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Una vida portentosa que desafió todo diagnóstico

Fue desahuciada a los pocos meses de nacer, pero ni su padre ni ella se rindieron. La historia de Becky Sabah fue convertida en un libro de memorias con la ayuda del médico psiquiatra Miguel Ángel Cherro.

Becky Sabah rodeada por sus familiares, quienes la impulsaron a escribir sus memorias.
Becky Sabah rodeada por sus familiares, quienes la impulsaron a escribir sus memorias.

El hombre llevaba a la bebé en brazos. El médico pediatra había sido terminante: “la niña tendría muy pocas chances de vivir”. El hombre se llamaba Felipe Sabah, pero familiarmente le decían Chelebi, típico apodo turco de los primogénitos varones. Apesadumbrado comenzó a caminar hacia la puerta del consultorio, pero de pronto volvió sobre sus pasos y encaró al médico.

-Pero, ¿y si vive?

Y aquella niña, Becky Sabah, lleva 65 años de vida. Con una tetraplegia casi total, esta mujer logró sortear innumerables dificultades desde entonces. La tozuda negativa del padre a aceptar el funesto destino para su hija tuvo mucho que ver con este milagro.

“Yo no creo ser un ejemplo de nada, me tocó vivir de esta manera y he tratado de superar las dificultades que han sido muchas. Pero me parece que, después de todo, toda esta experiencia tal vez sea algo que pueda aportarle a los demás para superar otros problemas”, dice Becky Sabah con desarmante sencillez.

Y para ello se propuso contar su vida, la peripecia que comenzó con aquella temprana visita al médico como una carrera de obstáculos permanentes. Le pidió ayuda al médico psiquiatra Miguel Ángel Cherro, a quien conoce desde hace más de tres lustros y con quien ha trabado una entrañable amistad.

“Abarcar el espectro de vida de una persona es muy difícil, el trabajo fue desde esta base, plantearnos con absoluta sinceridad, ser auténticos, no ser edulcorados, llamar a las cosas por su nombre”, relató por su parte Cherro.

Y con esa premisa comenzaron a escribir esta historia de vida cargada de desafíos desde el primer aliento y titulada Chelebi dijo: ¿y si vive?.

En la infancia de Becky las personas discapacitadas no contaban con centros de enseñanza preparados, sobre todo, para el tipo de limitaciones con el que una niña como ella tenía. La Escuela Roosevelt fue providencial para los primeros años de formación escolar. Los problemas comenzaron cuando Becky quiso pasar a la enseñanza secundaria.

“Tuve que cursar varios años en instituciones privadas, escondida en grupos de estudiantes”, cuenta Becky.

Al llegar a los años de bachillerato fue más complicado aún. “Ya eran tiempos de dictadura y no había lugar para alguien como yo. Me acuerdo de un director de liceo que era militar y me dijo que yo no podía estudiar allí por discapacitada, judía y mujer”, recuerda.

Pero, pese a todo, pudo completar sus estudios en el liceo Dámaso Antonio Larrañaga. Y no terminó allí. Continuó estudiando en la línea que más le interesaba, la psicología. “La facultad de psicología había sido cerrada por la dictadura, cuando volvió a reabrirse después de unos años se hizo un acuerdo para homologar el título, di los exámenes y los aprobé con lo cual obtuve el título”, cuenta.

Biografía complicada

Escribir una biografía siempre es una tarea compleja, una empresa vasta que requiere de la enorme paciencia del biógrafo. Para el psiquiatra que tomó la tarea resultó todo un desafío.

“Hay temas que son muy escabrosos de plantear con un extraño, pero Becky lo manejó con absoluta solvencia y fue realmente un placer y surgieron temas que pueden ser muy complicados en otras manos y aquí se cerraron en forma muy sencilla y muy bien tratada, con mucha dignidad, con mucha altura”, señaló el médico a Domingo.

Las enormes limitaciones no impidieron que Becky tuviera una vivencia íntegra como mujer. “Pero a pesar de haber tenido pareja, decidí que no quería tener hijos, no sólo por lo complicado que podía ser para mí, sino también para evitarle al niño el tener una madre en estas condiciones”, dice Becky.

No fueron los únicos puntos complicados en su vida. Durante su juventud Becky se cuestionó su origen judío, pero con el tiempo comenzó a integrarse a la comunidad judía en Uruguay y actualmente lo expresa con orgullo. “Lo considero uno de mis principales logros, sentirme una mujer judía”, asegura.

