El viejo modelo británico de asistencia social quedó obsoleto

El Estado del bienestar está descompuesto

Las estructuras de prestaciones sociales que hemos heredado están mal habilitadas para la pobreza de hoy.

Foto: El País
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Ella es una mujer británica que creció en un hogar roto y cuyo padrastro abusó de ella. A su hijo mayor lo expulsaron de la escuela y acabó sentado en la casa bebiendo. Para cuando su hija cumplió los 16, estaba embarazada y tenía un trastorno alimenticio. Aunque Ella estaba a mediados de los treinta, nunca había tenido un empleo real. La vida era una serie de crisis interminables: berrinches, lavadoras descompuestas, su hijo golpeándose la cabeza contra los muros.

Cada vez que la familia entraba en contacto con las autoridades, aparecía otro trabajador social para dar una ayuda mínima. Un sorprendente total de 73 profesionales diseminados en 20 agencias y departamentos distintos se involucró con esta familia. Nadie se sentó con ellos para planear una manera integral de salir adelante.

En su libro que cambia las mentalidades, Radical Help, la emprendedora social británica Hilary Cottam dio seguimiento a cómo pasaba sus días uno de los trabajadores sociales en el caso de Ella. Estuvo casi el 74% del tiempo haciendo cuestiones administrativas: registrando datos, refiriendo casos a otras agencias y reuniéndose con otras agencias. El trabajador social solo pasó un 14% del tiempo con la familia a la que se suponía que tenía que estar dando servicio. Y ese tiempo frente a frente fue principalmente con un portapapeles, marcando casillas en formularios que se enviaban de nuevo a la administración central.

El sistema administrativo relacionado con Ella y su familia cuesta alrededor de 250.000 libras (317.000 dólares) al año. Cottam preguntó a los trabajadores gubernamentales que trabajaban en el caso de Ella si podían recordar alguna ocasión en la que hubieran transformado a una familia de tal modo que ya no necesitara ayuda del gobierno. No pudieron pensar en ninguno.
Cottam argumentó que los sistemas de prestaciones sociales suelen estar diseñados para gestionar necesidades, pero no para construir capacidades de tal modo que las familias puedan mantenerse solas. Además, la mayoría de los sistemas occidentales no se diseñaron para combatir el tipo de pobreza existente en la actualidad.

Cuando estos sistemas se implementaron en las décadas de 1950 y 1960, el desempleo era con mayor frecuencia una situación temporal que ocurría entre el momento en que un gran empleador te despedía y el momento en que te contrataba otro. Ahora, la inseguridad económica suele ser un estado permanente, ya que la gente tiene que arreglárselas con distintos empleos a la vez para poder subsistir. Los problemas de salud para la gente en el sistema de prestaciones sociales suelen ser crónicos: obesidad, diabetes, varios tipos de enfermedades mentales.

Las estructuras de prestaciones sociales que hemos heredado están mal habilitadas para la pobreza de hoy. Cottam ha pasado aproximadamente la última década ayudando a autoridades locales en todo el Reino Unido a diseñar nuevos programas de prestaciones sociales. Sus programas comienzan por darles el poder a los ex “beneficiarios” de servicios. El programa pregunta: “¿Qué camino le gustaría seguir?”. Luego, los programas crean redes sociales en torno a las familias para ayudarles a alcanzar sus metas.

Por ejemplo, a Ella se le preguntó si le gustaría dirigir un “Life Team” (equipo de rescate) que ayudara a su familia a cambiar su situación. Ella aceptó. Se le confirió el poder de seleccionar a ocho personas de entre todas las agencias para que formaran parte del equipo; eligió a trabajadores sociales, funcionarios de vivienda y agentes de la policía.

Los miembros del equipo pasaron el 80% de su tiempo con la familia y solo el 20% dedicados a trabajo administrativo. Ella y su equipo trabajaron juntos para estabilizar su problema más inmediato: negociar para cancelar los avisos de desalojo. Luego, el equipo trabajó para mejorar la dinámica intrafamiliar de tal modo que no hubiera tanta violencia y gritos.

Después de que una familia está estable, el equipo y la familia trabajan en construir habilidades y contar historias de éxito. En dieciocho meses, muchas de las familias involucradas en el programa Life Team ya no necesitan al equipo. Ella obtuvo su primer trabajo de oficina y se hizo más responsable de su familia. Sus hijos volvieron al sistema escolar regular.

En el viejo modelo de asistencia, los trabajadores sociales son profesionales desapegados y saturados, atados por reglas burocráticas y que muchas veces caen en un congelamiento emocional permanente. En Life Team, se trata de acompañamiento relacional, de darles a los trabajadores sociales autoridad para hacer lo que crean que es lo mejor.

Cottam ha diseñado otros programas con una ética colaborativa similar. Backr es un programa para la gente que está desconectada de la fuerza de trabajo, con la finalidad de que se unan a redes sociales extendidas en las que pueden conectarse entre sí para tener acceso a vacantes de trabajo y desarrollar habilidades. Circles es un programa para las personas de la tercera edad. Reúne a personas de la tercera edad que se sienten solas en grupos que son en parte un club social, en parte un servicio de conserjería y una cooperativa de autoayuda. Wellogram es una estructura social similar para los que padecen enfermedades crónicas.

Básicamente, los programas de Cottam crean poblados dentro del Estado del bienestar. Sus sistemas no están diseñados en torno a clientes individuales, sino en redes de relaciones. La gente suele tener mejores resultados cuando debe rendir cuentas a una red de pares. Tres cuartas partes de los fumadores en Wellogram lograron dejar de fumar, un 44% redujo su presión arterial y un 64% volvió a trabajar o a estudiar.

El viejo legado de los programas de prestaciones sociales se diseñó para gente que formaba parte de comunidades robustas, pero que había sufrido un traspié temporal. Hoy mucha gente carece justamente de esa red de relaciones robustas. El Estado del bienestar del futuro tiene que construir las estructuras sociales que la gente necesita para prosperar. Esta es una forma en la que el gobierno puede crear comunidad.

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