Verano a puro dolor de barriga

| Según las emergencias móviles, en lo que va del verano se registra un 5% más de casos de gastroenterocolitis que en 2007. Estricta dieta aconsejan los médicos.

C. N.

Hay una palabra que por estos días se repite tanto como playa, vacaciones, bronceador o siesta: gastroenterocolitis. Tiene lógica que así sea, se trata de la clásica enfermedad estival que -al igual que la gripe en invierno- parece no dejar títere con cabeza. ¿Acaso hay alguien que no tenga un familiar, amigo o enemigo que no haya padecido en estas semanas diarrea, vómitos y/o dolor abdominal?

Los números lo demuestran: según la Unidad Coronaria Móvil se registra un 5% más de casos que en la temporada pasada.

No hay que alarmarse, la gastroenterocolitis es una enfermedad que en la mayoría de los casos se retira en pocos días, que no requiere medicación y que puede prevenirse cuidando la higiene personal y el estado en que se consumen los alimentos.

¿QUÉ ES? El término gastroenterocolitis remite a tres zonas del cuerpo: el estómago (gastro), el intestino (entero) y el colon (colitis). Se trata de una infección del tubo digestivo que puede ser producida ya sea por virus, bacterias o parásitos. La mayoría de los casos sucede cuando se ingieren alimentos o bebidas contaminados por esos microorganismos.

Los síntomas son bastante elocuentes: diarrea, vómitos, dolor abdominal, retorcijones, hinchazón de abdomen y sensación constante de ganas de ir al baño. El número de deposiciones diarias varía según la persona y el germen, pero puede ir de cuatro a más de diez veces.

Ese cuadro no debería ser motivo de preocupación en las personas sanas ya que se retira al cabo de unas jornadas de dieta (más de la mitad de esas diarreas mejoran en dos). Sin embargo, se recomienda que todas las personas que tengan una enfermedad de base (diabetes, hipertensión, patologías cardiovasculares) realicen una consulta.

También se debe recurrir al médico, aún la persona sana, si además de los síntomas mencionados se le suma un sangrado con la materia y/o fiebre, explica Asadur Tchekmedyian, médico gastroenterólogo y Profesor Adjunto de la Clínica de Gastroenterología (Hospital de Clínicas, Facultad de Medicina).

Asimismo, dado que los niños y lactantes son más propensos a la deshidratación, conviene consultar al pediatra para que decida si es necesario realizar una compensación con suero oral. En los niños también son síntomas de alarma los vómitos que impiden la alimentación, convulsiones y la depresión de consciencia.

Ahora, si el médico lo manda a casa solamente con una estricta dieta, a no alterarse. A menos que aparezca fiebre o sangrado en la materia, no se realizan exámenes paraclínicos.

Tampoco confundirse: un cuadro típico del verano, que se parece pero no es gastroenterocolitis, es la indigestión. Esta se debe a los cambios en las dietas o a los excesos, especialmente el del uso abusivo del alcohol al que algunos dan rienda suelta en vacaciones. Éste es el motivo por el cual aumentan las consultas médicas a fines de diciembre y principios de enero.

CIFRAS. Las estadísticas de las emergencias médicas indican que este año se produjo un aumento de las consultas por gastroenterocolitis en comparación con el verano pasado.

En el caso de la UCM, el incremento fue del 5%. De un total de 1.000 consultas diarias que allí se realizan, el 10% corresponden a la enfermedad estacional. La misma proporción se registra en SUAT, donde también se pasó de 1.700 atenciones en diciembre de 2006, a 2.350 en el mismo mes del 2007. Similar es el panorama en SEMM, donde en lo que va de enero, el 18% de las consultas corresponden a esos cuadros.

Los casos de gastroenterocolitis se duplicaron en adultos y triplicaron en niños en comparación con las consultas realizadas durante el invierno, según datos del Ministerio de Salud Pública.

