nombres del domingo

Woody, el sheriff más animado

El protagonista de unas de las historias más queridas y taquilleras del cine volverá para una cuarta entrega. La figura central de la saga Toy Story es un líder natural, que siempre se involucra en todo tipo de aventuras.

Woody, Toy Story
Foto: Pixar

A lo largo de los años que pasaron desde que se estrenó la primera entrega de esta historia, en 1995, el sheriff de plástico y tela que fue el juguete preferido de Andy, se ha convertido en el personaje icónico de Pixar. Más o menos como Mickey es el personaje que Disney eligió para representar a todo su universo animado, así Woody es la encarnación de la empresa que arrancó como una compañía con aires vanguardistas para ser finalmente absorbida por la megacorporación.

Ese destino era, a la luz de los hechos, natural y casi previsible. Toy Story no solo fue el primer largometraje de Pixar: también fue el primero de animación hecho íntegramente con herramientas digitales. Fue, también la primera película animada nominada a un Oscar por su guion. Y además obtuvo un Oscar especial por el logro tecnológico. Fue, además, la película más taquillera de ese año en su país. En el ojo de ese huracán de reconocimientos y popularidad aglutinando todo, estaba (y sigue estando) Woody, tan atolondrado como querible, protagonista de una película que sentó las bases de un imperio que se mantiene hasta hoy.

Como personaje central de la saga, Woody reúne varias cualidades. La principal es que es un líder nato. No solo por ser el juguete preferido de todos los que tiene el dueño, Andy. Como todo líder, no demora mucho en tomar decisiones que no solo lo afectan a él, sino a todo el grupo. Cuando arranca la película, se lo ve encargándose, como maestro de escuela, de pasar lista y asegurarse de que todos los juguetes estén presentes. También es quien asigna tareas para cada uno de los juguetes en un intricado plan de acción diseñado para infiltrarse en la casa de Sid, el vecino más o menos malévolo en la primera película.

Pero Woody también tiene un costado menos seductor. Cuando él mismo es secuestrado por un coleccionista de juguetes en la segunda película y sus amigos van a rescatarlo, él se niega a regresar con sus compinches. En esa película Woody revela su faceta vanidosa y egoísta, y el personaje adquiere así algo más de densidad y profundidad.

El liderazgo de Woody es, además, heroico. Él no tiene reparos en arriesgarse a salir montado en el perro salchicha de la casa, para recuperar al pingüino que la madre de Andy “sacrifica” en una venta de jardín. Por último, es un líder que —luego del aprendizaje adquirido en la primera película— prefiere sumar nuevos adeptos y aliados que mantener el grupo cerrado y así reforzar su influencia sobre los demás juguetes.

En la segunda película, cuando ya sorteó el desafío de Buzz Lightyear a su liderazgo, Woody incorpora nuevos personajes al grupo, probablemente a sabiendas que de esa manera solo crecerá su legitimidad como conductor del colectivo. En ese sentido, el de Woody es más parecido al estilo de conducción de, por ejemplo, Juan Domingo Perón. El político argentino no tenía problemas en incorporar a su movimiento a personas de distintas —y hasta antagónicas— corrientes de pensamiento.

Pero Woody también es capaz de renunciar al puesto de conductor por sus principios. En la tercera película, cuando el grupo de juguetes llega a una guardería donde parece que van a pasarla muy bien tras el supuesto abandono de Andy (que ya es un adolescente), Woody prefiere quedarse solo antes de seguirle la corriente a la mayoría, que quiere quedarse ahí.

Las características principales del personaje (gritón, optimista, hiperactivo) fueron creadas por el grupo de guionistas y realizadores que fundaron Pixar, entre ellos John Lasseter, Pete Docter y Andrew Stanton. Pero el diseño final del personaje fue del animador Bud Luckey, quien falleció en enero de este año. Fue él quien no solo le dio su aspecto, sino también su condición de cowboy: “Me pareció más interesante hacerlo así, por el contraste que eso implica al tener, en frente, a un hombre del espacio”, dijo Luckey hace unos años cuando contó cómo fue que se le ocurrió diseñar a Woody.

Hace unos días se conoció —a través de dos adelantos en video— que el año que viene se estrenará la cuarta película de la historia, en la que se incorporarán tres nuevos personajes: Forky, Ducky y Bunny.

El grupo de juguetes con rasgos de adultos sigue creciendo, pero en el punto “Ur” de la historia sigue estando un vaquero que empezó siendo un juguete vintage —como se ve en Toy Story 2— pero cuyas aventuras le dan un aire de tradición y modernidad al mismo tiempo.

Su lema no lo llevará “Al infinito y más allá” como a su socio Buzz, pero Woody ya se aseguró uno de los lugares entre los clásicos personajes de animación. El propio Lasseter  —uno de sus padres— recordó el impacto que le causó ver a Woody convertido en un juguete de verdad, en las manos de un niño: “Fue unos días después del estreno de la película. Nunca me voy a olvidar de la expresión en la cara de ese niño. Era la primera vez que veía a un personaje que creamos en las manos de alguien. Ese personaje ya no nos pertenecía. Le pertenecía a ese niño”.

En realidad, Woody ya nos pertenece un poco a todos.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)