TEMA DE ANÁLISIS

Se apagan los motores que sostienen al PIB

Una situación de estancamiento cercano a la recesión, a la que sin embargo se le abren oportunidades para la recuperación

Foto: Pixabay
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El dato recientemente divulgado relativo al desempeño de la economía uruguaya en el primer trimestre del año no debe sorprender. Los distintos indicadores de avance que analizamos periódicamente desde esta columna fueron mostrando las dificultades por las que atraviesan la mayoría de los sectores productivos, que se traducen en menores empleos y, por consiguiente, retracción en el consumo de las familias. En este contexto no puede extrañar la contracción que registró el PIB en la comparación interanual.

La coyuntura internacional y en particular la regional inciden en este resultado, pero también problemas propios cuya solución ya no puede esperar. La buena noticia es que el mundo nos está ofreciendo una oportunidad para retomar el crecimiento, debido a las expectativas de un recorte en las tasas de interés. De nosotros dependerá si la aprovechamos o no.

En el primer trimestre del presente año el PIB se contrajo 0,2% respecto a igual período de 2018. Se trata del primer registro interanual negativo desde el último trimestre de 2015, cuando la economía atravesó por una leve recesión. Desde entonces, las comparaciones interanuales han sido positivas, aunque la tasa promedio de crecimiento se ubicó por debajo de la tendencia de largo plazo.

El menor dinamismo que mostró la economía uruguaya en ese período está en consonancia con el cambio en el ciclo económico por el que atraviesa precisamente desde fines de 2014, cuando cayeron los precios de los commodities y lentamente los capitales empezaron a emigrar. En la década previa, la economía uruguaya creció a una tasa promedio anual del 5,4%. Desde entonces lo viene haciendo al 1,5%, aproximadamente la mitad de la tasa de tendencia de largo plazo.

Tal desaceleración y tendencia al estancamiento tiene implicancias muy importantes que afectan al desempeño económico futuro. Afecta las decisiones de inversión, y por consiguiente el empleo. Por otra parte, impacta en la recaudación, que se enlentece frente a un gasto público que, aunque también se desacelera, siempre crece a un ritmo superior, deteriorándose así las cuentas públicas. De esta forma, la economía se ve inmersa en una especie de círculo vicioso que le cuesta revertir.

Esa evolución se puede apreciar en el gráfico que aparece arriba en el cuadro que ilustra la nota. Se muestra allí el comportamiento del PIB desestacionalizado, lo que permite comparar con el trimestre inmediato anterior. Se ve claramente el cambio de tendencia a partir de 2014, tendiendo a un relativo estancamiento desde entonces, alterado por algunos factores puntuales.

Esos factores puntuales están asociados a la situación argentina y a cuestiones climáticas. En el caso argentino, a las muy buenas temporadas 2017 y 2018, fundamentalmente la primera. De hecho, uno de los factores que explica la caída en el nivel de actividad en el primer trimestre del año es el descenso en el número de turistas argentinos que arribaron a nuestro país, en el entorno del 30%.

Pero para entender mejor el comportamiento de la economía en estos últimos años, ayuda más analizar el desempeño de cada uno de los sectores productivos. En el gráfico que aparece a la izquierda de la parte media del cuadro se muestra la evolución del agro, la industria manufacturera y la construcción a lo largo del nuevo ciclo económico. Se ve claramente que los dos primeros no crecen, al tiempo que la construcción muestra una clara tendencia a la baja.

Varias veces nos hemos referido a las dificultades que enfrentan los sectores transables, que debido al incremento de los costos internos en un contexto de caída de los precios de exportación, veían como sus márgenes de rentabilidad desaparecían. Algo de ello también ocurre a nivel de la construcción, donde la demanda por viviendas tiene un creciente componente transable por el peso que tienen los compradores argentinos, que comparan con otros mercados. Claramente son sectores que se vieron negativamente afectados por la evolución de los precios relativos.

La aceleración que muestra el tipo de cambio en los últimos meses da un cierto alivio, pero es muy pronto aún para que se vea reflejado en un repunte en la producción, máxime cuando la región atraviesa por un proceso similar.

En particular, hay una demanda firme por ciertos productos, fundamentalmente la carne, pero hay una menor extracción de ganado debido al incremento de la faena y de la exportación de ganado en pie en años anteriores.

La construcción seguramente muestre una mejora en los próximos meses, de la mano de las obras del Ferrocarril Central y las obras de reparación de calles en Montevideo.

En el gráfico que aparece a la derecha se presenta la evolución del comercio, la generación de electricidad, gas y agua y de un grupo de sectores que se aglutinan bajo el nombre de otras actividades. Este grupo incluye a servicios públicos, la enseñanza, salud, vivienda, actividades financieras y otros servicios. Al medir el PIB sectorial, el empleo tiene un peso fundamental, salvo en las actividades financieras donde se mide a través de la evolución de los créditos y los depósitos. El estancamiento refleja las dificultades del mercado laboral y el escaso dinamismo del crédito bancario.

La generación de electricidad, gas y agua es muy volátil debido a factores climáticos que afectan a la electricidad. En el último año, debido al clima y a la generación eólica, el sector experimentó un crecimiento positivo.

Por su parte, el comercio se vio afectado en los últimos meses por el descenso de turistas argentinos, pero también por la contracción de la demanda interna ante la caída del empleo y el enlentecimiento del salario real. De hecho, las últimas mediciones señalan que el ingreso real de los hogares está cayendo.

El único sector que a lo largo de este período mostró una tendencia al alza es transporte, almacenamiento y comunicaciones, de la mano de estas últimas, tal cual se muestra en el gráfico que aparece a la izquierda en la parte baja del cuadro.

Ese sector solo no puede sostener el crecimiento de la economía ante la caída de todos los demás. Más aún cuando la forma en que se lo pondera está en discusión ante el descenso que experimentan sus precios, lo que lleva a pensar que esté sobreestimada su incidencia en el resultado final. Por ello, no debe extrañar la caída que mostró el PIB en el primer trimestre del año.

La tendencia al estancamiento de la economía, que en términos desestacionalizados hace cuatro trimestres que no crece, en un contexto de aceleración del tipo de cambio frente a los restantes precios de la economía, hace que caiga el poder de compra de los uruguayos en términos de la divisa estadounidense. Medido en dólares corrientes, el PIB actual es 3,3% inferior al de un año atrás, lo que seguramente afectará nuestras decisiones de gastos futuros en esa moneda.

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