Su delicado cuadro de salud ha dado lugar a numerosas intervenciones. Una de las últimas y de las más complejas fue la extirpación de un riñón debido a recurrentes procesos infecciosos.

En su vida cotidiana, Becky requiere tanto de un software que le permite comunicarse, como de apoyos mecánicos para ir al baño o acostarse. También necesita una asistente personal durante las 24 horas, ya que no puede valerse por sí misma en algunas cuestiones básicas.

“Lo que más me enoja de esta situación es que desde que soy jubilada no tengo ningún tipo de apoyo financiero para costearme a mi asistente, por ejemplo, y demás gastos considerables que me veo obligada a hacer”, se queja.

Pero ello no la desanima. Desde hace años, Becky Sabah es una figura central en el Área de Discapacidad de la Comunidad Judía (Kehilá), donde su aporte fue pionero como profesional.

Sobre este punto, Cherro opina que su destacada capacidad intelectual ha sido una herramienta vital, tanto para ella como para su labor de apoyo a los otros. “Hay en ella una inteligencia que no es normal en el común de la gente, tiene un nivel de inteligencia que es superior al término medio, una persona que está limitada desde el punto de vista motriz pero desde el punto de vista intelectual vuela”, asegura el psiquiatra.

Y la compara con el genial físico británico Stephen Hawking, quien padeció una tetraplegia completa durante buena parte de su vida adulta. “Yo no sabría decir si es una compensación, como por ejemplo ocurre en otras personas, por ejemplo el caso de Stephen Hawking. Yo creo que Becky es bastante parecida, con una diferencia y es que él pasó una cantidad de años de una vida normal y en el caso de ella el trastorno fue muy temprano a los pocos meses de vida”, apunta.

Pese a ello, Becky no suele pensar en sí misma como un ejemplo de resiliencia. De hecho, prefiere colocar sus limitaciones en un segundo plano.

“Lo que está mal para mí, es que antes de describir cualquier condición en mí, aparezca la condición de discapacidad y yo me siento que soy muchas cosas además de ser una persona con discapacidad. Sé muy bien que lo soy, no tengo dudas al respecto. Pero no es lo único que soy y tal vez tampoco lo esencial, aunque está ahí siempre, pero no soy lo único como tampoco lo es ninguna persona en situación de discapacidad”, sostuvo en una reciente entrevista.

Permanentemente rodeada por su familia, en particular por sus sobrinos, a ellos debe la idea de llevar su vida a un libro con la ayuda de Cherro. Con un ojo puesto en la educación y basada en su propia experiencia Becky pensó en sus memorias como un aporte y a la vez un reclamo para una educación verdaderamente inclusiva. “Afortunadamente la sociedad ha cambiado, han mejorado muchas cosas, pero todavía falta mucho para las personas que tienen alguna discapacidad”, apunta.

El sábado 15 de diciembre pasado tuvo la oportunidad de decir estas cosas ante un público que se congregó en los salones del Argentino Hotel de Piriápolis. Cuando terminó la presentación muchos se aproximaron a pedirle un autógrafo. Con absoluta naturalidad Becky colocó una lapicera en su boca y con destreza firmó ejemplares. Un gesto mínimo y enormemente revelador.

Junto a María Inés Obaldía y Miguel Cherro en la presentación.
Junto a María Inés Obaldía y Miguel Cherro en la presentación.

Memorias de una mujer que no se rinde

Chelebi dijo: ¿y si vive?, es el título del libro que lleva por subtítulo: La portentosa vida de Becky Sabah. Escrito por el psiquiatra Miguel Ángel Cherro, publicado por Editorial Rumbo ($ 400), en librerías.

El título alude al apodo del padre de Becky, Felipe Sabah, en la anécdota inaugural que muestra cómo desafió los adversos diagnósticos médicos y fue el pilar principal en el desarrollo de Becky.

“Me parece importante el trayecto, el periplo de vida que Becky siguió y creo que es un buen ejemplo para las generaciones futuras en cuanto a superar dificultades”, señaló Cherro.

Becky contrajo poliomelitis a los cinco meses de edad. La enfermedad se encuentra erradicada en Uruguay desde hace más de 20 años, pero en la época en que nació Becky aún era un azote en muchos países.

El pasado sábado 15 de diciembre se presentó el libro en el Salón Dorado del Argentino Hotel de Piriápolis, con la participación de la conductora María Inés Obaldía, amenizado con canciones de su sobrina Sara Sabah.

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