Nombres del Domingo

Winona pisa fuerte otra vez

Su protagonismo en la campaña de Marc Jacobs vuelve a poner a la actriz en el centro de todas las miradas.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Winona Ryder

Hollywood, bien llamada la ciudad de los sueños, por momentos también parece ser el lugar de las segundas oportunidades. O al menos para algunos. Sobre todo para las verdaderas estrellas. Y allí, en esa categoría, entra Winona Ryder, la eterna niña rebelde del cine norteamericano, que ahora, de la mano del diseñador Marc Jacobs y con el voto de confianza de Netflix, está viviendo un mediático revival.

"Está tan bella y auténtica como siempre", declaró Jacobs para anunciar la presencia de la actriz en su nueva campaña de la colección otoño-invierno 2015. A los 43 años, tiene el mismo rostro naif y gesto sensual que hace 25 años, cuando hacía historia con el estreno de El joven manos de tijera. En las fotos de David Sims se la ve atractiva e irreverente por igual. El pelo corto y desarreglado hace contraste con el señorial tapado invernal que lleva sobre sus hombros. Y eso, a ella, le calza a la perfección.

Ryder es fan de los diseños de Jacobs desde hace más de 15 años. De hecho, cuando fue acusada de robar en el centro comercial Saks Fifth Avenue de Beverly Hills, en diciembre de 2001, varias de las prendas que sustrajo eran del modisto, entonces además director artístico de Louis Vuitton. Y la cosa no termina allí; la actriz acudió al juicio con un vestido del mismísimo Jacobs. En aquel entonces fue condenada por hurto mayor, robo y vandalismo. La sentencia implicó tres años de libertad condicional, 480 horas de servicio comunitario, una multa de 3.700 dólares y la imposición de acudir a tratamiento psicológico. Además, las audiencias sacaron a la luz algunas verdades nunca dichas, como su consumo desmedido de medicamentos. Lejos del enojo, Jacobs actuó como su amigo incondicional, y en 2003 ayudó a levantar un poco su popularidad contratándola como la imagen de su campaña primavera-verano.

En carrera.

"Con todo lo que amo la interpretación, quizá porque llevo en ello desde muy joven, necesitaba tiempo para mí, para mimarme, para saber qué es lo que me hace feliz además de hacer cine", contó a El País de Madrid. Para arrancar esta segunda etapa de carrera eligió el cine independiente, con películas como The iceman (2012), The Letter (2012) y Homefront (2013). Así marcó un perfil bien distinto al de los años 90, cuando su rostro brilló en las marquesinas con films que marcaron la adolescencia de toda una generación: La edad de la inocencia (1993), La dura realidad (1994), Mujercitas (1994) e Inocencia Interrumpida (1999).

Ahora, su regreso también abarca la televisión, donde ya está trabajando en la serie Supernatural para Netflix (ver recuadro) y la miniserie Show me a hero. Además, el nombre de Tim Burton y la probable colaboración de la actriz en Beetlejuice 2 suenan cada vez con más fuerza. "Soy alguien a quien se le presentan muchas oportunidades", señaló al diario madrileño.

Pero además de cada situación aprovechada al máximo, Winona ha desarrollado una gran capacidad de recuperación. No habla de arrepentimientos ni mira atrás. Hace algún tiempo, dijo en una entrevista con la revista Interview que su vergonzoso arresto y posterior juicio fue lo mejor que le pudo haber pasado. Y dio el capítulo por terminado. Era hora de mirar para adelante. "No te voy a decir que no hago planes pero sí que pienso que la mejor forma de vivir es en el presente", sostuvo.

Sus palabras no son casuales, sino consecuencia de una historia de vida. Sus padres —Cindy Palmes y Michael Horowitz— siempre estuvieron vinculados al mundo editorial y cuando Winona tenía siete años se mudaron a California a vivir en una comunidad donde no había electricidad. En su tiempo libre, la niña empezó a leer y se hizo fanática de la clásica novela El guardián entre el centeno, del escritor J. D. Salinger. A falta de televisión, su madre le proyectaba películas en una pantalla ubicada en el granero. Y así, nació en ella el interés por la actuación.

Empezó a tomar clases de teatro en el American Conservatory Theater (San Francisco) a los 12 y poco tiempo después obtuvo su primer papel en la pantalla grande. Fue en el film Lucas, inocencia en el amor (1986), de David Seltzer, donde junto con su carrera nació su apellido artístico. Y, como suele suceder en estos casos, una cosa trajo a la otra. El gran Tim Burton quedó impresionado con su actuación y la llamó para sumarse al elenco de Beetlejuice (1988). Volvió a trabajar con Burton en El joven manos de tijera (1990), una película que además de recibir muy buenas críticas recaudó 56 millones de dólares. Allí era la novia de Edward, interpretado por Johnny Depp, de quien fue pareja tres años. Las críticas positivas siguieron con Mi madre es una sirena (1990), junto a Cher y Christina Ricci, que le valió una nominación al Globo de Oro a mejor actriz de reparto. Esa vez no lo ganó, pero sí lo hizo tres años más tarde, por su rol en La edad de la inocencia, basada en una novela de Edith Wharton y adaptada por Martin Scorsese, a quien considera "el mejor director del mundo".

En las últimas dos décadas trabajó desde con Woody Allen hasta con Adam Sandler o Al Pacino, debutó en el Festival de Sundance y se ganó una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Es que sus mayores traspiés han ocurrido, siempre, fuera de la pantalla. Y también siempre ligados a una sola cosa: su cleptomanía. Sin embargo, el último lustro no ha tenido grandes sobresaltos. Winona lleva una vida discreta —sin parejas ni hijos— en San Francisco. Sus sitios más frecuentados son las librerías y los parques. Pero Hollywood, a 600 kilómetros de distancia, hace que, cada tanto, la actriz vuelva a brillar. Como si aquello de "Winona forever" (Winona para siempre), el mítico tatuaje que Depp se hizo mientras fueron pareja, hubiera sido un buen presagio.

Amigos en las buenas y las malas.

"Winona y yo somos amigos desde hace 15 años. Apareció por primera vez en nuestra campaña en 2003". Así presentó el diseñador Marc Jacobs en las redes sociales a la última protagonista de su nueva colección. Junto a Emily Ratajkowski, Sophia Coppola y Willow Smith, la campaña también rescata del olvido a la mítica Cher, quien acaba de ser portada de la revista Love con el titular Chers back!

Su próximo gran paso: Netflix.

El regreso de Winona Ryder también incluye la televisión, esta vez por Netflix. En su primer protagónico para una serie, la actriz interpretará a Joyce, la madre soltera de un niño desaparecido que en su búsqueda manifiesta una fuerza que no sabía que poseía. Se trata de un drama sobrenatural ambientado en los 80. El elenco lo completa el actor David Harbour, de The Newsroom.

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