LA CONFIANZA EN LA ECONOMÍA PARECE ESTAR EN AUGE

Comienza la "luna de miel" de Trump

Los consumidores dicen que tienen confianza. Los líderes empresariales, antes recelosos, ahora están expresando entusiasmo de que uno de los suyos se encamine a la Casa Blanca. Y Wall Street está rayando en la euforia.

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El gobierno argentino no esperaba un triunfo de Donald Trump. Foto: AFP

Poco más de un mes después de la elección de Donald Trump, una serie de nominaciones para el Gabinete favorables a las empresas, junto con las promesas de recortar los impuestos, reducir las regulaciones, invertir en infraestructura y negociar mejores acuerdos comerciales, han hecho aparecer la posibilidad de una economía del "Campo de los Sueños", según dicen algunos ejecutivos.

El índice Standard & Poors de 500 acciones ha subido 5,6% desde que el mapa electoral se volvió más rojo que azul; todos los principales índices bursátiles alcanzaron niveles récord una vez más la semana pasada. Los niveles de confianza del consumidor dados a conocer recientemente mostraron que habían llegado a su nivel más alto en dos años.

Gran parte de la creciente confianza, sin duda, es marcadamente unilateral. Un nuevo sondeo nacional realizado por el Centro de Investigación Pew encontró que el salto en el optimismo de los republicanos en cuanto a la dirección de la economía ha superado por mucho la debilitada perspectiva de los demócratas.

Pero muchos de los cambios anticipados en la política económica generarán ganadores y perdedores. Nueva investigación, por ejemplo, ha demostrado que en las últimas décadas la fortuna de los estadounidenses en la cima de la escalera del ingreso ha crecido mucho más, mientras que aquellos que ocupan sus peldaños más bajos han sido en gran medida abandonados. El poder corporativo ha aumentado a costa de los trabajadores.

El campo económico que Trump y los republicanos están construyendo pudiera tener efectos ampliamente diferentes para los banqueros, los empresarios y los trabajadores, dependiendo de su nivel de habilidad, industria y ubicación. Posiblemente incluso su raza o etnicidad, considerando los ataques del presidente electo contra los inmigrantes y los musulmanes.

Los meses entre la elección y la toma de posesión de cualquier presidente nuevo, particularmente uno del partido opositor, siempre están cargados de expectación. Mientras los críticos y escépticos de Trump se preparan para lo peor, sus simpatizantes pueden felizmente abandonarse a sus esperanzas de lo mejor.

Como los republicanos están a punto de asumir el control de la Casa Blanca y el Congreso, las empresas esperan un fin del estancamiento en Washington y un cambio en las políticas en su dirección.

"La incertidumbre sobre el entorno regulador y la política fiscal es lo que puede causar la parálisis", dijo Dan Houston, director ejecutivo de Principal Financial Group, una compañía de administración financiera con oficinas centrales en Des Moines, Iowa. El centro de Iowa ya ha estado en auge con una de las tasas de desempleo más bajas y una de las tasas de crecimiento más altas de Estados Unidos. Pero los patrones se han animado más desde la elección por la creencia de que inminentes recortes de impuestos y menos regulaciones revolucionarán más a la economía, dijo Houston.

Como el desempleo ha caído y las ganancias salariales han repuntado en el último par de años, los demócratas se estaban sintiendo mucho más optimistas sobre la economía. Algunos son ahora más pesimistas, y Pew muestra que quienes piensan que la economía mejorará el año próximo declinaron de 35% a 15%. Pero ese descenso no fue suficiente para compensar el entusiasmo republicano.

Históricamente, los estadounidenses han oscilado en apoyo de un presidente recientemente elegido, y las divisiones partidistas y expectativas más realistas se reanudan después de un periodo de luna de miel. En 2008, después de la elección del presidente Barack Obama, por ejemplo, el optimismo sobre la economía fue incluso más fuerte pese al colapso financiero de la época.

En cualquier caso, la celebración o desesperación en torno de la economía del año próximo no es solo prematura, también no es fácil de controlar. De hecho, la mayoría de las semillas de su desempeño en el futuro cercano ya han sido sembradas.

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