OPINIÓN

Los años veinte: navegando entre “ñeris” y “teletubbies”

En una sociedad de extremos, tienen lugar, tanto el realismo dramático del inframundo criminal como la visión trivial y mágica de ciertos sectores. Nos imaginamos una caricatura de esta visión y se nos aparecen aquellos personajes de la televisión inglesa que conocimos como “teletubbies”.

Ministerio de Economía. Foto: El País
Ministerio de Economía. Foto: El País

En esta etapa del año no podemos escapar a los balances. Se cierra una década y todavía conservamos la costumbre, cada cinco años, de evaluar y votar. Daremos o no nuestra bendición a la Economía y la gestión de nuestros gobernantes, haciéndoles saber hacia dónde queremos ir.

Prioridades y Economía. ¿Cuáles son los factores de preocupación de la sociedad?, la inseguridad es “el problema” para 7 de cada 10. Aun cuando hacia 2017 se redujeron algo las rapiñas, este año no se repitió y en el primer semestre aumentaron 50%.

La modificación del Código Penal acumuló errores (en su contenido, articulación institucional y puesta en marcha), aunque lo existente no funcionaba. Lamentablemente esta deficiente gestión se repite en otras áreas, más allá de las intenciones.

Los restantes son desempleo, educación, economía y gestión. Nos ocuparemos de 3 de estos 4 factores, dejando a la educación aparte.
Tres en uno. Hay una insistente preocupación por las vulnerabilidades de la Economía y la necesidad de un ajuste fiscal. No compartimos el dramatismo, pero debe abordarse con las autoridades salientes y entrantes. Los colegas Santo y Roselli, separadamente, han hecho un balance convincente de la Economía, si bien no compartimos sus conclusiones. El ajuste fiscal genera dudas; sin acuerdo político, sería una misión imposible o un acto suicida, y, sin anuncio previo, insostenible.

Estamos ante un crecimiento mundial similar al promedio histórico, mayor al esperado en EE.UU. y menor en China y una moderada suba de tasas, que no ha impactado negativamente aún, si bien hay restricción de crédito para emergentes y fortalecimiento del dólar. A partir de un rezago del tipo de cambio, la corrección del dólar mejoró nuestra capacidad de competencia frente a terceros mercados, pero mientras que en Uruguay el dólar aumentó un 10%, en Brasil y Argentina fue 40 y 110% respectivamente . Hubo una caída del tipo de cambio real con EE.UU. de 25% y con Argentina y Brasil del 35%.

El precio de los commodities se recuperó más de un 10%, pero está 15% aún por debajo de los valores de 2011. La economía argentina superó su momento más dramático, pero aún está en observación. En Brasil se ha despejado el panorama electoral, pero no se ha recuperado la demanda y no se visualiza hasta 2020.
Uruguay mostró cierto desacople con la región creciendo un 2%, pero excluyendo el efecto de la Refinería y Comunicaciones, el desempeño fue débil (1%). Se espera que sectores claves como la Construcción, la Industria y el Comercio, o se mantengan con un leve crecimiento o caigan (2%).
Los empresarios muestran un talante más negativo (6). El clima de negocios pasó de un 80% favorable a 8%, en 8 años. ¿Cuáles son los factores que condicionan a los empresarios? En un 70% el incremento de costos, un 50% la gestión de los recursos humanos (7). Los factores que condicionan el empleo son la demanda y los salarios (60-70%) (8), la baja productividad de la mano de obra (40-50%) y las opciones para sustituir mano de obra conjuntamente con la conflictividad laboral (30-40%). Un 65% dice haber introducido tecnologías ahorradoras de mano de obra.

Reenfocando
. Más que en el déficit fiscal, nos interesa poner el foco en otro eje, las señales que el Gobierno da al sector privado para invertir y generar empleo y también las distorsiones a la asignación de recursos que el aparato del Estado genera, a través de gastos, transferencias, impuestos y precios. A esto, hay que agregar los marcos regulatorios que promueven mercados no competitivos.
Otro aspecto a atender es la gestión de la deuda asociada a los compromisos por pagos por disponibilidad que genera el sistema PPP, ya que estamos al borde del cumplimiento de los cupos asignados por la ley y se debe evitar que el país quede a medio camino en el aggiornamiento de su infraestructura.
En ambos casos se requieren consensos, por la naturaleza de lo que está en juego.

Los Años “20”
. Cada diez años, se han dado fuertes cambios en las señales y orientaciones estratégicas con impactos positivos que todavía perduran. En 1985, política de ingresos, reordenamiento de gastos, incentivos a la inversión, Ley de Zonas Francas, Ley Forestal y más tarde Ley de Puertos. En 1995, Ley de Seguridad Social, creación de las AFAP, cambios en la Institucionalidad del Estado y tercerizaciones. En 2005, nuevamente cambios en la política de ingresos/gastos, reforma tributaria y reforma de la salud. El año 2015 y siguientes fue la excepción, lo que tuvo costos para el Estado y para el propio Gobierno.

Premio Nobel Finn Kydland, entrevistado por una colega en este diario, afirmó una obviedad, “las decisiones para que un país crezca en el largo plazo deben ser de largo plazo”. De hecho en los países nórdicos se logra consenso político de todos los sectores, que inhibe la polarización sobre política económica y permite aplicar medidas de largo plazo.
En Uruguay se hace urgente un shock de realismo en la economía, que permita revisar los efectos distorsivos que generan impuestos, gastos, precios y el accionar del Estado y las corporaciones y así destrabar los obstáculos a los incentivos a invertir, todo lo cual requerirá de grandes consensos.

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