VIAJES

Viaje por California en modo motorhome

Con el transporte y el alojamiento resueltos en un solo paso, dos familias se lanzan a la ruta en un circuito que los lleva de Los Ángeles al parque Yosemite; consejos a la hora de vivir la aventura.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Viajar con el alojamiento resuelto es una gran ventaja (Foto: Shutterstock)

Mi hijo de cinco años insiste en que la idea fue de él. Que desde que vio aquel capítulo de Peppa Pig en que toda la familia de chanchitos sale a la ruta en su "casita rodante", él supo que quería hacer lo mismo. Lo cierto es que el sueño de viajar a bordo de una motorhome, RV (por Recreative Vehicle o vehículo recreacional), camper o autocaravan, entre sus distintos apodos, empezó a tomar forma a fines del año pasado, cuando nos animamos a reservar esta suerte de all inclusive sobre ruedas, en lo que sería una travesía de dos semanas y 2500 kilómetros por California en julio.

Con buenas rutas, paisajes de película y una arraigada cultura de viajeros "caracol", por eso de llevar la casa a cuestas, Estados Unidos es un buen punto de partida para iniciarse en el submundo de las campers.

Nosotros éramos cinco: dos adultos y tres chicos de 15 , 10 y 5 años. Nuestros amigos Bernie y Sole, con sus hijos de 15 y 7 años, no sólo se sumaron al viaje, ayudaron a planificarlo (hay que reconocer que Bernie fue el único que se abocó a estudiar los mapas, rutas y distancias que supondría el periplo; los demás paveamos pensando en si cocinaríamos platos gourmet o terminaríamos comiendo ravioles en lata), sino que se animaron a alquilar un vehículo aún más grande que el nuestro. Un verdadero palacio rodante, el suyo. Y un desafío para dos familias de novatos como las nuestras, desacostumbradas a las dimensiones de lo que a primer golpe de vista se presenta como un camión Scania R730 V8.

Las ventajas de la vida en RV son conocidas para muchos, aunque la razón de ser de este compendio rodante es un principio único y universal: la libertad. Libertad para partir y llegar a la hora que se quiera, para cambiar de itinerario sobre la marcha, para comer donde a uno se le antoje o de no tener que parar para ir al baño. A ello se suman el ahorro que supone alojarse, comer y trasladarse en modo "todo-en-uno", sin tener que hacer y deshacer valijas (hay bastante lugar de guardado), con comodidades de la vida cotidiana incluidas: microondas, heladera, hornallas, baño con ducha, agua caliente. Incluso hay algunas que cuentan con TV de pantalla gigante, aunque no fue nuestro caso. En cuanto a las camas, había una camera por encima del asiento del conductor y acompañante, una cucheta con dos lugares en el fondo, y la mesa de comedor, que se convierte en una plaza más.

También hay desventajas, desde ya. La primera la descubrimos al primer volantazo, cuando salieron todos los objetos disparados por el aire. Como una película clase B del Exorcista, se abrieron los cajones que quedaron mal cerrados, voló el detergente, la cámara de fotos, los arándanos que quedaron sobre la mesa... Incluso el menor de la familia salió despedido de la cucheta de arriba, y aterrizó en el otro extremo del vehículo. Más que por el golpe, lloró porque todos nos reímos de su aventura voladora. Es una primera lección, un tanto brutal pero sumamente efectiva, para mantener el orden en "la casa", guardando todo, absolutamente todo, antes de arrancar. La otra manera de garantizar cierta limpieza en el nuevo hogar fue de iniciativa propia: a un dólar por día, los más chiquitos se esmeraban en barrer, limpiar y hacer las camas como podían.

Un detalle no menor es que está la opción de alquilar la ropa de cama y la vajilla, que se cobran por día. La vajilla la obtuvimos gratis gracias a Sole, que ofició de improvisada traductora inglés-portugués en la oficina de alquiler. En cuanto a la ropa de cama, hicimos las cuentas y nos resultó mucho más económico comprar sábanas, almohadas y cubrecamas que alquilar el set: gastamos US$ 60 en total; no serían de 1000 hilos de algodón egipcio, pero cumplieron decentemente su función, y las trajimos con nosotros.

