SEPARACIÓN

Amsterdam recoge beneficios del Brexit

El subalcalde formó un equipo que se ha dedicado a promover los atractivos de la ciudad entre las empresas globales que abandonarán el Reino Unido.

Patinaje en las calles de Amsterdam.
Foto: Reuters

Si en los Países Bajos hay alguien que se alegre por la salida del Reino Unido de la Unión Europea, se reserva muy bien el sentimiento. El país se ha desarrollado gracias al comercio y desde sus puertos fluyen enormes volúmenes de bienes a través del canal de la Mancha. Así que el Brexit, como se ha llamado al divorcio del bloque, ha resultado disruptivo.

Sin embargo, ya que el Brexit es un hecho, Ámsterdam, la gentil ciudad de los canales, está determinada a aprovechar todas las oportunidades que se le presenten. El subalcalde formó un equipo que se ha dedicado a promover los atractivos de la ciudad entre las empresas globales que abandonarán el Reino Unido.

“Me da tristeza el brexit, pero me siento positivo acerca el porvenir de Ámsterdam”, afirmó el subalcalde Udo Kock, y agregó que por lo menos treinta empresas ya decidieron mudarse. “Es una ciudad tan agradable para vivir. ¿Quién no querría vivir en Ámsterdam algunos años?”.

Conforme se aproxima la tumultuosa salida del Reino Unido del bloque europeo, las ciudades de Europa observan con oportunismo y también con pavor. Desde Ámsterdam hasta París y Fráncfort, Alemania, los funcionarios han tratado de atraer a las empresas que buscan refugio de la creciente incertidumbre prevaleciente en el Reino Unido. Con todo, muchos se preparan para un periodo de caos provocado por el Brexit en los puertos.

Las comunidades que se encuentran a ambos lados del canal ya están lidiando con algunas flaquezas económicas, pues la posibilidad del Brexit sin acuerdo ha desalentado la inversión. La economía del Reino Unido creció solo un 1,4 por ciento el año pasado, su ritmo más lento desde 2012, y en diciembre de hecho se contrajo, según datos dados a conocer el lunes.

Prevalece un ambiente de cierta resignación porque incluso antes de comenzar, el Brexit ya ha ocasionado cambios que con toda seguridad serán permanentes. Varias empresas cambiaron empleos del Reino Unido a Europa y solicitaron licencias locales para evitar interrupciones en sus negocios. La Agencia Europea de Medicamentos, encargada de regular los productos farmacéuticos, está a punto de cerrar sus oficinas de Londres para mudarse a Ámsterdam. Banqueros y comerciantes también han mudado parte de sus operaciones.

Independientemente de lo que suceda, ninguna de esas decisiones se revertirá.

En general, Ámsterdam ha logrado atraer a los bancos globales, aunque la mayoría eligió ciudades en las que ya tiene oficinas, en especial Fráncfort. Un aspecto que no les parece bien a los banqueros es que la legislación neerlandesa establezca límites para los pagos de bonos.

No obstante, la ciudad ha conseguido que otros elementos de la industria financiera la favorezcan, como los gestores de activos y los intermediarios bursátiles. El mes pasado, el banco Norinchukin de Japón decidió establecer su sucursal europea en Ámsterdam. Las plataformas de negociación Bloomberg y Turquoise, parte de la Bolsa de Valores de Londres, también seleccionaron Ámsterdam.

“Alrededor de cien instituciones hablaron con nosotros”, dijo Gerben Everts, parte del consejo de la Autoridad Neerlandesa de Mercados Financieros, encargada de regular a las empresas de servicios financieros. Agregó que “por lo menos treinta” habían presentado solicitudes para obtener licencias de operación en los Países Bajos.

Desde el referendo de 2016 que puso en marcha el brexit, los Países Bajos han observado el proceso con preocupación. El Reino Unido es su tercer mayor socio comercial, detrás de Alemania y Bélgica. El puerto de Róterdam es el más grande de Europa. El aeropuerto Schiphol es un corredor muy importante para la carga aérea y un punto crucial de tránsito para la industria neerlandesa de las flores.

Cualquier cosa que altere estos puntos de tránsito afectará los ingresos de muchas personas.

Kock, subalcalde de Ámsterdam, es economista de profesión y trabajó para el Fondo Monetario Internacional. Señaló que la economía del área metropolitana de Ámsterdam alcanza alrededor de 160.000 millones de euros al año, unos 181.000 millones de dólares. Es probable que el brexit provoque una pérdida de alrededor de mil millones de euros de ese total.

“Eso equivale a 2000 o 3000 empleos”, aseveró.

Para compensar estas cifras, la agencia de asuntos económicos de la ciudad ha intentado atraer nuevos empleos.

Asegurar el establecimiento de la Agencia Europea de Medicamentos fue muy significativo, pues esta agencia reguladora emplea a novecientas personas. Ahora construye una torre de oficinas que albergará su nueva sede en el sur de Ámsterdam; frente a ella, separado por la carretera, está un hotel futurista diseñado por el arquitecto neerlandés Rem Koolhaas.

Después de confirmar la mudanza del regulador, Kock y su equipo se concentraron en atraer a empresas del sector, como fabricantes de medicamentos, despachos legales y compañías de seguros que le prestan servicios a la industria farmacéutica.

El grupo organiza recorridos de Ámsterdam en los que destacan los atributos de la ciudad: enlaces rápidos a internet, una fuerza de trabajo creativa y un aeropuerto de fácil acceso con más de trescientas conexiones directas con lugares de todo el mundo.

“Adoptamos un enfoque muy neerlandés: moderado, pero firme y persuasivo”, afirmó Kock. “No fuimos a recorrer Londres como buitres en busca de empresas ni agasajamos a sus ejecutivos en el palacio con cenas de siete tiempos. Solo ofrecemos café y una galleta”.

¿Será una referencia sarcástica a París, donde los funcionarios han desplegado las habilidades culinarias francesas con el propósito de atraer empleos de la banca de inversiones? Kock esboza una sonrisa pícara.

Los dirigentes políticos del Reino Unido todavía podrían cancelar el brexit antes de la fecha programada para la salida, el 29 de marzo, o quizá podrían optar por otro referendo. Aunque algo así sucediera, los movimientos al otro lado del canal parecen ser irreversibles.

“Lo que han dicho las instituciones que solicitaron una licencia”, comentó Everts, del regulador financiero neerlandés, es que “‘Independientemente del convenio que se acepte para el brexit, de cualquier forma vamos a mudarnos porque no hay marcha atrás. Ya cambiamos nuestra TI. Ya alquilamos o compramos oficinas aquí. Tenemos a nuestros empleados’. Necesitan tener la certeza de que esta etapa va hacia adelante”.

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