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Victoria Tolosa Paz, la nueva estrella del peronismo

Candidata a diputada en Argentina y amiga del presidente, Victoria Tolosa Paz construyó su capital político más en la gestión que en los cargos electos.

Victoria Tolosa Paz
Victoria Tolosa Paz.

Todavía no se instaló (tal vez nunca llegue a hacerlo) el relato de que Victoria Tolosa Paz sería “la nueva Cristina”. La hipótesis es tentadoramente fácil. Como Cristina Fernández, Tolosa Paz se ajusta a los cánones de lo que buena parte de nosotros entendemos por “bella”, domina la retórica y ha sabido navegar las siempre bravas aguas de la política argentina. También como lo estuvo Cristina, está casada con un hombre con poder y desempeño en la política. Otra coincidencia: obtuvo su título universitario (en su caso, contadora) cuando ya estaba militando políticamente.

Victoria Tolosa Paz - Cristina Fernández
Cristina Fernández y Tolosa Paz.

Pero Tolosa Paz “recién” arranca. Hasta ahora, ha sido una funcionaria y jerarca de confianza de varias administraciones, una gestora más que una figura. El puesto más relevante para la que fue electa es el de concejala (o edila), al que accedió en 2017.

En comparación, a la edad que Tolosa Paz tiene actualmente, 51, Cristina ya había sido diputada y senadora tanto a nivel provincial como nacional (con tres años más que Tolosa Paz, Cristina había ganado su primera presidencia).

Este año, será el primero en el cual Tolosa Paz ponga en juego su capital político para postularse a un cargo relevante: diputada nacional por la provincia de Buenos Aires (o sea, todo lo que rodea a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, o CABA). En otras palabras, su trayectoria ha sido distinta en comparación con Cristina, al menos hasta ahora.

Oriunda de La Plata (como Cristina), proviene de una familia relativamente privilegiada y “cheta” es una clasificación que la ha acompañado durante años. Algún detractor la quiso descalificar como “una princesa que jugaba al hockey”. Una curiosidad: su padre es astrólogo y hace tres años adelantó que en 2020 habría “un cambio planetario con un bloqueo económico total”.

Su familia era de orientación política “radical” (el gentilicio de los afiliados o afines a la Unión Cívica Radical), no peronista. Pero tal como su ahora compañero dentro de la coalición gubernamental (Frente De Todos) Leandro Santoro, de un origen radical gravitó hacia el peronismo.

El primer cargo de Tolosa Paz, en 2001, fue bajo la jerarquía de Hilda Duhalde, esposa del expresidente Eduardo Duhalde, en el Consejo Provincial de la Familia y Desarrollo Humano. Ese primer puesto, de alguna manera, marcaría su futuro y perfil dentro de la política: el de alguien dedicado en particular al desarrollo y la asistencia social. Hasta hace muy poco, cuando renunció para presentarse como la candidata a diputada, era la presidenta del Consejo Nacional de Políticas Sociales, un organismo paralelo al Ministerio del Desarrollo Social, nombrada para ello por el presidente Alberto Fernández.

Se casó joven, con 20 años, y tuvo tres hijos con su primer esposo (un hombre que no figura ni en Google). Se divorció y en 2007, con 37 años, conoció a Enrique “Pepe” Albístur, por entonces de 60. Cinco años después se casaron y lo celebraron en un caro hotel con 400 invitados.

Su ahora esposo merecería una nota aparte: fue secretario de medios en el gobierno de Néstor Kirchner y es un publicista político de larga (y discutida, cuándo no) trayectoria en su país. Además, es el propietario del apartamento en el cual vivía el presidente argentino antes de asumir.

Albistur tiene siete hijos de su primer matrimonio, a los que se sumaron los tres de Tolosa Paz. De ahí que hace pocos días, se viralizara un spot de campaña electoral de la política en el que ella dice que tiene 16 nietos y una nota en la que enumera los nombres de todos ellos.

Esa nota fue de las más light de la candidata. Por lo general, sus apariciones ante cámaras son bastante más confrontativas.

Hace unos meses, el diputado opositor al gobierno del Frente de Todos Fernando Iglesias, quien no es precisamente recatado o diplomático, terminó pidiéndole al productor del programa A dos voces que por favor le trajeran a otro debatiente, porque Tolosa Paz “no lo dejaba hablar”. Además, agregó Iglesias, era muy difícil debatir con ella porque era una “mujer bonita”.

Es que Tolosa Paz habla con rapidez y fluidez. En ocasiones, es como si entrara en un trance en el cual se compenetra tanto que a veces parece perderse lo que le dicen. En otro debate televisivo, en el mismo programa recién mencionado, venía hablando con vehemencia y su contrincante le dijo: “Vayan a hacer las compras”. Ella siguió de largo, como si nada. Pero un compañero suyo increpó al autor de ese comentario. Ella se detuvo y le preguntó a su acompañante: “¿Qué dijo?” “Que vayas a hacer las compras”. La política no tardó en aprovechar eso para largarle alguna parrafada más, ahora centrada en el supuesto machilurismo de su adversario.

La combatividad de Tolosa Paz en los debates televisivos, además, se da en los canales que son opositores al actual gobierno (Argentina no tiene prácticamente medios “neutrales”). Ella va a todos esos programas en los cuales el kirchnerismo no solo es mala palabra sino un anatema, una herejía, una afrenta a todo lo caro del conservadurismo argentino.

Es en parte gracias a esa actitud aguerrida y de trinchera que adquirió el alto perfil que tiene actualmente. No se amilana. Sin embargo, varios analistas y comentaristas de la política argentina la señalan como una “albertista” antes que una “cristinista”.

En esa evaluación es probable que incida la amistad entre el presidente argentino y su esposo. También que, supuestamente, Cristina Fernández no la bancaría. Según esta teoría, la actual vicepresidenta movió sus fichas en las elecciones municipales de 2019 en La Plata y promovió una candidata “cristinista”, lo cual llevó a elecciones internas donde Tolosa Paz perdió por muy poco.

Alberto Fernández, Enrique Albistur, Victoria Tolosa Paz
Alberto Fernández, Enrique Albistur, Victoria Tolosa Paz

Esas internas le quitaron la posibilidad de postularse para intendenta en su ciudad, además de que la candidata de Cristina terminó perdiendo contra un candidato del PRO, del expresidente Mauricio Macri. Pero ella se desentiende de esos rótulos y teorías. Si efectivamente existe un encono entre ella y Cristina, nunca lo ha explicitado, siguiendo la máxima de Perón: “Adentro a los sillazos, afuera a los abrazos”.

En vez de jugarse a una corriente u otra, Tolosa Paza parece querer representar un camino distinto, que toma tanto lo combativo de Cristina Fernández como lo pragmático y dialoguista de Alberto Fernández.

Más allá de todo eso, ella tiene chances reales de ganar una banca de diputada. Principalmente, porque lo hace compitiendo por la provincia y no la ciudad de Buenos Aires, como Leandro Santoro. En la provincia, el peronismo es mucho más fuerte que en la ciudad.

Si efectivamente resulta electa, otros vaticinan que desde allí empezará a construir un nuevo intento de postularse para intendenta de La Plata, esta vez asegurándose apoyos que no la obliguen a ir a una interna. Habrá que ver. La política argentina es tan dinámica que tal vez solo su padre tenga un vaticinio más o menos sólido de lo que podría depararle el futuro


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