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Toronto, una ciudad que se vive en chiste

Ha sido cantera de grandes figuras de la comedia mundial, desde Jim Carrey al fundador de Saturday Nighty Live, Lorne Michaels, y hay una razón: su escena de clubes y eventos dedicados al humor.

Toronto, una ciudad que se vive en chiste

Joke is in the air. Ned Petrie, así se llama el joven que vende los tickets, saluda desde el otro lado del mesón de las boleterías de The Second City, un vital escenario de la comedia en Toronto, ciudad que se caracteriza, precisamente, por su buen humor.

Es un día luminoso y en la urbe canadiense hay, como siempre, un nutrido circuito de shows de stand up comedy. No es todo. En Toronto además hay una serie de teatros específicamente dedicados a los espectáculos de humor y también festivales de comedia que congregan a miles, decenas, quizá cientos de miles de personas. Y dentro de esta escena, The Second City (SecondCity.com/shows/toronto) ocupa un lugar esencial.

"The joke is in the air", dice risueño Ned Petrie, mientras me vende el ticket para entrar —dos noches más adelante— a Party Today (Panic Tomorrow), un espectáculo con seis actores en escena, quienes presentan una muy bien criticada serie de sketches, que es la especialidad de la casa, mientras desnudan todo lo que podría decirse de la vida moderna.

The joke is in the air. El chiste está en el aire. Me queda dando vueltas la frase, y le pregunto a Ned Petrie, un poco al voleo: "¿Es divertida la gente en Toronto?". Toronto y sus habitantes, por si no les ha quedado claro ya, tienen fama de chistosos, y si necesita un dato más concreto, habría que decir que esta ciudad es cantera del mejor producto de exportación a Hollywood: humoristas del nivel de Jim Carrey, de Howie Mandel, del ya legendario John Candy, por solo mencionar algunos nombres.

Escondido tras una sonrisa , Ned Petrie responde: "Sí, creo que somos divertidos los canadienses. Yo mismo estudié comedia aquí en The Second City".

Luego, Ned Petrie gira la cabeza y a sus espaldas cuelgan fotos enmarcadas de las glorias que han pasado por este club de comedia, y que son los ídolos del propio Ned, pero sobre todo de muchos torontianos y canadienses que vienen a esta ciudad con el sueño de volverse profesionales en eso que, al parecer, se les da fácil a los locales: la comedia.

En este templo del humor, que es escuela y teatro al mismo tiempo, hay entrenamiento constante para aspirantes a comediante, además de talleres de improvisación. Y aunque The Second City nació originalmente en Chicago (el "second" The Second City es el de Toronto), está claro que es la sede canadiense la que ha dado fama a la marca.

"Esos actores estaban en SCTV: Second City TV. Ahí está John Candy y Rick Moranis", dice Ned y apunta a los retratos. SCTV era un programa canadiense que, entre mediados de los años 70 y hasta mediados de los 80, vio pasar por sus pantallas una interminable lista de estrellas que luego brillarían más al sur, en Hollywood. Lorne Michaels, que también es canadiense, creó Saturday Night Live y muchos de los actores que han actuado ahí, empezaron aquí, en The Second City: él los contrató.

El señor cabeza de canoa.

En una terraza del TIFF Bell Lightbox de Toronto, centro cultural y sede del festival de cine de esta ciudad, tomo una cerveza con una leyenda canadiense: el comediante, escritor y actor Dan Redican, un veterano que viene de vuelta y que fue parte de la agrupación The Frantics en los años 80, autores intelectuales del programa de humor de culto Cuatro Locos en el Set. Ese era un espacio de humor brillante y absurdo, que tenía entre sus fila al paladín conocido como El Señor Cabeza de Canoa, un hombre vestido con camisa leñadora y cuya cara no se podía ver porque estaba cubierta por una tradicional canoa. "Sí, recuerdo cuando lo creamos", dice Redican y de inmediato comienza a reír. Escribí una lista de las cosas más absurdas sobre las que podríamos hacer un gag y esa estaba en el tope de la lista: el hombre cabeza de canoa", agrega.

