TEMA DE ANÁLISIS

Aumenta la ocupación en los servicios

Un sector que agrupa varias actividades que dan trabajo a 720 mil personas.

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Los distintos análisis sobre el desempeño de la economía que se realizan al divulgarse los datos trimestrales, ponen el énfasis en los componentes de la demanda, sea interna o externa, y en algunas ramas de actividad. Los análisis por sector suelen referir en todo o en parte al agro, la industria manufacturera, la construcción, el comercio, transporte y comunicaciones y generación de electricidad, gas y agua. Los propios informes del BCU aluden a estas ramas. Pero nada se dice de un grupo de actividades que precisamente se agrupa bajo el rótulo de “otras actividades”, que pondera con nada menos que el 40% del PIB.

Este grupo de sectores en el que se encuentran los servicios financieros; actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler; administración pública; enseñanza; salud y servicios personales y hogares con servicio doméstico, no sólo es muy importante por las tareas que desarrolla, sino que, por sus propias características, es el único que genera empleo en la economía. A partir de ahora, a lo largo de la nota denominaremos a estas actividades como Servicios.

Se trata de actividades muy intensivas en mano de obra, muchas de las cuales no operan en un régimen de competencia (el caso extremo es la administración pública) y están sujetas a regulaciones (enseñanza y salud).

Por otro lado, incluye algunos de los sectores más dinámicos y modernos, como ser las actividades empresariales, que incluye a las nuevas tecnologías de la información. En resumen, los Servicios son un conjunto de actividades heterogéneas, que se desarrollan al amparo de distintos marcos regulatorios, pero con un elemento en común que es la intensidad en factor trabajo.

La razón del poco destaque de estas actividades tiene que ver en parte con la forma en que se mide el nivel de actividad sectorial. Trimestralmente se da la variación del grupo agregado, y al cierre de cada año el BCU brinda información un poco más detallada.

El que sí informa con mayor periodicidad es el INE, que mensualmente, a través de la Encuesta Continua de Hogares, nos cuenta cómo evoluciona la ocupación en las distintas ramas.

Partiendo de los datos del INE, el gráfico que aparece en la parte superior del cuadro que ilustra la nota muestra la evolución de la ocupación de la economía, discriminando entre Servicios y el resto de los sectores. Se ve claramente qué a partir del año 2014, cuando comienza a caer la ocupación a nivel de toda la economía, ese fenómeno se centró en el resto, ya que la ocupación de los Servicios no deja de crecer.

En términos absolutos, en promedio, en el último año móvil finalizado al mes de junio del presente año la economía empleaba aproximadamente 1:630.000 personas, de las cuales 720 mil estaban ocupadas en los que hemos llamado Servicios y 910 mil en las restantes actividades.

Comparando respecto al año 2014, crecieron en más de 20 mil los puestos en los Servicios, al tiempo que cayeron en más de 70 mil en el resto.

Ello llevó a que aumente el peso relativo de estas actividades en la generación de empleo. Tal como se ve en el gráfico que aparece a la izquierda en la parte media del cuadro, dicha participación pasó desde el 41% del empleo total en 2011 al 44% a mediados del presente año.

Por otra parte, si se analiza la evolución del nivel de actividad del sector, se ve que está a tono con el del resto de la economía, salvo las comunicaciones. En el gráfico que aparece a la derecha en la parte media del cuadro, se ilustra la evolución del nivel de actividad de la economía en su conjunto excluidas las comunicaciones, el del sector Servicios y el del resto de las actividades. Se ve que en todos los casos, la actividad se paró en el año 2014, permaneciendo estancada desde entonces. También se ve que, en las épocas de dinamismo, el crecimiento en los Servicios fue menor.

Un primer comentario que surge al analizar conjuntamente estas dos últimas gráficas. Se trata de un conjunto de actividades que crecen menos que el promedio, pero que por otra parte son las que generan más empleo. Se podría inferir de ello problemas de productividad.

Es posible que algo de ello ocurra. Algunas de las actividades del grupo son de muy baja productividad, tal el caso de los hogares con servicio doméstico, que justo es decir es la única del grupo en la que disminuye la ocupación.

El caso de los servicios sociales es más complejo. Por ejemplo, el caso de la educación, donde tanto el nivel de actividad como la ocupación aumentaron en igual proporción entre 2011 y 2018, tal cual muestra el gráfico que aparece a la izquierda en la parte baja del cuadro. De hecho, ello es lo que cabría esperar dada la particularidad de la función de producción de la educación, en la que prácticamente la totalidad del valor agregado corresponde a las remuneraciones.

Pero el que no aumente la producción por trabajador en la educación no debe tomarse como un indicador de que la productividad sectorial está condenada a no subir. Es meramente un tema estadístico, que no invalida buscar otro tipo de indicadores, tales como alumnos por docente, u otros vinculados a la calidad de la enseñanza impartida que exceden el alcance de esta nota.

Pero sin entrar en el desempeño curricular, a la luz de los magros resultados de los alumnos uruguayos en las distintas pruebas de evaluación internacional, dados los mayores recursos asignados a la educación, puede ser un indicio de baja productividad.

Similares comentarios se pueden hacer a la salud, aunque en este caso el aumento de la ocupación fue superior al del empleo (misma gráfica). A priori, no necesariamente es un síntoma de baja productividad por la forma en que se mide el nivel de actividad sectorial. Indicadores más vinculados al propio desempeño de la actividad y al cumplimiento de metas trazadas son más relevantes que un simple ratio de producción por trabajador u hora trabajada. De todas formas, los salarios privados en la salud acumulan un incremento del 10% real en el período que cuesta justificar con la información que manejamos para esta nota. El gran marco del SNI y el financiamiento de las instituciones a través del Fonasa lo pueden explicar.

Por el otro lado, las actividades de servicios sujetas a la competencia, como las financieras y las empresariales presentan una productividad aparente más alta, lo que resulta lógico, tal cual se ve en el gráfico que aparece a la derecha en la parte baja del cuadro.

Un comentario final sobre el desempeño de la rama de actividades empresariales. Se incluyen aquí algunos de los sectores más dinámicos y modernos de la economía, vinculados a las nuevas tecnologías. Su nivel de actividad creció 57% entre 2005 y 2016. Desde entonces se contrajo 4%. Cuellos de botella en la oferta de recursos humanos y costes elevados de producción, son factores que afectan a un sector clave para el desarrollo.

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