Al tema del vaciado del depósito, por razones obvias, le tenía cierta idea antes de iniciar el viaje. En algunas estaciones de servicio y en todos los campamentos de RV se puede desagotar el tanque de aguas grises y negras (de la cocina y del baño) y llenar nuevamente el tanque de agua, que se valorará más que nunca y se cuidará prácticamente como en tiempos de guerra. El trámite resultó bastante más simple y rápido de lo que imaginaba, aunque para ser justos, hay que decir que la tarea recayó enteramente en el hombre de la casa. Para controlar los niveles de los depósitos de agua, junto con los de luz o gas, hay un tablero a tal fin junto a la puerta de entrada (también allí está el generador de electricidad, para usar por ejemplo el microondas cuando el vehículo está apagado).

Decoración rutera.

Los norteamericanos se toman muy en serio esto de vivir sobre ruedas, y es asombroso ver la energía que invierten en hacer del RV lo más parecido a un hogar. Alfombra, felpudo con leyenda de Bienvenido, sillas, mesa con mantelito de flores, parrilla portátil (que ya comienza a humear a las 5 de la tarde) guirnaldas con luces de colores, banderita de Estados Unidos y hasta perro recostado en el "porche", nuestros vecinos desplegaban, cual vendedor de alfombras marroquí, todo su arsenal hogareño apenas ponían el freno de mano. Nuestra sencilla RV, desprovista de decoración alguna, parecía una casa despintada y sin flores al lado de estas maravillas de la decoración rutera.

Las reglas de convivencia también son simples pero hay que respetarlas a rajatabla. Por ejemplo, existen horarios especiales para usar el generador (bastante ruidoso por cierto), y hay que asegurarse de haber apagado bien las llamas si se prendió un fuego. A nosotros nos llamaron la atención (con justa razón) por hablar y reírnos más fuerte de lo permitido, una noche de ronda de chistes y fogata (ojo que a la noche la temperatura baja varios grados en el bosque).

Hay campamentos cuya ocupación se agota rápidamente, por lo que conviene reservar al menos con dos días de anticipación si se tiene planeado pasar por ese sitio. Un caso aparte son los campamentos de Yosemite, el parque del que se enamoran unos 3,5 millones de visitantes cada año. Allí se debe reservar hasta con varios meses de antelación si uno quiere asegurarse un lugar en alguno de sus varios campamentos, aunque hay algunos muy recomendables en las afueras del parque también (tales como Yosemite Pines RV Park, a 35 kilómetros, o Mono Vista RV Park, a 19 kilómetros).

Lo que definitivamente no se recomienda es pasar varios días en una gran ciudad a bordo de un RV. Si bien la mayoría de las principales urbes tiene al menos un estacionamiento para estos vehículos (Nueva York cuenta incluso con uno con vista a la Estatua de la Libertad), generalmente están llenos, son caros y están en las afueras de los circuitos turísticos.

La pregunta del millón es si resulta más barato alquilar RV que auto y hotel por separado. La respuesta depende de varios factores. Como siempre, la anticipación con la que se reserva es determinante, además de la temporada, la cantidad de días, el tamaño del vehículo y el número de personas. Para una familia de cinco como la nuestra, en más de un hotel o motel de ruta hubiésemos tenido que reservar dos habitaciones, por lo que sí nos resultó más económico. En una familia de tres la ecuación tal vez hubiese sido inversa.

En líneas generales, un alquiler en enero para un motorhome de 28 pies y para seis personas cuesta US$ 127 por día, mientras que en temporada alta (verano boreal) trepa a 200.

Sí se ahorra mucho en las comidas, aunque lo ideal es mechar la cocina con algunas salidas a comer afuera (más no sea a un In-n-Out, local de hamburguesas del Oeste que se convirtió en el preferido de los chicos). O comprar platos caseros en supermercados como Whole Foods o Ralphs (bandejitas de sushi incluidas), y comerlos en el motorhome. Si la opción es cocinar, hay que procurar que no haya mucho humo, caso contrario suena la chicharra del smoke detector (detector de humo). *LA NACIÓN/GDA

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