Tendencias

Cada vez más personas pagan por contenidos online

Con servicios y aplicaciones de alto diseño y precios razonables, consumidores en todo el mundo dejan de lado reticencias y se suscriben a plataformas que ofrecen desde películas y música hasta información.

compras onllne
Foto: Shutterstock

En el principio era todo gratis, sin controles ni peajes, sin aduanas ni fronteras. Sonido, video y texto: todo fluía a través de las primeras versiones de la matriz informática, y nadie pagaba por ello. Pero esa libertad (¿o libertinaje?) no tomaba en cuenta aspectos como, por poner un ejemplo, los derechos de los autores. Ese espíritu, además, tenía su correlato en la proliferación de archivos dañinos (virus, malware), que infectaban todo a su paso. "Nos malacostumbramos a que todo era gratis", dice el empresario tecnológico Pablo Brenner sobre la subjetividad respecto a pagar por contenidos en la web. De aquella época, unos 15 años atrás a esta, mucho cambió. Hoy, cerca de 600 millones de personas pagan regularmente sus cuotas mensuales para, entre otras cosas, leer publicaciones, ver películas, escuchar música o proteger su computadora.

El precio de lo gratuito era que había que invertir horas de búsquedas y estudios para encontrar los archivos deseados, aprender cómo "crackear" un programa (como Photoshop, por ejemplo), dónde conseguir las versiones más actualizadas del antivirus preferido, dónde ir a buscar los subtítulos para la película de culto de Akira Kurosawa que durante tanto tiempo uno quiso incorporar a la videoteca digital, y así.

En ese caótico paisaje, solo aquellos con más tiempo disponible para buscar e investigar prosperaban y podían aprovechar la cornucopia de contenidos disponibles en la web. Con un trabajo (o dos), familia y la pretensión de una vida social más allá de los confines del hogar, no queda mucho tiempo para aprender qué es un "magnet link" y por qué conviene usarlo.

Uno de los primeros que descubrió el valor de la comodidad en el panorama digital, cómo no, fue Steve Jobs. En 2003 lanzó iTunes, la tienda de música de su empresa. Por 0,99 centavos de dólar se podía comprar una canción, primero desde una laptop y luego desde un celular. Tres años después, arrancó Spotify. Sin pagar nada, pero soportando avisos, uno podía escuchar música non stop. Y un año después, Netflix dejó de enviar discos de DVD a los hogares para mandar las películas a través de la conexión a Internet, suscripción mensual mediante.

ITunes
Foto: Commons

Aunque cada una de esas empresas atraviesen períodos de turbulencias, han demostrado hasta ahora sustentabilidad y ganancias. ¿Cómo es en Uruguay? "Acá no hay una cultura de oferta, ni tampoco mucha predisposición a pagar por contenidos online", afirma el vicepresidente de la Cámara de la Economía Digital del Uruguay (CEDU), Marcelo Montado, y agrega: "Pero vamos hacia eso". Brenner coincide. Además, añade el empresario, hubo un cambio de actitud entre los consumidores: "Si vos pagás algo a un precio no muy alto, y tenés todo el contenido que querés, se hace más fácil que si cada vez que vas a mirar una película te cobran algo".

TENDENCIA

Montado se basa en la tendencia mundial de pagar por contenidos digitales para su evaluación, y el estudio de la empresa consultora Deloitte elabora todos los años —Predicciones TMT (por "Tecnología, Medios de Comunicación y Telecomunicaciones")— le da la razón. En el informe de este año, se estima que se llegará casi a 600 millones de personas que pagarán —suscripción mediante— por contenidos online (el estudio toma en cuenta los mercados de los países más avanzados).

Montado señala que para que el consumidor uruguayo esté dispuesto a comportarse de la misma forma, hay que elaborar un esquema construido sobre tres pilares: contenidos de calidad, una manera fácil y cómoda para acceder a esos contenidos, y un sistema de pagos que a la vez presente precios razonables y un modo de pago sencillo y práctico.

