TECNOLOGÍA, INFRAESTRUCTURA Y FINANZAS SON LOS NICHOS MÁS REQUERIDOS POR LOS FONDOS SOBERANOS, QUE MARCARON CIFRAS RÉCORD

Auge global de los fondos bajo control estatal

A pesar de condiciones que podrían definirse como poco favorables, como la baja en el precio del petróleo o las tensiones geopolíticas existentes, la industria de los fondos soberanos sigue creciendo y ha alcanzado recientemente la mayor cifra de la historia.

Globo terráqueo. Foto: Max Pixel
Globo terráqueo. Foto: Max Pixel

Según el Informe Fondos Soberanos 2017 elaborado por el Sovereign Wealth Lab de IE Business School en colaboración con ICEX-Invest in Spain, publicado la pasada semana en Londres, los 92 fondos soberanos activos gestionan U$S 7,5 billones (próximo al valor de las economías de Japón y Alemania sumadas, o cuatro veces el PIB de Brasil), incursionando en nichos de mercado cada vez más sofisticados y convirtiéndose en actores de primera línea en las inversiones a largo plazo. Esta participación en los mercados los ha llevado a controlar, en conjunto, más del 10% de todas las acciones que se cotizan en las distintas bolsas mundiales, con una presencia claramente al alza.

Asimismo, el informe destaca algunas características del mercado latinoamericano, señalando el crecimiento de los dos fondos de Chile, así como el cierre del fondo soberano brasileño. También, la presencia de fondos de extrazona invirtiendo en América Latina, como es el caso de China Investment Corp., que desembolsó US$S 5.200 millones (junto al fondo BCIMC de Canadá) por Nova Transportadora del Sudeste (transportadora de gas de Petrobras en Brasil).

El estudio, al que accedió El País, abarca todo el año 2016 y la primera mitad de 2017 y es el sexto año consecutivo en que se publica.

Capitalismo estatal.

Los fondos soberanos son creados por los gobiernos, alimentados por el ahorro público y destinados a la gestión de activos en el extranjero. Su creación ha sido la respuesta a la necesidad de los Estados de gestionar de manera eficiente los recursos generados por la explotación de bienes naturales; es el caso del petróleo (como en Medio Oriente, Rusia o Noruega), por excedentes presupuestarios (Singapur) o reservas de divisas de los bancos centrales (China).

El mayor fondo del mundo, el Fondo Noruego de Pensiones, fue fundado en 1990 y se encuentra presente con inversiones en cerca de 80 países y en empresas de primera línea, como Apple o Microsoft. Sus recursos surgen de la producción petrolera, lo mismo que en el caso del Abu Dhabi Investment Authority (ADIA), creado en 1976. La trilogía de los más grandes la completa la Corporación de Inversiones de China (CIC), el fondo soberano responsable de la administración de las reservas internacionales del país.

Durante el período citado, seis inversores soberanos dominaron buena parte de los movimientos. Se trata de Temasek Holdings y GIC (ambos de Singapur), Abu Dhabi Autoridad de Inversiones (ADIA), QIA (Qatar), Irlanda Strategic Investment Fondo (ISIF) y el China Investment Corp (CIC), que juntos representan más del 72% del recuento de adquisiciones en 2016 y 77% en la primera mitad de 2017.

"Esta industria no ha parado de crecer en los últimos años y seguirá teniendo una gran importancia", afirmó Javier Capapé, director del Sovereign Wealth Lab de IE y uno de los responsables del informe, quien añadió que año a año el estudio muestra un mayor desarrollo de los fondos en su estrategia de inversión, por ejemplo en la coinversión de fondos entre sí, la llegada a nuevas geografías y su apetito por otros mercados y sectores de actividad con gran proyección de futuro".

Grandes tendencias.

De acuerdo con el informe, los diez fondos más grandes acumulan casi el 75% de los activos. China cuenta con cuatro fondos soberanos en el top 10, todos con activos por encima de los U$S 300.000 millones. El estudio proyecta que los fondos canalizarán un porcentaje mayor de las inversiones chinas al exterior, dadas las restricciones de capital al resto de inversores y los bajos retornos en el mercado doméstico.

Además, el fondo noruego alcanzó un nuevo hito: superar el billón de dólares en activos bajo gestión. No hay ningún fondo gestionado de manera independiente tan grande en el mundo.

Por otra parte, cabe destacar que en 2017 Arabia Saudí decidió entrar con fuerza en el tablero soberano mundial, con la redefinición del Public Investment Fund (PIF), que ya ha acaparado titulares con inversiones multimillonarias en Vision Fund (más de U$S 40.000 millones para crear el mayor fondo de capital riesgo del mundo) y, sobre todo, porque su evolución está ligada a la salida a bolsa más esperada para este año, la de Aramco (compañía estatal de petróleo y gas de Arabia Saudita), la empresa más valiosa del mundo.

El estudio destaca, asimismo, que los fondos buscan especialmente empresas con una rentabilidad moderada que operan en sectores de bajo riesgo, como el de la energía o las infraestructuras. Otro aspecto que se considera clave por parte de estos fondos estatales para entrar en el "radar" de sus inversiones, es la internacionalización de las empresas.

Apuesta distinta.

"La industria de los fondos soberanos es cada vez más sofisticada y mantiene un horizonte de inversión de largo plazo. Este año han tratado de capturar tendencias de largo plazo con la inversión en inmobiliario logístico, residencias de estudiantes, y con operaciones ligadas al cambio climático" aseguró Javier Capapé, coeditor del informe junto a Javier Santiso, Presidente del Sovereign Wealth Lab de IE Business School.

