El elegido I la ochava

Un tributo al sabor de lo prohibido

Allá por los años ‘20, en Estados Unidos se le llamaba Speakeasy a los locales que en tiempos de la Ley Seca se animaban a vender bebidas alcohólicas de forma ilegal y clandestina. Hoy, el concepto se modernizó, aunque se sigue utilizando para designar a los bares exclusivos y con algún tipo de política de puertas cerradas. 

Sin embargo, ese no es el caso de La Ochava Speakeasy, el gastropub que inauguró hace algunos meses en una de las esquinas más transitadas de Pocitos y que aprovecha el término para homenajear una época en la que dedicarse a la coctelería no era para nada sencillo.

"Nuestra propuesta es una forma de rendirle tributo a los barman de aquella época que, a pesar de una ley que les prohibía ejercer, siguieron trabajando y atendiendo a sus clientes", explica Álvaro Pereira, barman y uno de los propietarios del local. Y como parte de esa mística, detrás de la barra salen cócteles clásicos y de líneas "puristas", o como lo explica Álvaro: "Sin las modificaciones que fueron ganando dependiendo del lugar y la época". La carta ofrece un Negroni de receta original, un Oldfashioned con su correspondiente terrón de azúcar y un Pisco Sour al estilo peruano. Para los menos clásicos, en La Ochava también hacen "una relectura" de algunos tragos, como mojitos o daiquiris, a los que les suman frutas exóticas y hierbas. Pero su gran novedad son los cócteles en base a vino tinto, rosado y blanco. "Un poco para cambiar la idiosincracia de la gente y demostrar que con vino no solo se puede hacer sangría. Hay que saber buscar por otro lado...", comenta Álvaro. Todos los tragos cuestan entre 140 y 160 pesos.

En el local de dos plantas decorado con fotografías en blanco y negro de 1900 y muchas piezas compradas en remates, la gastronomía no es la protagonista, pero acompaña con altura. La carta incluye ensaladas, brusquetas, picadas, papas, algunos platos rápidos y una buena selección de dulces. Además, todos los miércoles y jueves hay shows de música en vivo. Y aunque no es un boliche para ir a bailar, después de las diez de la noche el clima de la barra invita a quedarse hasta la madrugada.

Dirección: Gabriel Pereira 3149.
Precio promedio: $ 350 por persona.
Horario: martes a sábado a partir de las 20 horas.

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