OPINIÓN

Atentado a la ciencia económica

El Trimestre Económico es una revista mexicana editada por el Fondo de Cultura Económica.

Trimestre Económico. Foto: Fondo de cultura económica
Trimestre Económico. Foto: Fondo de cultura económica

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Hace unas semanas, el nuevo gerente editorial del Fondo de Cultura Económica de México, Francisco Ignacio Taibo, anunció que se despidió a la totalidad del comité editorial. La justificación es que "en los últimos años, Trimestre ha sido un portador del proyecto neoliberal. Para nosotros el proyecto neoliberal es un cadáver que debemos despojar lo más rápido posible por el daño que le ha hecho a esta nación". Una vergüenza. El Trimestre Económico es una revista académica con más de 80 años de tradición y el Fondo de Cultura Económica es un organismo público descentralizado. En esta nota me sumo a quienes denuncian la gravedad de lo acontecido.

Publicación académica. La publicación de un artículo en una revista académica sigue un proceso distinto al de una nota de prensa o un libro en una editorial comercial. Este artículo que usted está leyendo no ha pasado ningún proceso de evaluación de pares. Fue escrito siguiendo mi línea de pensamiento y enviado unos días antes de su publicación al editor de Economía y Mercado. Asimismo, para publicar un libro se debe convencer a la editorial que habrá un público dispuesto a comprarlo o que el autor invierta fondos propios para financiar su impresión.

En cambio, publicar en una revista académica es un proceso que lleva meses y hasta años y sigue un procedimiento muy particular. El Trimestre Económico explica en su web que los artículos eran evaluados por dos dictaminadores “a doble ciego”. Una evaluación es ciega cuando el autor del trabajo no sabe quienes son los que realizan los comentarios sobre el mismo. Es doblemente ciega cuando los dictaminadores tampoco son informados de la identidad del autor del artículo.

Cuando se envía un artículo a una revista con proceso doble ciego se debe ser cuidadoso de quitar del mismo toda referencia que podría indicar quien es el autor. El editor (que si lo sabe) envía el documento a dos expertos.

Estos expertos, que tampoco conocen uno la identidad del otro, deben elaborar un informe con los méritos y falencias del trabajo en cuestión y proveer sus recomendaciones de mejora. En base a estos informes el editor de la revista debe decidir entre rechazar el documento (lo más común que suceda) u ofrecer al autor la posibilidad de revisar su trabajo y someterlo nuevamente a consideración. Este proceso suele tener varias iteraciones antes que eventualmente un artículo sea aceptado para publicación.

Atropello. Según el nuevo gerente editorial del Fondo de Cultura Económica solo se considerará lo que esté “del keynesianismo hacia la izquierda y lo que está a la derecha es neoliberalismo”. Un nuevo disparate. Es interesante notar que en la última edición del Trimestre hay un artículo que refiere a Uruguay sobre la relación entre la participación laboral femenina y la provisión púbica de educación preescolar. Fue escrito por Natalia Nollemberg e Ivone Perazzo. Nollemberg trabaja actualmente en el IE Business School de Madrid y Perazzo en la Universidad de la República, previamente, integró el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT.

No creo que ni Nollemberg ni Perazzo se sientan muy identificadas con el mote neoliberal. Más allá de esto, la cuestión no es discutir si son o no son neoliberales o qué demonios quiere decir la neoliberalidad. El asunto es que se pretende condicionar la publicación de un artículo a criterios ideológicos en lugar de a su rigor y calidad académica. Esto es una lamentable pérdida para la academia hispanohablante, especialmente para los economistas, que esperamos no se materialice.

Está circulando una carta dirigida a la opinión pública y al Secretario de Educación Pública de México, Licenciado Esteban Moctezuma Barragán, en la que se denuncia esta situación y se solicita se revea con cuidado en garantizar la libertad intelectual de un consejo editorial basado solamente en criterios académicos y según los cánones de las revistas académicas de prestigio. He sumado mi nombre al listado de firmantes y escribo esta nota con la intención de ayudar a la divulgación de este atropello y en la esperanza que la forma de actuar y obrar de la gerencia editorial del Fondo de Cultura Económica no prime ni en México ni en el resto de América Latina.

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