Las inversiones en real estate y nuevas tecnologías, junto el sector financiero, acumulan el 66% de todas las inversiones de estos fondos en el período que se analiza en el informe.

El apetito demostrado por los fondos soberanos en el segmento inmobiliario no es el tradicional de grandes complejos hoteleros, estadios de fútbol o las torres más altas de cada ciudad, sino que está muy relacionado con la apuesta por el desarrollo del comercio electrónico que impulsará la demanda de almacenes y naves industriales, auténtica espina dorsal del comercio mundial.

Un claro ejemplo se dio en junio del año pasado: el fondo chino China Investment Corporation adquirió Logicor, una de las mayores compañías de logísticas de toda Europa, por U$S 14.000 millones. Se trata de la operación más importante jamás registrada por un solo fondo soberano en el sector inmobiliario.

Otro nicho que ha despertado el interés de los fondos son las residencias de estudiantes. Los fondos de Singapur y Abu Dabi están construyendo y comprando residencias de estudiantes en campus universitarios de Estados Unidos, Reino Unido o Alemania. La demografía y el mayor número de familias adineradas en países como India o China, en busca de una educación superior de calidad, han movilizado esta apuesta futura de los fondos. Aspectos vinculados a los cambios en hábitos de consumo y todo lo atinente a ciencias de la vida, están entre los objetivos de estos inversores globales.

También la salud.

En este sector las inversiones de los fondos han sido muy activas. La principal operación en materia sanitaria por parte de un fondo soberano corresponde al fondo de Singapur Temasek Holdings, que adquirió en mayo GHX (un proveedor estadounidense de cadenas de suministro sanitarias) por un importe de U$S 1.800 millones. A su vez, el fondo soberano de Arabia Saudí lideró el pasado agosto una inversión de 1.000 millones de dólares en la empresa biotecnológica Roivant Sciences, que desarrolla medicamentos para enfermedades como el Alzheimer. El mismo fondo también respaldó el pasado año una inversión de U$S 360 millones en la compañía especializada en la detección de cánceres Guardant Health.

Activos Verdes.

Capapé destacó que los "activos verdes" son también una tendencia emergente. Aunque el movimiento de los fondos de Noruega y Nueva Zelanda, que han desinvertido en empresas altamente contaminantes, ha sido el más comentado, otros fondos han invertido en proyectos de energía renovable, fondos de infraestructura o agricultura sostenible o startups de eficiencia energética.

En el último trienio, los fondos habrían invertido o comprometido inversiones por valor de más de U$S 11.000 millones. Fondos de China, Abu Dabi, Singapur o Marruecos han invertido en proyectos de energía renovable, fondos de infraestructura o agricultura sostenible, startups de eficiencia energética o plataformas de crédito a proyectos verdes. El Informe describe, además, las estrategias de "descarbonización de la cartera" que han llevado a cabo los fondos de Noruega y Nueva Zelanda, con ventas de empresas altamente contaminantes valoradas en U$S 2.800 millones.

A su vez, el fondo noruego, ha ido más allá en sus condiciones de inversión, estableciendo también reglas muy estrictas para eliminar de su cartera a las empresas que no cumplen con los estándares anticorrupción que ha establecido.

Preocupados.

El papel de los fondos de inversión ha sido puesto en duda en más de una oportunidad, movidos por el temor de algunos gobiernos (en especial las principales potencias mundiales) de que sus inversiones se basen más en criterios políticos que económicos. De tal forma que hace una década el FMI puso en marcha un grupo de trabajo sobre principios de conducta de los fondos Soberanos.

La crisis financiera de la década pasada mostró cómo diversos fondos soberanos acudían en rescate de bancos como Citi, Merrill Lynch o USB, al tiempo que los fondos chinos en especial, iban por los recursos no renovables en África. La pregunta fue: ¿cuánto de oportunismo geopolítico tuvieron estas inversiones?

Los principios básicos establecidos en relación con los procedimientos aplicados por los Fondos Soberanos, apuntan a promover la transparencia, el buen gobierno, la responsabilidad y las prácticas prudentes de inversión.

Surgen resultados dispares en los fondos de países latinoamericanos.

En América Latina hay seis fondos soberanos activos. Se trata de México (el nuevo Fondo Mexicano del Petróleo nacido de la nueva Ley de Hidrocarburos, muy condicionado por la caída de precios de petróleo), Trinidad y Tobago, Panamá, Perú y Chile (tiene dos fondos).

No han tenido buenos resultados experiencias como la del Fondo de Estabilización Macroeconómico (FEM) de Venezuela (sobre el que la información accesible hace referencia a la inexistencia de recursos) y en el caso del fondo de Brasil, cuya liquidación había sido prevista en 2016, pero que al día de hoy se mantiene vigente y el gobierno de Michel Temer ha anunciado que utilizará parte de sus fondos para cumplir compromisos de deuda pública.

El fondo de Perú (Fondo de Estabilización Fiscal), presa de algunos vaivenes financieros en los últimos años, destinará parte de sus recursos este año para obras de infraestructura.

En el caso de Chile, el rol de sus dos fondos ha sido muy relevante; sus inversiones, proveniente de los recursos originados por la producción del cobre, están limitadas a activos de muy bajo riesgo. Según información oficial del gobierno chileno, el Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES), sumado al Fondo de Reserva de Pensiones (FRP) llegaron a casi 25 mil millones de dólares en su resultado de 2017, lo que se ubica en el mayor nivel desde que se creó esta política de ahorro fiscal en 2007.

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