Ese aumento es moneda corriente en verano, razón por la cual ninguno de los médicos consultados se manifestó sorprendido o preocupado ante esos datos.

¿POR QUÉ VERANO? Hay varios factores que inciden en que la gastroenterocolitis sea una fija estival. El más importante es que debido a las altas temperaturas los alimentos se descomponen más rápidamente. Por eso es importante respetar lo más posible la cadena de frío de los alimentos (ver servicio).

"En Uruguay no hay mucha cultura sobre eso. Es muy normal que la gente realice sus compras, las ponga en el auto, se cruza con un amigo, se pone a charlar y se olvida. Las cosas quedaron ahí y así se cortó la cadena de frío. Cuando un producto indica que tiene que estar a determinada temperatura, hay que respetarlo. Si el alimento se descongela y se vuelve a congelar, también se cortó dicha cadena. Eso puede ir de la mano de una infección", afirma Tchekmedyian.

En este sentido, los pescados, mariscos, lácteos y carnes son los que más cuidado requieren.

Otro factor que incide es la ingesta de agua que no siempre es potable, especialmente de quienes optan por el camping. Por tanto es fundamental hervir el agua cuando no se tenga certeza de que es apta para el consumo. Otra recomendación en pos de la prevención es mantener a las moscas lejos de los alimentos y lavar con hipoclorito frutas y verduras.

TRATAMIENTO. La cura viene de la mano de la disciplina. En primer término se debe evitar el café, chocolate, alcohol, verduras ricas en fibras (espinaca o acelga), y las bebidas gaseosas que contengan azúcar.

Tampoco es bueno el pan, los fritos, los tucos ni los lácteos. "Las diarreas hacen que desaparezcan algunas enzimas que ayudan a digerir los derivados de la leche, por tanto le va a costar más digerirlo y se va a sentir mal", dice el especialista.

En cambio resultan buenos el arroz, el agua sin gas, los grisines o galletitas al agua, la polenta, el pollo sin piel, la zanahorias y el queso magro con mucha discreción.

Es importante, afirma el médico, no dejar de comer, porque el hacerlo ayuda a mantener la función digestiva. Tampoco es recomendable la medicación antidiarreica ni interrumpir la lactancia materna.

En definitiva: si se cruza con la gastroenterocolitis póngase a dieta, tome líquidos sin azúcar y resista un par de días. Si no cede, y si además hay fiebre o sangrado, realice una consulta médica.

Las cifras

5% Es lo que aumentaron las consultas por gastroenterocolitis en la UCM hasta la fecha. Cada 1.000, 100 acuden por esto.

18% De los pacientes que solicitaron consulta en SEMM durante el mes de enero lo hicieron por cuadros de gastroenterocolitis.

Consejos para prevenir

La manipulación inapropiada de los alimentos puede provocar cuadros de intoxicación que podrían evitarse.

Aquí algunas recomendaciones de Virginia Natero, licenciada en nutrición y técnica en gastronomía: Mantener la cadena frío conservando los alimentos dentro de la heladera, no en el microondas ni en el horno, como suele suceder.

Cuando se compran productos que requieren frío, guardarlos lo antes posible en la heladera.

Comprar los alimentos en lugares seguros.

Lavar y desinfectar las frutas y verduras con hipoclorito.

Cuidar el orden dentro de la heladera: lo crudo por un lado y lo cocido por otro. No mezclar.

Si un producto se descongela, no volver a congelar. La única excepción es que el alimento pase por un proceso de cocción. Ejemplo: una acelga congelada convertida en pascualina se puede volver a colocar en el freezer.

Lavar los huevos antes de usarlos (romperlos).

El pollo, el cerdo y las hamburguesas se deben consumir siempre bien cocidos, nunca jugosos. También los huevos deben ingerirse bien cocidos.

Mantener una buena higiene de manos.

Utilizar siempre agua potable para lavar los alimentos.

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