Nombres de domingo

Treinta años como la oráculo de la moda

La legendaria editora de la revista Vogue Anna Wintour celebró este mes sus treinta años como la mayor influencer de todos los tiempos. Wintour rompió todos los esquemas al llevar a celebridades políticas a la portada.

Símbolo vivo de la elegancia y el glamour, Anna Wintour, inconfundible.
Símbolo vivo de la elegancia y el glamour, Anna Wintour, inconfundible.

Le dicen la Reina de Hielo, también “la Villana vestida de Prada”. Para todos quienes la han tratado en forma personal es una figura intimidante. De aire distante, controladora al extremo, ha hecho de la puntualidad una marca propia. Hace pocos días festejó su cumpleaños 69 y también las tres décadas al frente de la celebérrima revista Vogue. Ha sido una influencer mucho antes de que existiera siquiera el concepto.

Anna Wintour es una leyenda viviente. En estas tres décadas ha tenido la última palabra sobre las modas en el vestir. Su historia personal, su carácter y su papel en los círculos más exclusivos ha inspirado un libro y una película muy conocida. Su dictamen es tan temido como esperado y no siente ningún tipo de remordimiento en cuanto a exclusividades.

“Creo que la gente critica nuestro mundo porque se siente excluida”, dice Wintour sin ambages al comienzo de un documental basado en su figura (The September Issue, 2009).

Wintour es también una descubridora nata de talentos. Fue determinante para impulsar las carreras de firmas de la talla de John Galliano o Alexander McQueen. De hecho, influyó directamente para su incorporación a Dior y Givenchy, respectivamente. Las portadas de Vogue se convirtieron por sí mismas en una marca diferencial. Por allí desfilaron desde Madonna a Hillary Clinton, de Melania Trump a Kim Kardashian. De este modo la mayor revista de modas y tendencias del planeta rompía el molde al colocar en su portada a celebridades en vez de a modelos profesionales. Todo ganancias, por cierto, ya que a diferencia de las modelos profesionales las celebrities no cobran por aparecer en portada.

Desde la cuna

Anna Wintour nació el 3 de noviembre de 1949 en Hampstead, Londres. Fue hija de Charles Wintour (1917-1999), editor del Evening Standard, y de Eleanor Trego Baker (1917-1995), estadounidense e hija de un erudito profesor de leyes de Harvard.

La célebre editora lleva el nombre de su abuela, Anna Baker. Su carrera en el periodismo comenzó a los 20 años en Londres cuando fue contratada como cronista de modas para la revista Harper’s & Queen. Al promediar la década de 1970 la contrató la famosa revista Harper’s Baazar y pasó a residir en Nueva York.

Ya en 1983 entró a la edición estadounidense de la revista Vogue, como responsable creativa. Gracias a su desempeño en el puesto fue nombrada directora de la edición británica de la revista, por lo que volvió a trasladarse a su ciudad natal por un tiempo.

Pero al poco tiempo regresó a Estados Unidos para dirigir la publicación House & Garden, aunque no estuvo más de un año allí ya que Vogue le ofreció el puesto de directora, cargo que ha ejercido hasta la actualidad.

Ya en el primer número de Vogue a su cargo mostró la osadía que la caracterizaría en toda su carrera como editora. En la portada combinó un suéter de Lacroix con unos vaqueros de Guess.

“En el primer número de setiembre que hice yo, cuando quiera que fuese eso, puse a Naomi Campbell en la portada. Recuerdo que en esa época teníamos que enseñar la revista a la dirección. Cuando se la mostré se hizo un silencio total, porque no podían creer que hubiese puesto a una modelo afroamericana en la portada del número de ese mes -el que más páginas y más anuncios tiene, la verdadera biblia del diseño de la temporada-. Entonces se consideró muy arriesgado”, recordó luego la propia Wintour.

Durante tres décadas Wintour marcó tendencias globales.
Durante tres décadas Wintour marcó tendencias globales.

Celebridades

Anna Wintour hizo de las tapas de Vogue algo tan mítico como las tapas de Times, en el otro extremo del periodismo. Y lo hizo mediante un recurso inédito hasta entonces en la historia de la publicación: la inclusión de celebridades del mundo del cine y de la política.

