PAUL KRUGMAN | DESDE NUEVA YORK

Arrancando para 2016

Se dice que Scott Walker, el gobernador de Wisconsin, es un contendiente en ascenso por la nominación presidencial de los republicanos. Así que, en los últimos días, hizo lo que cualquier republicano ambicioso debe hacer y juró lealtad a charlatanes y extravagantes.

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Jeb Bush: los mismos asesores de siempre. Foto: Archivo El País

Para quienes no estén familiarizados con la frase, "charlatanes y extravagantes" se asocia con N. Gregory Mankiw, catedrático de Harvard que sirvió durante un tiempo como el jefe de asesores económicos de George W. Bush. En la primera edición de su libro de texto sobre economía entre los más vendidos, Mankiw recurrió a esas palabras para ridiculizar a "economistas de la oferta" que prometieron que los recortes fiscales tendrían efectos tan mágicos sobre la economía que los déficit bajarían, no subirían.

Sin embargo, en lo que claramente fue un rito de iniciación hacia una candidatura seria, Walker habló en una cena en el club "21" de Manhattan ofrecida por los tres economistas de la oferta más prominentes: Art Laffer (el de la curva); Larry Kudlow de la cadena CNBC; y Stephen Moore, jefe de economistas de la Fundación Heritage. La revista Político destacó que Rick Perry, el ex gobernador de Texas, asistió a un evento similar el mes pasado. Claramente, para ser un contendiente republicano hay que cortejar a la poderosa asamblea de charlatanes.

Ortodoxia.

Así que, una doctrina que incluso economistas republicanos consideran una tontería peligrosa, se ha convertido en ortodoxia del partido. Además, lo que vuelve particularmente notable este triunfo político es que llega justo al tiempo que los sumos sacerdotes de la doctrina han estado fijando nuevas normas para un total fracaso de tipo épico y predictivo.

No estoy hablando del hecho de que los economistas de la oferta no vieron venir la crisis, aunque no lo hicieron. Moore publicó un libro de 2004 titulado "Bullish on Bush", en el cual afirma que la agenda de Bush era crear una economía más fuerte de manera permanente. Kudlow se burló de los "cabeza de burbuja", afirmando que los precios inflados de viviendas estaban camino a un desplome. De cualquier forma, se podría argumentar que pocos economistas de cualquier tipo previeron plenamente el desastre que se aproximaba.

Sin embargo, no se puede decir lo mismo sobre sucesos posteriores a la crisis, en los cuales la gente que Walker estaba cortejando ha pasado años advirtiendo sobre los aspectos equivocados. "Prepárense para la inflación y tasas de interés más altas" era el título de un artículo de opinión publicado por Laffer en junio de 2009, en el The Wall Street Journal; lo que siguió fue la inflación más baja en dos generaciones y las tasas de interés más bajas en la historia. Tanto Kudlow como Moore pronosticaron una estanflación siguiendo los parámetros de los años 70.

En honor a la verdad, Kudlow y Laffer reconocieron más adelante que se habían equivocado.

Sin embargo, ninguno ha dado indicación alguna de que reconsiderará sus opiniones, ya no digamos que concederán la posibilidad de que los tan odiados keynesianos, quienes han acertado a la mayoría de los aspectos incluso al tiempo que economistas de la oferta estaban equivocándose en todo, pudieran tener razón. Kudlow describe el hecho de que la inflación descontrolada no se haya materializado, algo que él ha estado pronosticando desde 2008, como "milagroso". Algo más que vale la pena notar: como corresponde con su puesto en Heritage, a Moore le gusta publicar artículos llenos de muchos números.

Sin embargo, sus números son erróneos de manera constante; son para los años equivocados o simplemente no son lo que dicen las fuentes originales. Además, de alguna forma, estos errores siempre van en la dirección que él quiere.

Así que, ¿qué dice esto sobre el presente estado del Partido Republicano (GOP) en el sentido de que la discusión sobre política económica es monopolizada por personas que han estado equivocadas con respecto a todo, que no han aprendido nada de la experiencia y ni siquiera pueden tener sus números en orden?

Yo sugeriría que la respuesta va más allá de la doctrina económica. En general, todo parece indicar que la derecha estadounidense de tiempos modernos ha abandonado la idea de que existe una realidad objetiva afuera, incluso si no es lo que los propios prejuicios dicen que debería estar ocurriendo. ¿En qué vas a creer, en la doctrina de la derecha política o en tus propios ojos que engañan? En últimas fechas, gana la doctrina.

Error.

Consideremos otro tema de importancia: la reforma de salud. Antes de que la Ley de Cuidado Accesible entrara en vigor, los conservadores pronosticaron un desastre: los costos de salud se dispararían, el déficit se iría por los cielos, más personas perderían su seguro que las que lo obtendrían. Ellos se equivocaron en todos los puntos. Pero, en su retórica, incluso en los presuntos hechos (ninguno veraz) que incluyen personas como Moore en sus artículos, se creería que el desalentador fracaso que ellos pronosticaron erróneamente hubiera ocurrido realmente.

Después está la política exterior. Jeb Bush intentó demostrar su experiencia en dicha área, dando a conocer su equipo de asesores expertos. ¿Quiénes son?, con toda certeza, la misma gente que insistió en que los iraquíes les darían a los estadounidenses la bienvenida como liberadores.

Y no hagan que empiece a hablar sobre el cambio climático.

A la par de su negación de la realidad llega una ausencia de responsabilidad personal. En cualquier caso, todo parece indicar que presuntos expertos obtienen puntos adicionales demostrando que están dispuestos a seguir diciendo lo mismo sin consideración a cuán vergonzosamente equivocados han estado en el pasado.

Pero, volvamos a esos charlatanes y extravagantes de la economía: es claro que el fracaso solo los ha vuelto más fuertes, y ahora ellos son personas muy influyentes en política. Tengan miedo, mucho miedo.

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