HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Baja expectativa de crecimiento para el 2018

Consumo privado creció 4% entre enero y septiembre impulsado por caída del TCR.

cONSUMO
Foto: Archivo El País.

Apesar de las cifras, el crecimiento de la economía es débil. En lo que va del año, perdieron intensidad algunos fenómenos puntuales que dieron una alegría en 2016, y en el comparativo trimestre a trimestre se observa una pérdida de fuerza en el crecimiento. Los pocos elementos con carácter positivo que se prevén para 2018 también tienen características de ocasionales, como ser el flujo de turistas argentinos y el impulso de la obra pública. En ese contexto, el escenario para el año que viene vuelve a ser el de crecimiento moderado, con tasas anuales del orden del 2% y con diferencias bien marcadas entre sectores, empresas y familias.

En el tercer trimestre del año, el PIB aumentó 2,2% respecto a lo observado un año atrás. Cuando se compara el tercer trimestre con el cierre de 2016 corregido por la estacionalidad que tiene la actividad económica, se observa un aumento en los nueve meses que solo llega al 0,9%. Se trata de un enlentecimiento que queda bien claro en la gráfica del PIB desestacionalizado, que se ilustra en el gráfico de la parte superior del cuadro adjunto. Hay un período hasta mediados del 2014 donde el crecimiento de la economía fue fuerte (al ritmo del 4% anual), se estanca durante un año y medio, crece en 2016 y se vuelve a estancar en 2017.

Cuando se mira la variación en el último trimestre, se observan las dificultades que hay para producir en Uruguay. No hay grandes problemas climáticos ni salidas de capitales o deterioro en los términos de intercambio. Sin embargo, los productores de bienes en general se están encontrando con una fuerte falta de competitividad a nivel internacional, tanto por costos altos, baja productividad de los factores de producción o dudas sobre las condiciones institucionales.

Por ejemplo, la variación de la producción de productos primarios fue negativa por segundo trimestre consecutivo. De acuerdo a la información del BCU, se trata de una producción agrícola de invierno inferior a la del año pasado, sumada a una leve caída en la producción ganadera a pesar del aumento en la lechería. Cuando se piensa para adelante se encuentra el mismo escenario, la producción de soja no superará la del año pasado y en la ganadería hay solo optimismo por el mayor volumen de leche que se espera producir.

Los otros sectores productores de bienes son la industria manufacturera y la construcción y también se encuentran con dificultades para mantener un nivel de actividad. A diferencia de la producción primaria, en el tercer trimestre registran una leve mejora, pero hay que considerar que esta ocurre luego de dos trimestres consecutivos de caídas importantes. Es más un rebote que el inicio de una tendencia creciente con fundamentos sólidos. Es que los costos y la baja rentabilidad de los negocios están empezando a jugar en contra del estado de ánimo de los emprendedores.

El gran conjunto de servicios se agrupa en el rubro "Otras actividades" que luego de mostrar un estancamiento en 2015 y 2016, registra caídas en el segundo y tercer trimestre del 2017. Por tanto, está faltando un motor que en los años de fuerte expansión del PIB resultó fundamental.

Los sectores que sostienen el crecimiento son el Comercio y el agregado de Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones. Estos sectores tienen un elemento en común que genera más actividad que es el consumo de bienes importados, porque esencialmente tienen comercio y transporte como componentes de su valor agregado, ya que la producción se generó en otro país.

También hay un impacto positivo en el aumento en el consumo de servicios de datos móviles que ingresan dentro del rubro comunicaciones. Este tema ya lleva unos cuantos años y genera problemas en las estimaciones, debido a que lo que crece es el volumen físico y la calidad del servicio pero el precio baja fuertemente. Al tratarse de mediciones con índices con bases fijas, la baja del precio a lo largo del tiempo lleva a que la ponderación de esta actividad por lo ocurrido más de una década atrás sea mayor que la que corresponde.

Con el comportamiento de estos dos últimos sectores, no llama la atención que el consumo privado sea uno de los componentes del gasto que más tire para el crecimiento del PIB. En los tres trimestres del año hay un aumento en el consumo privado del orden del 4% con los mismos trimestres del año anterior.

Las transacciones con el resto del mundo también aportan al crecimiento, porque hay más dinamismo en las exportaciones que en las importaciones. Se trata de bienes y servicios, por lo que la diferencia es negativa, pero con la evolución observada en los tres últimos años (ver gráfico de la zona media del cuadro) hay una reducción del valor negativo que se está estabilizando en el 4% del PIB.

El sector privado está consumiendo más pero invirtiendo menos. La formación bruta de capital fijo del sector privado se encuentra en el tercer trimestre del año un 6% por debajo del mismo trimestre del año anterior. Tal como se observa en el gráfico de la zona media, hay menos nivel de inversión privada, pero se viene de niveles altos. De acuerdo a las encuestas empresariales, no hay para el año que viene mayores expectativas de que se revierta esta tendencia descendente.

Las dificultades se reflejan muy bien en el desvío que presentan algunos precios relativos. Lejos de atenuarse, cada vez se toma más distancia de los niveles razonables y se sigue estimulando situaciones que luego deberán ajustar.

En el gráfico de la derecha en la zona baja del cuadro se ilustra la evolución del tipo de cambio real del país. Hay una correlación fuerte entre los momentos en que el tipo de cambio real baja y el consumo privado sube, impactando favorablemente en el PIB. También es cierto que en los momentos en que se estancó o subió el tipo de cambio real son los momentos en los que más quieto estuvo el consumo privado.

La contracara del tipo de cambio real es el salario real; si el tipo de cambio real está bajo, el salario real está alto, y esto implica que desplace otros componentes del valor agregado en el país. En el gráfico de la derecha de la parte baja del cuadro, se ilustra cuánto le ganó o perdió el salario medio contra el deflactor del PIB. Los fuertes valores positivos implican que el salario aumentó mucho más que el deflactor del PIB. Como el salario es uno de los componentes del PIB, con este comportamiento los restantes componentes necesariamente aumentaron menos o cayeron. Entre ellos se encuentra la utilidad de las empresas, y es por eso que no llama la atención el desánimo que crece entre los empresarios y que está hipotecando el crecimiento del PIB en el futuro.

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