificultades que enfrentan los productores marginales, aquellos que no están en las mejores tierras, quienes son los que más sufren la pérdida de rentabilidad. Seguramente se retirarán del negocio y caerá el área sembrada. Eso repercute en los distintos servicios conexos a la agricultura, y es precisamente este subsector el que experimenta el mayor incremento de la morosidad.

A nivel de la ganadería aumentó el endeudamiento, no así la morosidad que se mantiene relativamente estable. Pero este número es el promedio de dos realidades distintas: por un lado, la ganadería propiamente dicha y por el otro la lechería.

Si bien en ambos casos aumenta el endeudamiento, a nivel de la ganadería la morosidad se muestra relativamente estable, pero a nivel de la lechería crece sin parar.

Los problemas de la lechería y otros sectores agropecuarios se trasladan a la industria e impactan en el endeudamiento de varias ramas que procesan materias primas de ese origen. El monto de los créditos vencidos del sector manufacturero con el sistema bancario al mes de noviembre ascendió a US$ 98 millones. De ese total US$ 40 millones corresponden a la industria láctea y otros US$ 8 millones al procesamiento de frutas, legumbres y hortalizas.

Distintas circunstancias llevaron a estos sectores a esta situación, que lo podemos sintetizar en una fuerte caída de la rentabilidad.

Por su parte, el crédito al consumo mostró una cierta recuperación en el último trimestre, tal cual se muestra en la gráfica que aparece a la derecha en la parte baja del cuadro. Se grafica allí la evolución de los saldos de los préstamos otorgados por el sistema bancario y por las administradoras de créditos medidos en pesos constantes de noviembre de 2017.

El crédito bancario revierte la tendencia a la baja que experimentó desde 2015, en tanto que el de las administradoras se recupera tras la caída experimentada en el tercer trimestre de 2017. Esta evolución se sustenta en la percepción de algunas instituciones bancarias sobre el comportamiento del mercado laboral en el año que comienza y su impacto en el consumo. Entienden que el desempleo habría alcanzado un piso y al estabilizarse el mercado laboral, repercutirá favorablemente en el consumo.

Que ello termine sucediendo o no, dependerá en última instancia del desempeño global de la economía. Por un lado, recibe un shock externo favorable desde la región que impacta en ciertos sectores, pero al mismo tiempo muestra actividades con serios problemas de competitividad, con derrames muy importantes en el resto de las actividades.

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