Entrevista

Una apuesta al trabajo juvenil con formación profesional

El sistema dual de Alemania forma jóvenes bachilleres en más de 300 oficios de alta demanda.

Steffen Bayer, experto alemán. Foto: Francisco Flores.
Steffen Bayer, experto alemán. Foto: F. Flores.

La formación dual es un pilar principal del sistema educacional alemán. Más de medio millón de jóvenes comparten su formación entre escuela y empresa en unos 330 oficios, destacó Steffen Bayer, especialista alemán de visita en Uruguay. Las empresas financian casi exclusivamente un costo sistema de enseñanza e instrucción, pero a cambio acceden a la definición de contenidos, de acuerdo a la demanda de mano de obra formada. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Cómo define el papel del sistema de formación dual en Alemania?

—La cooperación entre el Estado y el sector empresarial es clave para la formación de los jóvenes; es indispensable esa coordinación para llevar a cabo una formación en dos niveles: la empresa y la escuela. Y esto se hace integrando a todos los actores que importan y basado en el consenso.

Tengamos en cuenta que este sistema proviene de la Edad Media en Alemania, donde la formación de los jóvenes artesanos permitía la continuidad de la actividad en las empresas. Desde el inicio, es un ejemplo de compromiso empresarial, algo clave para poder desarrollar un sistema de estas características. Y dado el éxito que esta formación tuvo históricamente, con el paso de los años el Estado añadió la formación de las escuelas en forma paralela, lo que constituyó la base del sistema que tenemos hoy.

—¿Qué institutos y organizaciones participan en el proceso?

—En el tema de la formación profesional se trabaja estrictamente por consenso entre los Estados Federados —estos especialmente en lo vinculado a las escuelas—, el gobierno nacional, los trabajadores a través de sus sindicatos, las empresas y las cámaras empresariales. Cada uno tiene claro su papel. También están las escuelas que imparten la cuota de formación que les corresponde en el esquema dual.

—¿Cuál es el proceso que debe hacer una empresa para formar jóvenes en determinadas habilidades?

—La base de todo el sistema es la ley que estructura la formación dual. Como parte fundamental, existen determinados estándares que se deben cumplir para poder formar a los jóvenes. Todas las empresas que cumplan con esos criterios en Alemania, pueden formar parte del sistema.

Se trata de estándares de calidad; cada empresa formadora debe demostrar que tiene la infraestructura y el equipamiento necesario para brindar en condiciones óptimas la formación, pero también las escuelas que forman parte de este esquema de formación tienen que cumplir con las condiciones que exige la formación dual.

Es bueno tener en cuenta que la iniciativa es de las empresas. Son éstas las que identifican las necesidades, diseñan sus planes de formación y luego plantean al Estado, como articulador, cuáles son los proyectos que tienen previsto impulsar. Pero es el mundo empresarial el que da inicio al sistema y el responsable de llevarlo a la práctica.

—¿Cuál es el rol del Estado?

—El Estado define las condiciones generales, sus marcos, y también fija los estándares, excepto los que son estrictamente de contenidos, porque esos los definen las empresas. O sea, hace la ley, organiza la cooperación y define los estándares, todas las demás tareas quedan en manos de los privados.

—¿Cómo se desarrolla el proceso de definición de una determinada formación profesional?

—Supongamos que desde el mundo empresarial se reclama una nueva formación profesional específica porque hay una nueva demanda. Por ejemplo, en mecatrónica. Las empresas señalan cuál es la formación específica que necesitan, eso da inicio a un proceso de definición de ese nuevo perfil, que se establece a partir del Instituto de formación Empresarial.

Se abre un proceso de consultas que puede llevar unos dos años, hasta que todos los actores involucrados concuerdan cuál es el perfil y de qué manera se debe preparar a los jóvenes, para cubrir las necesidades de mano de obra generadas. A partir del acuerdo, el Estado comunica el resultado públicamente a través de una ley, y con su promulgación se inicia un papel de moderador para el Estado y la implementación queda en manos de los actores privados.

—¿A partir de ese momento es exclusiva responsabilidad del los privados?

—Se necesita una institución que vele por este proceso de formación y que supervise que efectivamente se cumple con lo acordado y establezca el seguimiento. Esa etapa de implementación queda en manos de las cámaras empresariales, que se manejan con independencia del Estado, el que les confiere las competencias para llevar adelante el proceso. Esto es, tomar contacto con las empresas y los jóvenes, asegurar la calidad y el cumplimiento de lo acordado. Se convierte en el elemento organizador entre los jóvenes que quieren formarse y las empresas que demandan la mano de obra y están dispuestas a formar a los candidatos.

Los exámenes finales, reconocidos a nivel nacional, con una certificación de nivel de titulación, también son responsabilidad de las cámaras. Tras de la obtención de este primer título profesional y algunos años de experiencia laboral, se puede obtener un título técnico de mayor cualificación.