Tiene que ser así, agrega Montado, porque en la web la comparación es inmediata e implacable. "A un consumidor uruguayo que está suscrito a Netflix o Spotify, un servicio uruguayo le tiene que ofrecer una experiencia similar, tiene que ser comparable. Ese es el piso desde el cual hay que hay que arrancar. Por otra parte, el sistema de pago tiene que ser fácil. Usar la tarjeta una vez y no tener que preocuparse más". Cada uno de estos ingredientes, acota, son imprescindibles y complementarios.

celular, smartphone
Foto: Max Pixel

Leonardo Loureiro, de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), coincide en que el mercado uruguayo se va adaptando a las condiciones internacionales. Y que eso también se está viendo respecto a algo que, como comenta Brenner, todavía puede resultar raro imaginarse pagando: la información.

"A nivel internacional, está aceptado que para determinados contenidos de calidad, cuando uno los va a buscar a fuentes fidedignas y confiables, los paga. Hay partes del New York Times que son pagas, revistas especializadas como la del Massachussets Institute of Technology (MIT), que también. Hay una predisposición mayor a pagar por eso, y en cuanto a contenidos periodísticos o especializados, me da la impresión que está pasando lo mismo que con la música y las películas, en donde ya hay mucha gente cuenta ya con servicios pagos de música y cine".

Para Loureiro, ha habido un cambio en la mentalidad de muchos consumidores, que según él son más conscientes de que —como canta Cuarteto de Nos— "nada es gratis en la vida". "Creo que se ha ido educando a la gente que si hay un contenido que al consumidor le llega gratis, en el camino le van a pedir algo".

El mencionado estudio TMT 2018 parece confirmar esta corriente para los mercados que se encuentran mayoritariamente en el hemisferio Norte, ya que en el mismo se estima que la mitad de los consumidores adultos tienen dos suscripciones a medios de comunicación, y que para el año 2020, esa cifra aumentará a cuatro.

Algunos de los estudios que se llevan a cabo en Uruguay indican que, al menos potencialmente, hay fundamento para pensar que ese tipo de desarrollo pueda darse. Según la más reciente edición del Perfil del internauta uruguayo (de 2017), que todos los años presenta la consultora Radar, la cantidad de lectores de contenidos informativos online ha ido aumentando de forma constante: de 550.000 lectores en 2010 hasta 2.140.000 el año pasado: "El número de lectores de medios digitales se multiplicó por cinco".

Jessica Moreira, 26 años, es un ejemplo de consumidora digital actual. Actualmente, está suscrita a dos medios: New York Times y The Insider. Además, también hace donaciones: "Sí, a Brainpickings. No es un monto fijo, ni hay obligación. Te llega el newsletter y te dice que si querés, podés donar. Esta la opción mensual y la de una única vez. Yo voy donando de a una vez porque me gusta eso de no tener ese compromiso. Hay, también, una cuestión que es real: cuando la gente debita cualquier servicio en la tarjeta, es más difícil que se dé de baja. Por eso muchas empresas apuestan al débito automático en la tarjeta. A mí me pasó con Spotify, que entré a la promoción del servicio Premium que al principio es gratis. Después me olvidé de darle de baja. Por suerte, darse de baja de servicios digitales es mucho más fácil que de otros servicios. Esa es una gran ventaja".

mus

Un servicio de música uruguaya

Rafael Bonilla es el emprendedor tras el proyecto MUS, el equivalente uruguayo a Spotify, que cuesta 180 pesos por mes y que se especializa en música nacional, aunque también tiene un catálogo de música internacional.
Según su visión, "nadie quiere pagar, pero si el producto es bueno y a un precio accesible, entonces es más fácil". En el caso de MUS, Bonilla parece apostar al poder de la asociación. "Mucha gente dice que en YouTube escucha gratis, y es así. Pero muchas veces, uno no se acuerda de los nombres de las canciones favoritas. Si el servicio te recomienda bien, uno dice "Pah, ¿te acordás?". Es como cuando vas a una discoteca y te pasan buena música. Las recomendaciones, si son buenas, son importantes y pueden hacer que te quedes y termines pagando.
Para él, la experiencia hasta ahora (MUS empezó el año pasado) ha sido satisfactoria. "Aún es todo muy nuevo, pero el promedio de tiempo de escucha subió, lo cual es positivo. Para mí, ha sido una experiencia enriquecedora, pero hay mucho camino por recorrer. Siempre querés que sea mejor".

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)