Wintour sorprendió a todo el mundo cuando decidió llevar a la portada a dos primeras damas, como fueron los casos de Hillary Clinton y Michelle Obama.

“Sabíamos que iba a impactar a todo el mundo. No se puede hacer algo así en todos los números. Hay que tener un equilibrio entre las portadas más tradicionales y algo que sea muy sorprendente. Vogue tiene que ser una autoridad, no puede ir demasiado por delante, ni tampoco demasiado por detrás. Hay que saber exactamente cuándo traspasar los límites”, señalaba la propia Wintour al recordar estos casos.

Su liderazgo ha supuesto cambios removedores en todos los órdenes. En los últimos años dio lugar a la creación de un portal donde sigue marcando la nota en materia de modas: vogue.com.

“El auge de la tecnología ha cambiado el trabajo de todos, no solo el de nuestro mundo. Evidentemente, para nosotros es fantástico, significa que podemos hablar con los lectores a través de medios muy distintos. Y también puedes hablarle a tu público. Son 24 horas al día y siete días a la semana, pero eso es en parte lo que lo hace tan interesante, y el principal cambio durante los últimos años es que antes se estaba muy alejado del lector”, señalaba la editora.

Su influencia va aún más allá. Convencida de que la moda puede ser considerada como una categoría artística, Wintour organiza cada año junto al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York una exposición que en cada edición se ha convertido en un acontecimiento mundial.

Tanto su aspecto físico como su carácter forman parte de su leyenda. Otras celebridades del mundo de la moda así lo recuerdan.

“Cuando entró se hizo el silencio. La gente estaba aterrorizada”, recordó Ágatha Ruiz de la Prada en ocasión de la apertura del Museo del Traje en Madrid, en setiembre de 2015. “Es una mujer que crea muchísima distancia. No es una mujer simpática. Es muy fría, no estaba relajada”, dijo Ruiz de la Prada a partir de aquel encuentro.

El paso de los años no ha cambiado su aspecto. Lleva un corte de pelo Bob con el cerquillo característico, nunca sale sin sus lentes de sol oscurísimos marca Chanel, suele calzar sandalias de Manolo Blahnik, y sus chaquetas y abrigos llevan la firma de Oscar de la Renta, Chanel, Fendi, Givenchy, o, por supuesto, Prada. Un estilo tan característico que ha inspirado las figuras más variopintas en la ficción, como la exitosa película protagonizada por Meryl Streep y hasta un reconocible personaje de la inolvidable Los Increíbles, de Dinsey-Pixar, la diseñadora de supertrajes Edna Moda.

Edna Moda
Foto: Pixar/Disney

Más allá de la caricatura, su fuerte personalidad sigue dictando, aún sin escribir una línea, cómo se ha de vestir para estar a la moda.

Los caprichos del “diablo” de la moda

En estas latitudes la película se conoció como El diablo viste a la moda, su título original era The Devil Wears Prada (El Diablo viste de Prada, EE.UU. 2006). La película dirigida por David Frankel estaba a su vez basada en la novela homónima de Lauren Weisberger, una joven periodista que formó parte de la plantilla de Vogue y basó la ficción en su experiencia personal en la glamorosa revista. La película es una adaptación de esta novela con guiños a otra película célebre sobre el mundo de la moda como Prêt-à-porter, de Robert Altman. En la película de Frenkel, el personaje de Miranda Priestly está claramente basado en la legendaria Anna Wintour, al punto que este parecido hizo que muchas de las celebridades del mundo de la moda que los realizadores invitaron a participar declinaron por temor a las iras de la editora de Vogue. De todas formas, el papel interpretado por Meryl Streep en la piel de la alter ego de Wintour le valió una nominación al Oscar como Mejor Actriz. En la película Andy Sachs (Anne Hathaway) es una joven aspirante a reportera que ingresa a la revista y queda a merced de los caprichos de la tiránica Miranda Priestley. La película cuenta además con las excelentes actuaciones de Stanley Tucci y Emily Blunt en roles secundarios.

Meryl Streep interpreta al alter ego de la célebre editora en esta película.
Meryl Streep interpreta al alter ego de la célebre editora en esta película.
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