ENTREVISTA

Bolsonaro no asegura un Brasil amigable

Con Emanuel Ornelas, doctor en Economía, investigador y docente en la Fundación Getulio Vargas (FGV) de San Pablo.

Emanuel Ornelas, investigador de la FGV. Foto: Difusión.
Emanuel Ornelas, investigador de la FGV. Foto: Difusión.

Para Emanuel Ornelas, economista brasileño especializado en comercio internacional, un triunfo de Jair Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones de Brasil el próximo domingo no asegura una política de apertura comercial del vecino país. Ornelas es Doctor en Economía por la Universidad de Wisconsin-Madison y profesor titular de la Escuela de Economía de San Pablo de la Fundación Getulio Vargas (FGV EESP). “Él (Bolsonaro) ha mostrado fuertes tendencias nacionalistas y proteccionistas a lo largo de su tiempo en el Congreso y también en esta campaña”, sostuvo, y añadió que las élites industriales paulistas están preferentemente “dispuestas a la política proteccionista y prefieren mantenerla así”.

Si bien Brasil se encuentra entre los 25 primeros exportadores e importadores del mundo, ocupa aún posiciones más altas en términos de sus políticas proteccionistas. Para Ornelas, además, el resultado de la interacción entre Bolsonaro y su eventual ministro de Economía Paulo Guedes, “puede resultar cualquier cosa”, dada la diferencia de perfil de ambos. A continuación, un resumen de la entrevista.

─ A su juicio, ¿cuáles son las perspectivas que tiene Brasil a mediano plazo en cuanto a su inserción internacional?

─ Si observamos el panorama que tiene por delante Brasil respecto a los temas pendientes de la inserción internacional, al día de hoy, no se ve nada bien. Entre los países capitalistas del mundo, Brasil es el país más cerrado de todos, según diversas mediciones que analizan las barreras comerciales impuestas por los países.

En ese contexto, a menos que haya un proceso significativo de liberalización comercial, esa imagen no cambiará mucho. No espero grandes cambios de Brasil en ese sentido.

─ ¿En Brasil se entienden los beneficios de una apertura comercial? Hay una larga historia que no les ayuda…

─ Típicamente, no se entienden los reales beneficios de ser más abiertos. Tal vez sea porque el país nunca ha sido verdaderamente abierto, esa es la realidad. Quizás por eso, las personas y los grupos organizados de Brasil tienen dificultades para comprender esos beneficios.

─ ¿Cómo definiría las políticas de un posible gobierno de Bolsonaro-Guedes en términos de política comercial?

─ Nadie puede pretender saber lo que van a hacer Jair Bolsonaro o su potencial ministro Paulo Guedes si acceden al gobierno. Un dato no menor es que Bolsonaro no tiene experiencia en el Ejecutivo.

Además, el candidato más votado hasta ahora ha mostrado fuertes tendencias nacionalistas y proteccionistas a lo largo de su tiempo en el Congreso y también en esta campaña.

Por su parte, Paulo Guedes se posiciona como ultraliberal, pero nadie sabe con certeza lo que pretende hacer. Basados en sus propios perfiles, podemos pensar que fácilmente podría haber un choque entre ambos, ya que sus opiniones sobre la materia económica son muy diferentes. Por lo tanto, será una sorpresa, de una manera u otra.

O quizás debería decir que, pase lo que pase, no deberíamos estar ante un hecho sorpresivo, porque el resultado de la interacción de ellos dos, el candidato a presidente y el señalado como futuro ministro, puede ser cualquier cosa.

─ Las elites industriales brasileñas, ¿están dispuestas a una mayor apertura comercial?

─ No, para nada. Ese es un tema muy complejo. Están acostumbrados a la protección y quieren mantenerlo así. Hay numerosas señales que nos indican eso, y es altamente probable que trabajen para que esa realidad no se modifique.

─ ¿La industria brasileña aún depende en gran medida de las barreras comerciales y los subsidios para protegerse?

─ Eso es absolutamente cierto. Sin esas barreras comerciales vigentes, habría una reestructuración significativa del sector manufacturero del país.

