JORGE CAUMONT

Ni tan adverso ni definitivo

Con frecuencia se menciona que el entorno externo no es bueno para el crecimiento económico de nuestro país, pues los precios de las materias primas han caído, la situación en los países de fuera de la región no es buena y en ella Brasil atraviesa la peor recesión en décadas.

Es cierto, los precios indicados no se han mantenido en sus niveles de hace dos años; Brasil no es el mismo del lapso 2009-2013 y fuera de la región la actividad económica no alcanza los niveles que se desearían. Todo esto no implica, sin embargo, que podamos decir que la economía uruguaya se encuentra en una etapa de receso de su actividad debido a esos factores y que cuando mejoren, nuestra situación mejorará. Esto es lo que creo cuando, en lugar de observar la fotografía de lo que hoy ocurre, miro la película de lo que ha sucedido en las últimos tres lustros.

La película.

El episodio de las Torres Gemelas y la reacción de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) reduciendo la tasa de interés de referencia de su política monetaria fue la primera de varias acciones similares decididas más adelante. Los episodios para volver a bajar su variable de corrección de desequilibrios inflacionarios, deflacionarios o de nivel de actividad, a prácticamente cero, se pueden recordar por las reiteradas alusiones a ellos: crisis de los préstamos hipotecarios y las bancarias consiguientes, quiebra de Lehman Bros. y corridas bancarias derivadas. La reacción de la Fed en todos los casos fue la correcta: inundar de dólares al mercado norteamericano y, por ser su moneda la de mayor aceptación internacional, también inundar al mercado mundial. Las consecuencias de una tasa de interés nula en dólares como es desde 2008, fueron la devaluación del signo monetario de Estados Unidos por movimientos de capitales hacia activos mobiliarios e inmobiliarios en países con otras monedas, en particular a los emergentes; el estímulo a la producción en ellos; la apreciación de sus monedas y de los precios de los activos mencionados concomitantemente con el alza de las ganancias de empresas por encima de la normal en países estables y el de los salarios de los trabajadores. Pero los efectos de la depreciación del dólar se manifestaron además en el precio de los bienes transables y en particular en el de los commodities; agrícolas, pecuarios, metales, petróleo. En algunos casos, como en el de la soja y el maíz, la apreciación fue mucho mayor que la derivada de la depreciación del dólar debido a que durante dos años, contingencias climáticas en Estados Unidos acentuaron el alza de precios.

Nuestro país, como muchos otros emergentes, se benefició considerablemente de esta peculiar situación que, cabía esperar, se superaría con el paso del tiempo. Debido a diversas circunstancias la normalización de la situación no se ha concretado enteramente por más que se han dado pasos por la Fed anticipando una serie de cambios monetarios progresivos: se terminaron las compras de títulos en el mercado secundario para expandir la cantidad de dinero y se ha elevado en una ocasión la tasa de interés de referencia que igualmente es menor a 1%. Las referidas acciones y la probabilidad de continuarlas, han sido las que han provocado una mejora de la cotización del dólar en el mundo y la caída de los precios de los commodities de sus excepcionales niveles del lapso 2007-2013. Pero aún la tasa de interés de Estados Unidos sigue siendo extremadamente baja —no se solucionan enteramente problemas de actividad— y lo continuará siendo por un tiempo más, por lo que se ha frenado la fuga de capitales que se perfilaba en los países emergentes hacia el dólar; se ha detenido la reducción de los precios internacionales de los commodities y se ha logrado —por obra y arte de los administradores de fondos y su apetito de ganancia empresarial y personal— que haya financiamiento abundante para países cualquiera sea el déficit fiscal o empresarial que tengan.

Sigue transitorio.

Es por lo narrado y por otros comentarios y análisis que se le puedan agregar pero que el espacio no permite, que lo ocurrido en los cinco años y medio siguientes a 2008, fuera la situación normal. Es muy baja la probabilidad de que en los próximos años se vuelva a un escenario tan favorable como el comentado. Hoy los precios de los commodities que Uruguay exporta son casi el doble de lo que eran antes de las decisiones de la Fed y de los bancos centrales de los países desarrollados. El acceso al crédito por parte del sector público y el privado sigue presentándose abundante y con costos sensiblemente bajos. Y si bien Brasil no es el de los efectos favorables para Uruguay del lapso 2009-2013, tampoco es el que antes de 2006 nos sujetaba un año sí y otro también a la inestabilidad de las corrientes comerciales. Un destino al cual vendemos bienes y servicios en montos como los de entonces. Tampoco Argentina se presenta menos favorable este año que en los años anteriores.

Es por todo lo señalado que si tomamos el escenario mundial y regional actual como adverso para el país y creemos que se volverá a la época de las ganancias para todos, estaremos incurriendo en un diagnóstico nuevamente inadecuado, generando expectativas de difícil concreción. Estaremos erróneamente viviendo de nuevo la sensación que lo transitorio es lo definitivo. El escenario hoy es menos favorable que el del crecimiento récord pero más favorable que el histórico y que el que la realidad mandará repetir.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)