Junto a sus partners in crime de ese tiempo —Paul Chato, Rick Green y Peter Wildman—, Redican dio a luz una primera y única temporada que resultó fabulosa y que fue, de alguna manera, una especie de acto de resistencia al rol de escenario oficial que ha ostentado The Second City por décadas en Toronto.

"The Second City fue como el Santo Grial para los comediantes: todos querían actuar ahí a comienzo de los 80. Dan Aykroyd salió de allí, y muchos otros que seguro conocés —dice Redican—. Ese era el lugar. Y nosotros lo que queríamos era tomar nuestro sentido del humor y no ser complacientes con la estética establecida en The Second City. Creamos nuestros propios personajes y eso fue realmente importante; hacer algo por ti mismo y con tu propia voz"

Actualmente, Redican hace rutinas de stand up en otro de los clubs de comedia imperdibles de Toronto. Es The Social Capital (SoCap.ca), un amigable sitio que funciona en el segundo piso de otro clásico torontiano como es la taberna Black Swan. Aquí hay espacio para que se presenten comediantes amateurs y para consagrados como él mismo.

Le hago a Redican la pregunta que me ha estado rondando y he repetido desde el inicio de este recorrido: ¿por qué los canadienses tienen fama de graciosos? "La respuesta está entre lo estadounidense y lo británico: tenemos esas dos grandes influencias sobre nosotros. Antes de Cuatro Locos en el Set, yo conocía bien a la mayoría de los comediantes estadounidenses, pero también sabía de Monty Python, de The Goon Show, de The Two Ronnies, conocía a Dave Allen y a todos esos comediantes británicos. Además, Canadá tiene un sentimiento de inferioridad: de alguna manera no creemos mucho que existimos".

Después de hablar con él, enfilo hacia Yuk Yuks (YukYuks.com/toronto). Este club es considerado la cuna de Jim Carrey. Aquí fue donde comenzó el ahora astro de Hollywood con su circo de voces e imitaciones de rostros famosos. Pero a primera vista, el club no da pistas de esa relación: no hay lujos. Tiene lo esencial: un sencillo escenario principal, rodeado por mesas y sillas de bar. Pero si uno paga un poco más (aparte del derecho a admisión, no más de 20 dólares canadienses), se puede sentar en locaciones que tienen cómodos respaldos, para disfrutar desde allí cada rutina.

Un punto de vista femenino.

A veces, si uno camina con el oído atento por las calles de Toronto y escucha conversaciones cualquiera, casi podría sentir como si estuviese en una sitcom. "Entonces la azafata me ofrece la comida y yo le pregunto cuáles son mis opciones", le cuenta un maduro hombre de negocios a una compañera de trabajo, ambos con credenciales de la misma compañía, durante la colación en las calles del Financial District. "¿Y qué te dice ella?"."Sí o no. Eso me dijo la azafata, Yes or No! ¿¡Puedes creerlo!?".

Ese tipo de cultura humorística que está en el aire es la que recoge el actual show estrella de The Second City, Party Today (Panic Tomorrow), que es un conjunto notablemente montado de scketches protagonizados por Nadine Djoury, Brandon Hackett, Devon Hyland, Colin Munch, Ann Pornel y Allana Reoch.

En el Panic Room, un escenario enorme, con asientos y mesas cómodos, ideales para un trago o comer, este espectáculo fluye como si fuera un show de TV, pero que se realiza en vivo, con cambios de vestuario y escenografía incluidos, y con contenidos que hablan desde los arreglos y trabajos en las calles —y los tacos eternos que estos producen—, hasta la visibilización de temas de género, siempre con un punzante y notable sentido del humor.

En una rutina no solo hilarante, sino que inteligente, las tres integrantes del sexteto hacen como si se quitaran las ropas y quedan en mallas, para hablar de lo incómodo que resulta para ellas estar arriba del escenario, cuando saben que sus cuerpos están siendo observados y juzgados por los que estamos de este lado, en el público, pero también a diario en la vida real. "Estoy segura de que los comediantes hombres lo han experimentado en el mismo nivel que las comediantes mujeres, pero hay algo cuando te paras en un escenario... No sé cómo decirlo, pero la gente está mirando tu cuerpo, juzgando tu cuerpo", dice Reoch. 

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