─ La actitud proteccionista, ¿encubre una productividad muy baja?

─ Totalmente. Se debe entender que varias empresas, en muchos rubros manufactureros, solo pueden sobrevivir en Brasil porque están protegidas de la competencia extranjera. Sin ello, no están en condiciones de jugar con las reglas del libre comercio. Y actúan en consecuencia.

─ ¿Cuáles serían los efectos a corto plazo de una apertura? ¿Qué sectores serían los perjudicados?

─ Esto es difícil de decirlo con anticipación. Como ha ocurrido en otras ocasiones y en otros países, algunos sectores se expandirán y otros se contraerán. Habrá problemas distributivos, seguro, pero eso es inevitable. Se debe asumir.

─ ¿Es hora, en medio de un momento tan delicado en la economía brasileña, para generar una mayor apertura?

─ Sí, este sería un muy buen momento. El país necesita aumentar su productividad, y la liberalización del comercio es uno de los mecanismos para lograrlo. De todos modos, reitero que no creo que haya iniciativas de ese tipo, y que cuenten con el respaldo necesario en el país.

─ ¿Cómo ve la posibilidad de que el Mercosur avance en un acuerdo con la Unión Europea?

─ Lo sigo con mucho pesimismo. Las negociaciones ya llevan casi 20 años. Bien puede ser el récord mundial para una negociación comercial sin un acuerdo. Especialmente porque Mercosur es una unión aduanera y como consecuencia de ello, todos los miembros tienen que estar de acuerdo. En ese escenario encuentro que las perspectivas son escasas. Es una pena.

─ ¿Y qué espera de las relaciones de Brasil con China?

─ Son una buena cosa. Después de todo, China es un gran comprador de muchos de los principales productos de exportación de Brasil. Pero tampoco veo posibilidades de avanzar en otras condiciones de acuerdo comercial.

─ ¿Observa alguna posibilidad de cambios en las relaciones intra-Mercosur?

─ Sería bueno que se impulsara un giro en la dinámica del bloque, pero desde la posición de Brasil es difícil decirlo, porque no sabemos lo que implicará un gobierno de Jair Bolsonaro, como manifesté antes. Personalmente, me sentiría muy feliz si los miembros acordaran cambiar el bloque para que sea una zona de libre comercio, en lugar de una unión aduanera. Eso daría la flexibilidad necesaria para poder avanzar en otros acuerdos que la región necesita.

─ Bolsonaro ha dicho que si es presidente revisará su participación en el Mercosur; Si confirman esas decisiones, ¿es un retroceso?

─ No necesariamente. Depende cuál es el camino que decide tomar, que aún es incierto. Pero esto podría ser bueno, especialmente si su intención es que el bloque deje de ser una unión aduanera.

─ Donald Trump señaló recientemente a Brasil como el próximo objetivo de su guerra comercial. Dijo que Brasil no respeta a las empresas estadounidenses. ¿Cuáles son los riesgos?

─ Los costos de ser un objetivo de los Estados Unidos en las relaciones comerciales son siempre significativos. Lo que está ocurriendo en sus enfrentamientos con China es una muestra de ello. Pero creo que a nivel comercial, el verdadero peligro que representa Donald Trump y sus políticas proteccionistas está en la sostenibilidad de la Organización Mundial del Comercio, que podría ser realmente perjudicial, pero no solo desde el punto de vista de Brasil, sino para todo el mundo.

─ ¿Entiende que tiene futuro la estrategia proteccionista del presidente de Estados Unidos, adonde llegará?

─ Obviamente que esa estrategia es mala para el mundo y también para los Estados Unidos. Si tiene futuro, depende solo de los deseos del electorado en la próxima ocasión que deban elegir presidente.

─ El libre comercio es uno de los pilares de la OMC; ¿considera que en las actuales circunstancias el sistema de negociaciones multilaterales está herido de muerte?

─ De ningún modo. No creo que debamos pensar de esa forma, pero lo cierto es que Trump plantea una amenaza muy seria. Hay que ser conscientes de ello.

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