—¿Quiénes asumen los costos de la formación?

—Todos los años las empresas destinan unos 25 mil millones de euros para la formación, lo que se complementa con 3,5 millones de euros que pone el Estado para la actividad específica en las escuelas. Claramente, la "parte del león", le corresponde al sector privado.

—¿Los jóvenes que deseen formarse acuerdan las condiciones con las empresas?

—Así es. Se firma un contrato de formación, donde cada parte asume su compromiso. Derechos y obligaciones. El compromiso de los jóvenes es asistir a clases, y en lo posible, aprobar el curso. Cumplido el bachillerato los jóvenes están en condiciones de postularse, generalmente entorno a los 14-15 años, y no se exige ningún examen previo, salvo cuando por un perfil determinado se requiere de terminada formación previa. Además, el joven recibe una paga básica por el período en el que participa del curso.

—¿Cómo se maneja la conjunción de oferta y demanda?

—Las empresas ofrecen los cupos que están estrictamente vinculados con la mano de obra que necesitan. Los jóvenes ya saben eso cuando participan. El sistema se auto-regula, por tanto no se generan expectativas por encima de las posibilidades.

La formación apunta precisamente a aquellas profesiones donde hay demanda. Por tanto, este proceso tiene un impacto directo en el empleo juvenil. En la actualidad, el desempleo de los jóvenes es de 6,2%, y la tasa general está en 5,4%. En promedio, la formación de una persona le cuesta a una empresa, por año, 18 mil euros. El 55% de los jóvenes que salen del bachillerato continúan sus estudios en el sistema de formación dual. En la actualidad hay unos 550 mil contratos vigentes en formación dual.

—¿Quiénes son los formadores?

—Los jóvenes que quieren participar del proceso, están en las empresas dos tercios del tiempo en que se dicta el curso. El tiempo restante, en las escuelas. En este último caso, la formación corre por cuenta de los docentes. En las empresas la educación la imparten empleados que se han capacitado especialmente, para que puedan hace r la transferencia de conocimiento de la manera más eficiente. La formación técnica dura entre dos y tres años y medio, según el oficio y la formación escolar previa.

El aprendiz pasa entre tres a cuatro días por semana en la empresa. Se transforma en miembro de la dotación de personal normal y su formador lo instruye en los distintos procesos de trabajo del correspondiente oficio. Las clases en las escuelas vocacionales complementan la formación en la empresa. Los contenidos de aprendizaje teórico están estrechamente coordinados con la formación práctica en la empresa.

—¿Cuál es el rol de los sindicatos en el proceso?

—Son una parte importante del sistema, representan a los trabajadores y tienen un papel específico definido por ley. Hay representantes de los sindicatos en las comisiones examinadoras que se forman en las cámaras empresariales y tienen voz a la hora de definir perfiles y evaluar posibles demandas.

Además, supervisan la práctica de la formación, son las personas de contacto para los jóvenes, median en caso de conflictos y hacen el seguimiento al cumplimiento por parte de la empresa.

Cinco claves para que la fórmula escuela-empresa resulte exitosa

—El modelo de formación dual creado en Alemania, ¿es exportable?

—Lo que describí anteriormente es el sistema alemán, ajustado a las condiciones de mi país. Simplemente copiar y pegar difícilmente tenga resultados.

Hay cinco elementos clave que funcionan en Alemania, y deberían ser la base para su puesta en práctica en otros países: en primer lugar, son las empresas las que deben dar el impulso, y el Estado debe dejar hacer a las empresas. Lo segundo es identificar claramente la existencia de dos lugares de aprendizaje, complementarios. El tercer elemento es contar con docentes calificados en las escuelas e instructores calificados en las empresas, que se entiendan como socios en este proceso. En cuarto lugar, debe haber un aseguramiento de calidad, independiente del Estado, financiado por el mundo empresarial. Por último, los estándares y contenidos sean reconocidos por todos y en todo el país.

Entiendo que adaptado a las condiciones de cada país, puede funcionar. Ya está en marcha en México, y existe alguna experiencia puntual en Ecuador.

—El sistema también necesita ser dinámico y adaptarse rápidamente a las necesidades del momento...

—Correcto. Y con eso vuelvo al elemento número uno. La formación debe depender especialmente de la demanda de las empresas y a partir de esta, promover el acuerdo de todas las partes. Pero es fundamental que responda a lo que el aparato productivo necesita.

PERFIL.

Steffen Bayer.

Alemán, abogado por la Universidad Humboldt de Berlín, Gerente de Formación Dual para el exterior de la Confederación de Cámaras empresariales alemanas (DIHK). Especializado en Consultoría empresarial y política.

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